Zurich, los Alpes de Heidi



Los vuelos a Zurich, generan un tráfico de 20 millones de pasajeros anualmente en el Aeropuerto de Zurich.

¿Por qué debería ir?

Los suizos Le Corbusier, Herman Hesse, Plaul Klee y Jean-Luc Godard debieron disfrutar como niños de los paseos por el lago de Zúrich, en un escenario de hermosas montañas alpinas, y con sus parques y templos medievales, donde tomó impulso la Reforma cristiana y la provocación artística del dadá. Hace mil años, el poder absoluto lo tenían aquí mujeres solteras, nobles y con hábito. Eso duró siglos. Pero en la época moderna, la mujer sólo ganó su derecho a voto en 1971. Suiza, como vemos, tiene montañas de contradicciones. Ahora podemos gozar las obras de Picasso, las fondues y las raclettes, y la calle de tiendas más lujosas y caras del mundo. Y los que quieren pasar una buena noche tienen que ir a Dörfli, el barrio de Heidi...

¡No se lo pierda!

El Barrio de la Estación. El corazón de la Ciudad Vieja es la estación de trenes. En su entorno podremos encontrarnos con la última casa de Le Corbusier, con vitrales de Chagall en la basílica de Fraumünster, y museos con pinturas de El Greco, Goya, Tápies (ver A qué museos ir). En la misma estación hallaremos la principal comercializadora de artesanías y arte popular suizo, Heimatwerk. Destaca la elegante Bahnhofstrasse, una de las calles más caras del mundo, la Quinta Avenida de Zúrich, debajo de la cual, se encuentran bien protegidas fortunas de todos los continentes y orígenes, en cajas fuertes a prueba de dinamita (ver Datos de compras). Pero en el mismo barrio podemos saber de un vecino muy amable, Vladimir Ulianov, que en 1916 vivía en el número 12 de la calle Spiegelgasse. Es cosa de preguntar por él. Se le conoce mejor como Lenin. Y al lado, en el número 1, se juntaban en el café cabaret Voltaire los descontentos que nunca faltan. Uno de esos era el escritor Hugo Ball. Ayudó a poner la bomba, después se convirtió al catolicismo, y aquí no ha pasado nada. Pero había dejado una semilla que navegaba entre el nihilismo y la anarquía, lista para promover escándalos y derribar normas: el dadaísmo. De él surgirían movimientos sin los cuales no se entendería el arte actual: fue precursor del surrealismo, y, al utilizar cualquier material como objeto artístico, dejó la puerta abierta al arte conceptual y a muchas formas de arte que siguen en la búsqueda sin fin.

Catedral de la Mujer. La Fraumünster es toda una rareza por su antigüedad, su historia y su valor artístico. Su nombre proviene de un convento para mujeres nobles creado en el año 853, cuyas abadesas-princesas controlaron todo el poder de la actual Zúrich, incluyendo Mercado, Aduana y Moneda, durante varios siglos (ver Conozca su Historia). Sólo en 1524 perdieron todo su poder. Donde estaba dicho convento se levantó la llamada basílica Fraumünster en el sigo XIII. En 1732 se le agregó una estructura de estilo gótico coronada por una aguja con una imagen femenina, actual símbolo de Zúrich. Ahora se le visita mucho por los vitrales que instaló Marc Chagall, y porque Augusto Giacometti dejó su huella de vitrales en el sector norte del templo, sobre el coro (1932). Fue aquí donde el reformista Huldrych Zwingli, junto a sus colaboradores, tradujo la Biblia en alemán, antes de morir en una guerra de religión. Se dice, sin embargo, que son pocos los murales de la nave central y del coro que sobrevivieron al asalto protestante en contra de las imágenes, supuestamente instigadas en 1523 por el mismo Zwingli. Son de los siglos XIII al XV.

Iglesia Grossmünster. Obligatoria es la visita a la catedral Grossmünster, obra representativa del románico, desde donde Ulrich Zwingli predicó su benedictino ora et labora. Su nombre quiere decir gran iglesia y sus torres gemelas dominan el horizonte de Zúrich. En esta iglesia protestante el párroco católico Zwingli no sólo inició la Reforma, sino que se casó en ella… Resistido por los cantones seguidores de Roma, murió en batalla. Sin embargo, el 17 de noviembre del 2001 se reunieron aquí -después de cinco siglos- arzobispos y obispos católicos romanos, ortodoxos, siro-ortodoxos, anglicanos y luteranos, en una emocionante ceremonia ecuménica. Verdaderamente no imaginábamos que un acontecimiento de esta magnitud pudiera tener lugar aquí, dijo el obispo católico de Zúrich, mientras Chiara Lubich, fundadora y presidenta de los Focolares, la mujer con más relevancia en el seno de la Iglesia Católica, habló del mundo complejo que se vive hoy: Cuando exista entre nosotros la plena comunión visible, una ola de vida nueva invadirá la tierra por el bien de la humanidad. Debemos presentarnos ante todos como una sola comunidad cristiana, preludio y testimonio de la plena comunión visible en la Iglesia. El obispo ortodoxo Reich agregó que el ecumenismo no debe ser la excepción sino la regla, la normalidad. Es importante que subrayemos lo que ya nos une, respetando aquello que todavía nos distingue. (v er Conozca su Historia.).

Iglesia de San Pedro. Peterhofstatt es la iglesia más antigua de la ciudad, con 1.300 años. En sus escalinatas suele haber espectáculos durante el verano. Su reloj es el más grande de Europa. Plaza St. Peterhofstatt.

Municipalidad. La hermosa y barroca Altes Rathaus, admirablemente conservada desde 1602, sólo puede ser visitada lunes y miércoles cuando se realizan las deliberaciones parlamentarias. Limmatquai 55.

Lucerna Se halla a poco más de una hora de viaje, al sur de Zúrich. Es reconocida por su antigua belleza y en particular por el puente cubierto que atraviesa el río de la ciudad. Éste desapareció en un incendio de 1993, pero ha sido restaurado con prolijidad suiza, incluidas las pinturas que figuran en las vigas de la techumbre. Se trata del Kapellbrücke, de 200 metros, en curva y con techo. El puente original databa del siglo XIV. Lucerna entusiasma por las vistas y su situación a orillas del lago de los Cuatro Cantones, donde naciera Suiza, que extiende sus brazos entre impresionantes montañas y desde el cual se descubren panorámicas de postal. El primer movimiento de Claro de luna, de Beethoven (Quasi una fantasía) tiene ese nombre porque al crítico y poeta Rellstab le recordaba un claro de luna sobre el lago de los Cuatro Cantones. Lugares de mucho interés son también el palacio de estilo florentino Regierungsgebäude; las plazas Hirschenplatz y Weinmarkt, rodeadas de mansiones y casas coloridas, y el puente de Spreuer, con sus características pinturas de la danza macabra. Es delicioso un paseo por la parte peatonal de la antigua Lucerna. No se puede saltar la catedral de St. Leger, del año 735, construida en honor de Leodegard, santo patrono de la ciudad, rodeada de claustros de raíz italiana, y la Colección Picasso, con obras de sus 20 años finales.

Pilatus cuesta arriba. Existen a lo menos dos excelentes razones para no perderse la clásica subida al monte Pilatus, de 2.130 metros. Es maravillosa la experiencia de contemplar una panorámica del atardecer en los Alpes. Y para llegar a su mirador es necesario tomar un tren de cremallera que tiene un 47 por ciento de pendiente, la mayor de cualquiera en el mundo, aunque fue construido hace más de un siglo. Se encuentra a sólo 15 kilómetros de la ciudad. La emoción que produce es comparable a la del revolucionario Rotair, el primer teleférico giratorio del mundo, que lleva hasta la cumbre del Titlis (3.020 m), el cerro más alto de la Suiza central. También es inolvidable el viaje en tranvía (24 kilómetros) desde Lucerna al monte Rigi para jugar en la nieve. Este recorrido tuvo el primer tren europeo de cremallera, en 1871.

El León Moribundo. Es el trozo de piedra más triste y conmovedora del mundo, dijo Mark Twain. Su historia se halla relacionada con la Revolución Francesa y el rey Luis XVI, María Antonieta y sus hijos. Por defenderlos, unos 700 soldados suizos contratados por la monarquía murieron en 1792, en las Tullerías. Para recordarlos se le encargó un monumento al primer escultor nórdico famoso en el mundo, Bertel Thorvaldsen (1821), perteneciente al siglo de oro danés. Representa un león en una cueva cavada en la pared de un monte de roca. El animal expresa en su actitud un gran dolor. Los soldados eran algunos de los muchos mercenarios que Suiza ofrecía a las naciones de entonces para dar una oportunidad a muchos jóvenes formados para la guerra, que vivían en un país pacifista y neutral.

Si tiene más tiempo

Street Parade. En los últimos años, Zúrich se ha convertido en uno de los paraísos del mundo tecno. Cientos de miles de personas se congregan anualmente en la Street Parade, fiesta de baile, desfile, música y tolerancia iniciada en 1992. Desde hace algunos años, el segundo fin de semana del mes de agosto, tiene lugar este desfile del amor, en el cual participan miles de simpatizantes de la danza de todas las edades.

Gruyères. Es un queso tratar de entender lo que ocurre con los nombres en este lugar de Suiza. El área se llama Gruyère, sin s final; también el queso que se produce aquí. Pero el pueblo es conocido como Gruyères. Con s final. Vale la pena el ejercicio, porque ha sabido conservar completo el encanto medieval. Su plaza es realmente un hallazgo para los que gustan de la historia de la arquitectura. Se encuentra metido en la montaña, al cual se llega pasando por Montreux y tomando la dirección de Berna, y 30 kilómetros después el camino a Bulle. La visita a este pueblo, ejemplo perfecto de fortificación medieval, permite conocer los sistemas de producción del queso Gruyère, probarlo o comprarlo, recorrer la montaña y observar un hermoso el lago desde una situación privilegiada. También conoceremos muchos turistas… Demasiados.

Monasterio de San Juan de Münster. En el gran cantón fronterizo con Italia y Austria llamado los Grisones se conserva esta auténtica joya, única construcción carolingia (hecha en tiempos de Carlomagno). La hallaremos intacta aunque fue levantada en el año 780.

Conozca su historia

Poco antes de Cristo, Zúrich debió tener no más de 300 habitantes, y se llamaba Turicum, nombre que alude a una persona llamada Turum, de la cual nada más se sabe, salvo que vivió hacia el 500 a.C, y era celta. Los celtas llegaron al lugar en esa época. Antes que ellos hubo poblaciones en el área. En el tercer milenio antes de Cristo ya se usaba la rueda en la región, de acuerdo a hallazgos de ruedas de 50 centímetros de diámetro con sus ejes. La vida se hizo posible aquí al final del último período glaciar, cuando nace el lago de Zúrich.

Los romanos estuvieron largo tiempo, y tuvieron que abandonar forzados por la presión de los alamanes -antepasados de los alemanes-, al iniciarse el siglo V d.C. Hay presunciones de la construcción de templos cristianos en el siglo VII. Pero lo más notable es la fundación de un convento para mujeres en el año 853, el Fraumünster, cuya abadesa tuvo los poderes de un gobernante absoluto sobre una amplia región, entre ellos el valle de Uri, que sería mucho más tarde el cantón fundador de Suiza. Hildegard era hija de Ludwig, nieto de Carlos el Grande. Más tarde, otra princesa-abadesa de Fraumünster recibe de parte del emperador Heinrich III los derechos de Mercado, Aduana y Moneda de la ciudad de Zúrich, que ya existía como tal desde antes del año 929. De esta manera la ciudad queda de hecho bajo la dominación total de las mujeres del convento de Fraumünster. Sólo en 1524 se produce la llamada secularización de los conventos, y la última princesa-abadesa, Katharina von Zimmern (1496-1524), hace entrega a la ciudad de Zúrich del convento de Fraumünster, incluidos todos los bienes y derechos. Este protagonismo de la mujer en la Suiza remota quizá tenga que ver con la marginación de las mujeres de la política en el Zúrich moderno. (Sólo en 1971, ayer no más, después numerosas votaciones y consultas, la población masculina de Zürich decide otorgar el derecho de voto a las mujeres y garantizarles la totalidad de sus derechos políticos).

Nace Suiza En el año 1100 se inicia el más llamativo de los templos de Zúrich, hasta el día de hoy, la enorme catedral de Grossmunster, terminada un siglo más tarde. En 1291 ocurre algo muy importante: se crea la Confederación Suiza, que inicialmente estuvo formada sólo por los valles de Uri, Schwyz y Unterwalden. En los dos siglos siguientes, la sociedad suiza es estremecida por luchas internas, el asesinato de varios alcaldes, la creación de gremios poderosos y amenazas externas. Otro hecho histórico muy importante se comienza a gestar el enero de 1519. El futuro reformador protestante Huldrych Zwingli asume el más alto rango en la ciudad: párroco de Grossmünster, antes que Lucero pidiera la reforma de la Iglesia. Comía salchichas en Viernes Santo y se casó en la misma catedral… Así comenzaba el proceso que convertiría a Suiza en uno de los países protagonistas de la división del Cristianismo, donde Calvino, en Ginebra, tuvo más tarde un rol decisivo. Zwingli fue combatido por los cantones católicos y murió después de una batalla. Su cuerpo fue quemado por los montañeses católicos sobre una pila de pasto seco. Como es un país en armas y con formación militar masiva, Suiza firma en 1614 un pacto de mercenarios con Francia, país que toma soldados de Zúrich a su servicio a cambio de un pago anual. Una masiva matanza de suizos que defendía a Luis XVI, a María Antonieta y sus hijos, se produjo en 1892, al estallar la Revolución Francesa. La llamativa escultura de un león herido tallada en una roca de Zúrich recuerda el hecho. Hay que verla.

Izquierda y militares En 1798 entran los franceses en Zúrich sin encontrar resistencia. Napoleón crea la República Helvética, que dura cinco años. Los cantones recuperan buena parte de su independencia anterior. Y en 1815 se firma un nuevo contrato federal entre los 22 cantones de Suiza y se declara la perpetua neutralidad de Suiza. Se agregan el Valais y Ginebra. En 1847, a raíz de los movimientos reformistas, algunos cantones católicos se separaron de la federación y se produjeron tensiones: una guerra de secesión de sólo 15 días, 200 muertos… y terminada la separación. Al año siguiente se dicta una nueva constitución, básicamente inspirada en la de los Estados Unidos, con fuerte poder central, pero no menos importante grado de autonomía de los cantones en ciertas áreas más sensibles. Hoy la mayoría es católica (46 por ciento), seguida por los protestantes (40) y los musulmanes (2,2 por ciento). En 1893, once comunidades vecinas a la ciudad de Zúrich son integradas a la ciudad. La población de la ciudad aumenta de 28 mil a 121 mil habitantes. Durante la primera guerra mundial, Suiza permanece neutral. En 1918 se produce una huelga general, y el gobierno, por temor a una revolución socialista, interviene militarmente. En Zúrich los militares también recurren a las armas, y se producen muertos y heridos. En 1925, los partidos de izquierda obtienen por la primera vez una mayoría en el parlamento, el cual pierden en 1949, presumiblemente por la expansión del poder soviético en Europa después de la segunda guerra mundial.

Disminuyen los suizos. En los últimos años, Zúrich ha hecho más lento su crecimiento en el turismo -especialmente el de de invierno- por la competencia de Austria, que ha entrado a la competencia con precios más bajos y una moneda más blanda. También se ha acortado la temporada de esquí a causa de los inviernos más tibios provocados por el calentamiento global. En 1998, por primera vez desde 1871 (primer censo) se registraron más muertes que nacimientos de suizos. Según datos oficiales de 2003, viven muchos extranjeros (19,8 por ciento), porque el Estado no facilita la nacionalización de ellos. En la Confederación Helvética, nombre oficial del país, la población habla suizo-alemán (65 por ciento), francés (18), italiano (10) y romanche (1 por ciento). El 62 por ciento trabaja en servicios, especialmente turismo y sector financiero; 4 por ciento en la agricultura, y 34, en la industria.

Dónde se ubica

Zurich se encuentra en Europa Central, más cerca de la frontera con Alemania, que de las de Austria y Francia. Italia se halla muy alejada al sur y al sudeste.

Su clima

Por ser montañoso en más del 70 por ciento, las temperaturas y precipitaciones varían mucho dependiendo de la altura. En la meseta central y los valles bajos se goza de clima templado, que pierde temperatura a medida que nos adentramos en los Alpes. El sur de Suiza -Ginebra, por ejemplo- tiene un clima de tipo mediterráneo, seco y caluroso. Los mejores meses para viajar son julio y agosto, pues en los meses de verano es más probable disfrutar de días claros y temperaturas veraniegas, que incluso permiten bañarse en lagos y ríos. La primavera es una estación muy apropiada para explorar la naturaleza del país (con impermeable o paraguas, por cualquier eventualidad).

A qué museos ir

En el área existen unos cincuenta museos y un ciento de galerías de arte. Con el pase de museos suizos Schweizer Museumspass, su titular tiene entrada gratuita a 330 museos. En el carné para adultos, el llamado Erwachsenen Plus-Pass están incluidas también las entradas de los hijos. En el país hay cerca de mil museos.

Kunsthaus. Es el mejor museo de bellas artes de Zúrich y uno de los más importantes de Europa en arte contemporáneo. Obras del barroco alemán e italiano, del arte suizo de todas las épocas. De la pintura francesa impresionista se pueden apreciar trabajos de Renoir, Cézanne, Toulouse-Lautrec, Degas y Matisse. Las colecciones de obras de Munch, Chagall y Giacometti son excepcionales. Heimplatz 1.

Fundación Emil G. Bührle. Impresionistas y neoimpresionistas franceses y sus contemporáneos. Veremos de Cézanne su Muchacho con chaleco rojo; y de Van Gogh, uno de sus famosos autorretratos. Además, obras de Manet, Matisse, Picasso, Rouault, Vlaminck, Dufy, Derain, Braque, Gauguin, Monet, Renoir, Pissarro, Sisley, Degas, Toulouse-Lautrec, Corot, Courbet, Delacroix, Seurat, Signac, Bonnard y Vuillard, entre otros. Zollikerstrasse 172. Zúrich.

Museo Zunfthaus Zur Meisen. En el siglo XVIII los mercaderes de vinos levantaron este lujoso edificio que hoy alberga las colecciones de porcelana y cerámica del Museo Nacional. Münsterhof 20.

Museo Nacional Suizo. En el museo se puede recorrer la historia de las poblaciones que habitaron el territorio de Suiza desde la Edad de Piedra hasta los tiempos que corren. Son de gran interés los relojes que se exhiben y que incluyen los primeros que se fabricaron en la zona. Museumstrasse 2. Zúrich.

Museo de Arte de Zúrich. Llama la atención por obras del dadaísmo, de Giacometti, Chagall y Mondrian. Heimplatz 1. Zúrich.

Museo de J. Jacobs. Historia cultural de las artes del café, la porcelana, la plata y la gráfica. Seefeldstrasse 17, esquina de Feldeggstrasse. Zúrich.

Museo del Juguete. Varios siglos reunidos en una impresionante colección. Fortunagasse 15, esquina de Rennweg. Zúrich.

El Museo de Arte de Lucerna. Muy importante en arte clásico moderno, que debemos recorrer en nuestra visita a Lucerna. Europaplatz 1.

Museo de Transporte Suizo. Importante museo de Lucerna. Incluye planetario, una exhibición multimedia sobre el túnel del Gotardo, el teatro de cine IMAX, el globo Hi-Flyer, anclado por un cable, y el nuevo mapa fotográfico, de enorme tamaño, que muestra detalles no visibles en un mapa común.

Dónde comer rico

Los dos productos básicos de la cocina suiza son la carne, proveniente de los valles y zonas más bajas, y los quesos, de las montañas. Platos populares son berner platte, un cocido de carne de ternera, con repollo, especias y tocino. También la fondue, en la cual se come el queso calentado y derretido, y la raclette (originaria del Valais, como los buenos vinos, gracias a los vientos tibios del sur), que consiste en queso fundido con papas hervidas. También el rösti, que consiste en papas hervidas y ralladas, fritas en mantequilla. En la parte alemana dominan los pucheros de carne y salchichones, las bunderfleisch, hechas de carne de vaca, seca y curada, y las wurts, salchichas que se pueden consumir frescas, cocidas o ahumadas. Los ñoquis se llaman knöflio o spatgle (bolitas de harina), que no se hacen con papas, como en Italia, sino con harina y sémola de trigo.

La variada gastronomía suiza (ver Ginebra) se expresa muy bien en este país donde la gente invita más a restaurantes que a sus casas En la financiera y refinada Zúrich, hay tendencias y modas como en cualquier sociedad. Por eso hemos agrupado sus restaurantes entre los que están de moda -lo cual permite no sólo comer bien sino tomarle el pulso a la ciudad-, y un número igual de establecimientos tradicionales, consagrados.

Cinco restaurantes de moda
Tibetasia. Comida india. Precio conveniente. Quellenstrasse, 6. Fuera del centro.

Back und Brau Steinfels. Comida internacional. Precio conveniente. Heinrichstrasse, 267. Fuera del centro.

Terrasse. Internacional. Precio alto. Limmatquai, 3. Centro, calle del municipio.

Barrique Vino-Theka. Internacional. Precio medio. Marktgasse, 17, Centro.

Seis tradicionales
Petermann’s. Una de las mecas gastronómicas de Suiza. Muy caro. Imprescindible reservar. Lejos del Centro. Kunststuben Seestrasse, 160.

Kronenhalle. Todo un clásico, muy bueno. Caro. Decorado con obras de grandes pintores. Preferido por famosos. Exquisito pato a la naranja y spätzli, una especie de

cocido. Rämistrasse, 4. Blau. Bar-restaurante con jazz, que gana adeptos con sus camarones con azafrán y su pot au feu de almejas. Reservar. Caro. Seefeldstrasse, 223 (Tiefenbrunnen).

Oepfelchammer. En una posada del siglo XIV. Buenas raciones de platos tradicionales. Precio medio. Rindermarkt, 12.

Mère Catherine. Cocina provenzal, de gusto joven. 3 Nägelihof, cerca de Grossmünster, la gran catedral de dos torres gemelas.

Crazy Cow. Excelentes carnes, aunque se llame… la Vaca Loca. Bajos del Hotel Leoneck.

Datos de compras

Hay dos opciones principales para ir de compras en Zúrich. Una es Bahnhofstrasse, elegante y exclusiva. La otra, más barata, con grata atmósfera mediterránea, es Langsstrasse, ambas cerca del río Limmat. Bahnhofstrasse es, fuera de toda discusión, la avenida principal de Zúrich, famosa por sus negocios, donde se pueden encontrar los mejores artículos de lujo, reunidos allí como en ninguna otra parte de Europa. Sobre el final de la calle están las casas que concentran la mayor oferta de oro y plata en todo el mundo, tarea a la Zúrich se dedica desde los tiempos en que los Fugger se dedicaron a producir metales preciosos en el siglo XVI. En ella encontraremos las marcas más codiciadas, la mitad de las relojerías exclusivas, dos de los ocho grandes tiendas por departamentos: Manor y St. Annahof. Otra calle, Limmatquai, le sigue en importancia comercial y altos precios. Precios mejores, nunca gangas, encontraremos en la mencionada calle Langsstrasse, y arte popular y artesanías en las tiendas Heimatwerk, dentro del aeropuerto, y en el 2 Bahnhofstrasse, es decir en la estación de trenes.

Grandes tiendas
Fuera de las dos ya mencionadas, situadas en la gran vía Bahnhofstrasse, las otras grandes tiendas son las siguientes:

Jelmoli, Seidengasse 1. Globus, Schweizergasse 12. ABM, Theaterstrasse 12. Epa Bellevue, Theaterstrasse 18. Epa Sihlporte, Sihlstrasse 55. Migros City MMM, Löwenstrasse 31. Ropa casi-sin-uso
Para la búsqueda entretenida de ropa fina a precio de ganga, existen las siguientes opciones. Algunas tienen ropa de hombre y disfraces.

Caritas Kleider y Goldfish, ambas en Birmensdorferstrassen (52 y 32). Kleiderbörse y Jasmin, ambas en Seefeldstrasse (48 y 47). Fifty-9, en Hohlstrasse 4. Bazaar, en Spitalgasse 8. Brockenhaus Zürcher, en Neugasse 11.

Vida nocturna

Fuera de los soberbios espectáculos de ballet, ópera, mimos, y conciertos de música culta -propios de una ciudad rica y de medio millón de habitantes como Zurich-, los viajeros tienen muchas opciones para la simple distracción, en todos los grados, aunque en horarios más tempranos que en otros países de Europa.

Heidi pierde la inocencia. Hay malicia en el nombre informal del barrio más alegre de Zúrich, Niederdorf Strasse. Le llaman Dörfli. Hace alusión a la inocente Heidi, la niña de los campos alpinos que vivía con su abuelo de barba blanca. Cuando Heidi se casa con Peter (segundo volumen), se van a vivir al pueblo de Dörfli, donde ella se dedica a enseñar a niños de la campiña… La autora de Heidi, Johanna Spyri, que murió en 1901 en Zúrich, cerca de los campos llenos de flores y bosques que la inspiraron, no vería con agrado que uno de los barrios menos inocentes de la ciudad sea llamado Dörfli. Es barrio de diversión, discotecas, men-clubs y bares. La vida nocturna masculina más fuerte se da en clubes como Maxim, Dolce Vita, Red Lips, Pattaya, Mephisto, Tambour Bar Nightclub, Malibú. Entre las discotecas llaman la atención Club Hey, Gothic, XXL-Fun, Persil Megaperls, PurPur, Club New, Rote Fabril, Club Q, Tropicana, Garufa y Club Indochine.

Ambiente latino. El Arte Cubano ofrece salsa, merengue, bachata en Zürcherstrasse 200; ChaCha Cha Bar, pantalla panorámica, juegos, billar, en Dienerstrasse 33 y Langstrasse 94. El DiscoClub Swing Latino tiene una sala para salsa y otra para merengue, cumbia y bachata, y los viernes, mitos argentinos. Está en Badenerstrasse 696, una calle muy activa, con cafés y pubs. Hay que probar suerte en Don Quijote (Limmastrasse 275), en El Cubanito (Bleicherweg 5) y en Fuego Latino (Ankerstrasse 21).

Datos prácticos

Seguridad Suiza es un país fundamentalmente seguro, aunque desde que el consumo de drogas se hizo masivo en el mundo, también ha afectado a estos países que parecían perfectos. Hasta en los pueblos de las montañas, la gente tuvo que empezar a cerrar las puertas de sus casas y a colocar seguros en sus autos. El aeropuerto es un lugar frecuente de pequeños hurtos, que en un viaje pueden significar dolores de cabeza. No baje la guardia. Encontrará muchos letreros advirtiéndole de ese riesgo.

Seguro médico Aunque tiene un óptimo nivel sanitario, nadie se escapa de la posibilidad de enfermarse, y tener que recurrir a un servicio médico. Eso puede matar a cualquiera… por su costo. No hay seguridad social ni convenio médico que sirva. Compre un seguro médico antes de partir.

Tarjetas
Tarjetas como VISA, American Express, Mastercard, Eurocard y Dinner´s club son aceptadas en todo el territorio suizo. Tampoco hay problemas con los cheques de viaje.

Le recomendamos

Si se va a recorrer Suiza en tren, por ningún motivo olvide comprar un pase ferroviario en su propio país. Pagar por tramos en la propia Suiza puede desangrar al más pintado. Existe una variante del Swiss Pass (4 días a partir de 146 euros) que permite la utilización de la red ferroviaria de manera más flexible. Se llama Flexipass. El tiempo mínimo es de 3 días, no necesariamente consecutivos. Este abono permite viajar por toda la red, incluyendo los trayectos panorámicos como el Glacier Express, para el cual es necesario reservar, y pagar unos 9 francos. El abono cubre también cruceros en casi todos los lagos, y descuentos del 25% en los trenes de cremallera que suben a los centros invernales (Cervino y otros). El servicio de los autobuses Postalbus -incluidos en el abono- puede ser el complemento ideal del tren. Sus horarios se hallan perfectamente sincronizados con el de la red ferroviaria. El precio de los pases es más barato si sirve a más de una persona. Existe, además, un pase, el Swiss Transfer Ticket, que cubre un viaje en tren ida y vuelta a cualquier punto del país. Este ha de hacerse desde la frontera o aeropuertos nacionales y tiene una validez de un mes. Quienes se propongan hacer sólo excursiones cortas por una región, pueden adquirir la Swiss Card, que fija un 50 por ciento de descuento en todos los viajes por barco, tren o postalbus.

 
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