¿Por qué debería ir?
De los antiguos países comunistas, Polonia es un emocionante descubrimiento para el turismo del siglo XXI. Varsovia ha logrado recuperar mucho de lo que la transformó en una de las más bellas ciudades de su tiempo, como si Juan Pablo II hubiese hecho ya su primer milagro. Empieza a revivir su riqueza de los siglos XVII y XVIII, a olvidar el largo invierno que viviera, siglos en que la sangre se derramó sobre todos los trigales. Hay que venir a ver sus palacios y a sentir como propia la alegría que le empieza a florecer otra vez. A las riquezas de Varsovia debemos añadir las huellas de Chopin en Zelazowa Wola, los santuarios y las catedrales. Y lo que queda de las sombras de Auschwitz, de Treblinka. Un país que no podemos imaginar. Hay que verlo, palparlo, olerlo. Mirarle a la cara.
¡No se lo pierda!
Plaza del Mercado. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO a pesar de que sus edificios de los siglos XVII y XVIII -su edad gloriosa- fueron reconstruidos desde sus cimientos cuando terminó la segunda guerra mundial. No había quedado piedra sobre piedra. Su mérito es doble: los nobles edificios que rodean la plaza fueron reconstruidos con riguroso respeto por la historia y con un esfuerzo sobrehumano. Lo hizo un pueblo tan empobrecido como amante de su pasado. Fue ciudad mártir antes que Hiroshima. La más castigada de Europa. Hoy encontraremos un lugar risueño, lleno de vida. Tiene hermoso mercado, excelentes restaurantes que no duermen y el Museo de Historia de Varsovia, con testimonios fotográficos, películas históricas y documentales de todo el proceso de reconstrucción. Los nostálgicos callejones, murallas y calles que bajan de la Ciudad Vieja al río Vístula son una provocación para el turista más indiferente. En ellos hay pintores, músicos, grupos de teatro. El Ave Fénix no sólo existe. También emociona y enseña.
Castillo Real. Muchos siglos hicieron este palacio, muchos reyes polacos que fueron añadiendo nuevas alas y salas, y transformando por dentro una construcción de 1619. Fue dinamitado al final de la segunda guerra mundial, y hecho otra vez, como mirándose a un espejo, entre 1971 y 1974. Ahora es un museo para mostrar las estancias reales, la Cámara de Diputados y el Senado. Es el edificio mayor de la hermosa Plaza del Castillo, la Plac Zamkowy. Al igual que la Plaza del Mercado, ha sido reconocida por la UNESCO. En ella sobresale la hermosa Columna de Segismundo, levantada en 1644 en homenaje al rey Vasa que trasladó la capital del reino de Cracovia a Varsovia, después de 500 años. Desde aquí se puede iniciar un recorrido por uno de los bulevares más bellos de Europa, que permite conocer el alma de la ciudad (ver La Ruta Real).
La Ruta Real. Aunque el recorrido apresurado puede hacerse en una sola hora, esta avenida, una de las más espléndidas de Europa, le ayudará mucho a conocer la excepcional historia de Varsovia. Se llama Krakowskie Przedmiescie. Empieza en la plaza del Castillo y pasa por la sede del Consejo de Ministros; el gran campus de la Universidad; el palacio Gninskich, con el Museo Chopin, y la iglesia de la Santa Cruz, que guarda el corazón del gran músico; el Palacio Radziwill (1643), donde se firmó el Pacto de Varsovia (1955-1991), alianza militar entre los países socialistas de Europa. Junto al palacio está el elegante Bristol Hotel (1901), de estilo secesionista, obra de Otto Wagner, y enfrente, el neoclásico Hotel Europejski (1877). En la misma calle encontraremos el monumento al polaco Copérnico, y la elegante avenida Nowy Swiat, llena de tiendas (ver Datos de compras). Las sucesivas prolongaciones de la Ruta Real conducen al palacio Wilanów, el más importante de Polonia, y al bello parque Lazienki, que alberga varias construcciones de la extinguida casa real (ver Parques y palacios.).
Parques y palacios. El principal atractivo, tanto de la Ruta Real como de toda la capital, son dos complejos de parques: Lazienki y Wilanów, creados para ser residencias de verano de los reyes. En verano se puede disfrutar de conciertos de música clásica en ambos parques. Palacio del Agua, del Parque Lazienki. Siglo XVIII, estilo neoclásico, fue ampliado y convertido en residencia de verano por el último monarca polaco, Estanislao Augusto Poniatowski. También existe aquí el Teatro de la Isla. Este rey de mentalidad reformista dio a Polonia la segunda constitución escrita del mundo, en 1791. Fue depuesto al año siguiente por un ejército ruso y una confederación de nobles polacos. La Orangerie (1788), situada en el parque, también merece una visita por su teatro y galería de esculturas. 7, Parque Lazienki. Palacio Wilanów, de 1696, barroco, majestuoso, los afrancesados polacos le llaman el pequeño Versalles. Excelentes restaurantes en los alrededores. Se halla a 6 kilómetros al sur de Lazienki. Fue residencia de verano de Juan III Sobieski, que derrotó a los turcos en 1683, terminando para siempre con la amenaza que suponían para la Europa Central. Fue ampliado por el rey Jan III. En el verano suele ser lento el ingreso al palacio, pero vale la pena ir aunque sea para visitar su parque estilo francés del siglo XVIII. En los antiguos establos reales vea el Museo del Póster, Muzeum Plakatu. 8, Palacio de Wilanów.
Ciudad Vieja. Si sólo visitáramos esta sección de la ciudad habremos visto lo suficiente. O casi. En la llamada Stare Miasto o Ciudad Vieja se encuentran la Plaza del Mercado, el Castillo Real, la catedral, las viejas murallas (Barbaka) y parte de la Ruta Real, que termina en el sector sur de la ciudad, donde los monarcas construyeron parques y palacios para sus tibios días del verano. En su núcleo primitivo, Varsovia concentra la mayoría de los monumentos y emociones que ofrece al viajero. Incluso sus cafés llenos de historia como la pastelería-café Blikle, en calle Nowy Swiat 35, que no fue privatizada durante la etapa socialista, y el café Nowy Swiat, mundo nuevo, ubicado en la misma calle.
Transportes para turistas. Siempre desde la Plaza del Castillo o de un atracadero vecino, salen buses, trencitos y barcos que recorren la ciudad y el río Vístula. Línea turística en bus. Buses líneas 100 y 180, que llevan a los más importantes monumentos, iglesias y jardines de la ciudad. Salen cada 15 minutos. En la temporada de abril a septiembre, al iniciarse cada hora hay un bus especial, de dos pisos. El recorrido empieza y termina en la calle Podwale, al lado de la Plaza del Castillo. Trencito callejero del casco antiguo. Todo el año entre las 11 y 19 horas, cada media hora. Se puede contratar guía en distintas lenguas, quien relata la historia de los edificios y monumentos más interesantes de la Ciudad Antigua. Flota Blanca. Paseos en barco por el río Vístula, del 1 de mayo al 30 de septiembre. Viaje de 90 minutos. El primero sale a las 9,30 de la mañana. Atracadero junto al puente Slasko-Dabrowski, cerca del Castillo Real.
La Nueva Ciudad. Iniciada en el siglo XV, Nowe Miasto, es una prolongación hacia el norte de la Ciudad Vieja. Vea el monumento a la Insurrección, de 1944, contra los ocupantes alemanes, y la Ciudadela.
Catedral gótica de San Juan. Las iglesias de la Ciudad Vieja han salvado, afortunadamente, piezas maravillosas de arte sacro, pinturas, esculturas, obras de orfebrería, tapicería y bordado. La catedral de San Juan es la más notoria de todas. Desde el siglo XIV, en ella fueron coronados los reyes, y el último de todos descansa en una de sus numerosas criptas, que guardan restos de obispos y nobles.
El mejor mirador. Pastel de crema de 36 pisos llamó García Márquez al Palacio de la Cultura y las Ciencias de Varsovia, que sigue siendo el más alto de la ciudad, y es considerado símbolo inconfundible de la estalinización del país durante la época soviética. Fue un regalo de Moscú después que el ejército de ocupación nazi demoliera casi por entero la capital polaca antes de abandonarla en 1945. Como esa acción fue realizada impunemente mientras los ejércitos soviéticos rodeaban la ciudad, muchos interpretaron ese gesto como tarea bien vista por Moscú, que no deseaba el triunfo de los anticomunistas, que eran mayoría en la resistencia polaca. Por tal razón, los habitantes de Varsovia repudiaron siempre tanto al nazismo como a los nuevos jefes, los soviéticos. En esa posición estuvieron acompañados por los checos. El enorme edificio de 234 metros lleva medio siglo intacto frente a la Plaza de la Constitución. Sirve de referencia y de estupendo mirador. Es más, los varsovianos o varsovitas dicen que la torre rusa es el lugar perfecto, soñado, para admirar la ciudad y su río, porque no se ve la torre rusa Un chiste sin fundamento, claro, porque esa misma arquitectura triste se puede ver desde la torre en los edificios del Ministerio de Agricultura y Economía Alimentaria (calle Wspólna 30).
Chopin, ídolo romántico. Un patriota es considerado este músico de madre polaca y padre francés nacido en Lowicz . A 30 kilómetros de Varsovia, en el caserío de Zelazowa Wola, rodeado de un precioso parque, se halla su casa, convertida en museo. No sólo dio muestras de un raro talento, sino que puso buena parte de su breve vida personal y de su trabajo de creador al servicio de la patria que estaba amenazada, como ha sido la costumbre de Polonia por siglos. Hoy se produce una verdadera romería a su casa natal, aunque vivió en ella como una especie de allegado, pues su madre y su padre trabajaban al servicio de los dueños de esa casona campestre en 1810. En homenaje al más grande compositor para piano que ha conocido la humanidad, Varsovia sirve de anfitriona en sucesos universales como el Concurso Internacional de Piano Federico Chopin, y le levantó en 1926 un monumento excepcional en el parque Lazienki, junto a la cual se halla el palacio Belvedere, residencia del presidente de Polonia. Al lado del monumento se dan dos conciertos dominicales en verano. También fueron creados el Museo y la sociedad musical Chopin en el castillo Ostrogorski (calle Tamka), para honrar a quien en polaco se conoce como Fryderika Chopina o Fryderyk Franciszek Szopen. En el gran bulevar Ruta Real, la iglesia de de la Santa Cruz conserva el corazón del músico -su cuerpo permanece en París, donde muriera de tuberculosis a los 39 años-, y en su casa natal hay conciertos de mayo a septiembre todos los domingos. Ya han comenzado a prepararse las fiestas del 1 de marzo de 2010, segundo centenario de su nacimiento. También los celebrará Francia, su otra patria, que parece ser también patria de todos los polacos cultos, que hablan tanto el idioma materno como el de Robespierre y de Luis XVI.
Presencia judía. De gran interés es la visita a la más antigua y más grande necrópolis de Europa, Powazki (calle Okopowa 49-51), que tiene miles de tumbas de los muertos en la Insurrección de Varsovia, adornadas con cruces de abedul. También es bueno llegar a la sinagoga Nozyk (calle Twarda), lugar donde podremos ver recuerdos y vestigios de la herencia cultural de los miles de hebreos que habitaban esta parte de Varsovia antes de la Segunda Guerra Mundial. Otros sitios de interés son Umschlagplatz, que conmemora el antiguo gueto, del que no queda nada salvo el Monumento a los Héroes del Gueto, impresionante, y las ruinas de los muros del mismo barrio (Sienna 55). El terror que se vivió durante esos días se puede sentir al visitar dos pequeños museos: la prisión Pawiak (Juan Pablo II esquina Dzielna) y el Museo de la Lucha y los Mártires, que hoy funciona como Ministerio de Educación (Szucha 25). El famoso gueto de Varsovia fue creado por los nazis luego de invadir Polonia, con el propósito de vigilar a la población hebrea y luego enviar a la mayoría a campos de concentración o de exterminio. El 12 de octubre de 1940 se dio lectura por radio un comunicado por el cual todos los judíos de Varsovia debían concentrarse antes de 20 días en un sólo sector de Varsovia.
El otro pianista
Al vencerse el plazo dado por los nazis, los portones del ghetto fueron cerrados y vigilados por guardias. La gran densidad de población provocó graves problemas de salud en su interior. Sólo uno de cada 138 hombres tenía trabajo, la mayoría en fábricas alemanas, confeccionando trajes militares y fabricando armas. Algunos judíos trabajaban en vías férreas. Había, sin embargo, enseñanza y prensa clandestinas. Los movimientos creados con esos fines terminaron entrando a la lucha armada cuando más de 300 mil judíos fueron deportados a Treblinka, un campo de concentración alemán (ver Treblinka no muere en Si tienes más tiempo). Durante enero de 1943 se produjo un primer gran enfrentamiento que duró cuatro días, hasta que el último alemán salió del gueto. Pero la escalada de violencia terminaría con todo el gueto incendiado, hecho escombros. Murió la mayor parte de la población. La historia de uno de los que se salvó dio origen al film El Pianista, de Roman Polanski, Palma de Oro en Cannes 2002, que en noviembre del 2003 salió en DVD en español, distribuida por Walt Disney. También ganó los Oscar a mejor libreto, director y protagonista, y el Goya a la mejor cinta europea. Un estremecedor Adrien Brody encarnó a Wladyslaw Szpilman, que consigue escapar y se esconde en las ruinas de Varsovia, donde un oficial alemán le ayuda a sobrevivir. Entre 1945 y 1963 fue director musical de Radio Varsovia y prosiguió su carrera como compositor y concertista en piano, al igual que Chopin. Murió el año 2000, pocos meses antes de que se iniciara el rodaje de El pianista, realizada sobre un libro autobiográfico suyo. Hoy es el pianista más famoso de Polonia después de Chopin.
Si tiene más tiempo
Treblinka. Pequeño campo situado muy cerca de Varsovia. Tenía al lado una vieja vía de ferrocarril, y una estación provinciana que el cuidadoso decorado la hacía verse alegre, acogedora. Hasta ella arribaban casi siempre unos cuatro trenes diarios, con 60 vagones cada uno, cargados con un promedio de 100 personas cada vagón. Funcionó desde julio de 1942, hasta 1944, a cargo de alemanes y ucranianos. Podía eliminar dos mil personas en 76 minutos. En 1943, cuando las tropas alemanas comenzaron a retroceder hacia el oeste, Himmler dio la orden de que fueran vaciadas las fosas comunes, y se quemaran unos 700 mil cadáveres que -por alguna razón que se ignora-, no habían sido incinerados. De este modo, según se ha dicho, el jefe alemán quiso eliminar las pruebas del genocidio. Las víctimas sobrevivientes de Treblinka cuentan que los judíos más fuertes eran elegidos para recoger las ropas y pertenencias de los condenados, y enterrarles. Ellos llevaron parte del registro de cifras, como lo hizo el banquero Alexandre: 9 de diciembre, 4 convoyes, 24 mil muertos; 2 de enero, 1 convoy, dos mil muertos. El nombre de Treblinka hace temblar. Evoca, probablemente, la cumbre del horror desatado por los alemanes contra los judíos y gitanos, sólo comparable con Auschwitz, nombre alemán de la ciudad polaca de Oswiecim (ver). No fue tanto un campo de concentración como de exterminio. Las instalaciones de Treblinka fueron hechas desaparecer por los nazis antes de abandonar Polonia. No alcanzaron a hacer lo mismo con Auschwitz.
Lublin. Se trata de la mayor ciudad del este de Polonia, a 153 kilómetros de Varsovia, que fuera sede de dos gobiernos polacos independientes. El primero se estableció en noviembre de 1918, como gobierno temporal socialista. El segundo, origen del actual gobierno, fue establecido en 1944, luego de la retirada del ejército alemán. El Museo del Martirologio recoge la etapa nazi. Se halla en el lugar donde existió un campo de exterminio en el que murieron 370 mil judíos polacos, rusos y de otras nacionalidades, entre 1941 y 1944. La población actual de Lublin es de 320 mil habitantes.
Conozca su historia
Larguísima en el tiempo puede ser la historia polaca si hacemos el menor esfuerzo por ir a sus raíces. Partamos en una época de algo más de mil años, cuando un grupo de tribus eslavas se unió bajo el jefe de los polonios, Piast. Éste reinaba alrededor de lo que hoy es la ciudad de Poznan. Dio nacimiento a una serie de monarcas, dinastía que muy luego se haría cristiana. Ellos controlaron por cuatro siglos un territorio de tamaño semejante a la actual Polonia. Las sorpresas y originalidades se inician en 1382. Después de vivir un clásico período de problemas en la sucesión real, los polacos tenían sentada en el trono a una niña de diez años. Era la sobrina-nieta del último rey Piast. Una aparente solución se encontró casándola con el Gran Duque de Lituania, Jagiello, quien tuvo que hacerse cristiano antes de la boda. Este dio paso a una nueva dinastía que derrotó a los Caballeros Teutónicos y que, a finales del siglo XV, ya había construido el estado más grande de Europa. Estaba situado entre los mares Báltico y Negro.
Germen de la muerte
En la misma época en que la América española vivía la más oscura época de la Colonia, en 1570, Polonia y Lituania acordaron formar un solo país. Lo raro y explosivo estuvo en la forma de acceder al trono en el nuevo reino: la primera condición fue que el trono no sería hereditario, sino que cada nuevo rey debía ser elegido por algunos privilegiados por partida doble: miembros de la nobleza con derecho a voto. Se le ha llamado la República Real. Como tal privilegio parecía insuficiente, acordaron que la mayoría democrática no era suficiente: debía ser elegido por unanimidad. Las insuperables dificultades que puso este absurdo sistema condujeron a la decadencia, y el auge expansionista de Rusia terminó por hacer del país un satélite. Por eso, todos los ejércitos se han desangrado sobre sus trigales. Los nombres de sus pueblos se cuentan por batallas. En 1795, después de tres particiones sucesivas, entre Rusia, Austria y Prusia, Polonia dejó de existir. Era el destino que se merecía su clase dirigente, no así su pueblo. Sólo en 1918, cuando la primera guerra mundial acabó con la derrota alemana y la guerra civil rusa, se presentó la oportunidad de proclamar nuevamente la soberanía nacional polaca. Pero habían pasado apenas dos décadas cuando las tropas de Hitler la invadieron, provocando el estallido de la segunda guerra mundial. Uno de cada cinco polacos murió. El mundo supo de Auschwitz, de Treblinka, de la matanza del gueto de Varsovia.
De Stalin a hoy
Después se dejó caer otro asesino masivo: Stalin, y la noche se prolongó por otro medio siglo. En los años 80 Juan Pablo II estaba en el Vaticano, y Lech Walesa dirigía el sindicato católico Solidaridad, que agrupaba al 60 por ciento de los trabajadores polacos. Polonia logra en esos años iniciar una etapa de mayor libertad, período aún en curso, porque así como no se hace de viejo moro un buen cristiano, no es tarea corta transformar a un pueblo acostumbrado a obedecer y a temer, en una nación enteramente democrática. En noviembre de 1990, las elecciones presidenciales dieron el triunfo a Walesa y comenzó una nueva etapa en la historia del país. Sin embargo, el estilo de gobierno de Walesa no convenció, y, en 1995, tuvo que entregar democráticamente el poder al antiguo comunista Alexander Kwasnievski. Hoy avanza a tropezones, en un mundo difícil, que además intenta abrir los mercados.
Varsovia, historia propia.
Es una ciudad muy nueva, porque fue fundada tardíamente respecto a la historia polaca: sólo a comienzos del siglo XIV. Ha sido capital desde 1611, con todas las interrupciones previsibles. Cien veces asediada y destruida por los ejércitos suecos, napoleónicos, zaristas y hitlerianos. Fue centro industrial y cultural, y en los siglos XVII y XVIII en una de las ciudades más bellas y sofisticadas de Europa. De ese título pasó al de la ciudad más devastada de Europa en la segunda guerra. Dice un autor: Sobre Varsovia han caído bombas en todo los idiomas y han germinado todos los miedos, el miedo a los prusianos, el pavor ante los austriacos, el temor a los rusos y el terror ante los alemanes. De Varsovia querían hacer los nazis una ciudad militar y, al parecer, los monumentos y las estatuas no les hacían juego con los tanques, no les pegaban las fuentes y las metralletas, y los palacios reales quedaban francamente mal con los misiles tierra-aire. Sus breves barrios amorosamente reconstruidos nos muestran nuevamente sus siglos de gloria. Pero la mayoría de los edificios de Varsovia son modernos, resultado de una construcción eficaz, sin ambiciones mayores, con notorios edificios de la época estalinista. Es una ciudad distinta con igual nombre. Por contraste, la antigua capital, Cracovia, sufrió muy poco con las últimas guerras y conserva su rostro medieval, su carácter rigurosamente conservador. Desde ella salió el cardenal Wojtyla para asumir la jefatura de la Iglesia de Roma como Juan Pablo II.
Dónde se ubica
Situada en el centro del país, a orillas del río Vístula, sobre las principales rutas de tránsito internacional. Son muy parecidas las distancias que la separan de Berlín, Praga, Viena y Budapest (entre 550 y 700 kilómetros). Y también son similares las distancias a Londres, París y Sofía (entre 1.590 y 1.660 kilómetros.. El país limita al norte con el mar Báltico y tiene fronteras con siete países: Rusia, Lituania, Bielorusia, Ucrania, Eslovaquia, República Checa y Alemania. La situación estratégica que ocupa, en el centro de las tierras bajas, obligó a fortificar Varsovia en la Edad Media (siglo XIV). En 1596, el rey Segismundo III Vasa trasladó la capital hasta aquí, desde Cracovia. Las tierras planas ocupan cerca del 70% de su territorio. Los accidentes más notorios son los montes Sudetes y los Cárpatos. En éstos nace el río Vístula. Al norte se encuentra la región pantanosa y lacustre de Pomerania, y en la Alta Silesia, su gran riqueza minera.
Su clima
El clima de Polonia es ni más ni menos como su historia, es decir, consecuencia casi inevitable de ser un punto de encuentro geográfico. En lo climático, situado entre el clima continental del Este y el marítimo del Oeste, lo cual se refleja en una situación atmosférica muy inestable. Eso quiere decir: cambios frecuentes y sin reglas fijas, de día a día, de hora a hora, de año en año. La llanura central recibe la mitad de precipitaciones que las montañas. Por eso, sobre las alturas, la nieve suele durar hasta mayo. Nadie debe sonreír satisfecho o confiado en una mañana sin nubes. Igual puede duplicarse el diluvio. Las lluvias son frecuentes durante los meses de verano, aunque en temperatura superan los 20º C. de temperatura media. En el invierno se llega a los mismo 20 grados, pero bajo cero. Clima que hace felices a los osos. En primavera, el tiempo es variable, como todo; las temperaturas oscilan de 0 a 16 grados y hay lluvias. En mayo, las temperaturas suben hasta 18-20 grados. La mejor época para visitar Polonia es un verano un poco ampliado: desde final de la primavera hasta principios del otoño, sin olvidar el paraguas. Con septiembre llega el otoño de oro. Las temperaturas bajan unos 10 grados.
A qué museos ir
La escultura y la pintura polacas tienden a privilegiar lo religioso, hacen representaciones góticas y renacentistas de imágenes cristianas en la mayoría de las iglesias. Todo un arte tradicional es la decoración de sepulturas, que produce filigranas con la piedra, magníficos bajorrelieves en las iglesias y en los edificios renacentistas de las ciudades. Las obras de carácter no religioso, cuando el siglo XX ya había avanzado mucho, seguían teniendo un carácter más documental que artístico. La excepción más notoria y noble es la de Zdzislaw Beksinski, nacido en 1929. Se entregó a las fantasías oníricas más expresivas, creando un mundo nuevo, próximo a la magia. La herencia estalinista tiene aún las manos amarradas a muchos. Hacen intentos por liberarse, casi nunca con suerte. Aunque los polacos no llaman la atención por su amor por lo soviético, durante la época de Stalin hicieron genuflexiones al realismo socialista, desde los dirigentes políticos a los artistas o supuestos artistas. Obvios instrumentos de propaganda. Por estas razones, sus museos no pueden exhibir gran cantidad de arte polaco del siglo XX que tenga mérito. Está en las iglesias, o son obras que hacen la excepción de la chatura organizada.
Hasta el siglo XVIII, lo más significativo producido en Polonia son obras que se encargan a los grandes artistas extranjeros. Por eso los museos polacos cuentan piezas importantes de Brueghel, Rembrandt y Canaletto. Las pinturas de éste han servido para reconstruir parte de Varsovia después de la segunda guerra mundial. En el XIX se forma la escuela de pintura polaca, y en ella hay un gran monte que sobresale: el pintor romántico Piotr Michalowsky. Luego, el impresionista Jan Matejko. Aportes interesantes hicieron al arte del cartel y la ilustración satírica. En el 2000, Varsovia celebró sus mil años de vida. De su patrimonio artístico destaca la universidad con la Aula Leopoldina y un cuadro circular de 120 x 15 metros, Panorama Raclawicka, que conmemora el triunfo sobre los rusos en 1794.
La ciudad tiene una veintena de museos, y cada vez más galerías y exposiciones. Veamos sus museos de mayor mérito:
Museo Histórico de Varsovia. Si queremos conocer la ciudad y entender mejor el carácter polaco, este debe ser el primero museo que visitemos. Está en la Plaza del Mercado. Tiene más de sesenta salas con pintura, ropa, fotografía, reliquias y un sin fin de materiales de alto mérito (ver Plaza del Mercado en No se lo pierda). Rynek Starego, Miasta 42.
Museo Nacional. El viajero no debe decepcionarse antes de entrar. Tiene de esas fachadas que invitan a preguntarse dónde está el arquitecto. Pero contiene un tesoro de obras de arte antiguo y contemporáneo. Le impresionará su colección de frescos de una de las primeras catedrales cristianas de Pharos, en Sudán, construida entre los siglos VIII y XII. Es sorprendente su gran exhibición de cruces coptas. Via Real s/n.
Museo Chopin. Veremos el último piano del mayor compositor de obras para piano que ha conocido la humanidad. Y un millar de cartas, libros de ejercicio, su reloj de oro. El museo tiene más de medio siglo. Ulica Okólnik 1.
Galeria Zacheta. El edificio es uno de los espacios para el arte más antiguos de Polonia, en la vieja Varsovia, cerca de la Tumba del Soldado Desconocido. Fue establecida en 1860 para promover el arte polaco. En sus salas se han visto las obras de Matejko, Gerson, Chelmonski, Brandt, Stanislawski, Wojtkiewicz, Wyspianski, Mehoffer, Pankiewicz y otros, en más de dos mil exposiciones. Se ha instalado ya como el centro más importante, con capacidad de 1.600 metros cuadrados. Por sus salas han pasado obras de Cezanne, Toulouse-Lautrec, Picasso, Leger, De Chirico, Ernst, Henry Moore y Lichtenstein. Galeria Kordegarda, ulica Krakowskie Przedmieœcie 15/17, Plac Ma’achowskiego 3.
Museo Literario Adam Mickiewicz. Se ocupa principalmente del poeta que da su nombre al museo, el romántico más sobresaliente de Polonia, autor de esa obra maestra de la literatura eslava que es Pan Tadeusz (1834). Hay amplio espacio, eso sí, para otros grandes escritores del país. Rynek Starego, Miasta 20.
Museo de Posters o Carteles. Obras de Warhol, Picasso y artistas locales, situado en el parque Lazienki, donde se alza la estatua de Chopin.
Museo Etnológico. Interesantísima y única es su colección de vestidos de todas las regiones y nacionalidades polacas. Colecciones de arte tribal procedentes de África, Oceanía y América Latina. Ulica Kredytowa 1.
Muzeum Katynskie. Recoge documentos de los sucesos ocurridos en 1940, cuando unos 15 mil polacos fueron ejecutados por los soviéticos. Equipos militares, como tanques y artillería pesada. Ulica Powsinska 13, Fort Sadyba.
Muzeum Niepodleglosci. Este Museo de la Independencia, irónicamente según muchos, fue sede del Museo Lenin durante la etapa comunista. Ahora exhibe documentos sobre las insurrecciones del siglo XIX, la prisión de Tadeo Kosciuszko (1794), elementos recogidos de los campos de concentración de la segunda guerra mundial y obras de arte del realismo socialista. Solidarnosci 62.
Dónde comer rico
La gastronomía es interesante gracias a la huella dejada por muchas culturas que han pasado por aquí, a veces en forma dramática. El plato nacional por excelencia es el bigos, estofado del cazador, que mezcla carnes cocidas a fuego lento durante largo tiempo, que se prepara de muy distintas maneras y variables ingredientes. El secreto de bigos antiguo es que mejora cuando se recalienta en días sucesivos, alcanzando su mejor momento al día 6 o 7. Para conservarlo por unos días, se guarda tapado en el refrigerador. Se acompaña normalmente con sauerkraut, una especie de repollo amargo, muy común en la gastronomía alemana. Éste puede prepararse con un kilo de repollo, sal, semillas de enebro, hojas de laurel y pimienta. También las sopas son imprescindibles en una mesa polaca, que soporta meses muy fríos. Hay docenas diferentes, y todas son nutritivas y baratas. La barszcs, sopa de remolacha, es la más común. Muchos consideran la comida polaca pesada y amarga. Destacan las sopas agrias, los tártaros y la carne de cerdo o de jabalí. Otros platos habituales son el pierogi o ravioles, la sopa fría o chlodnik, y la sopa de harina ácida con pedazos de salchichas, llamada zurek. Con sus espesas sopas y salsas, la nutrida variedad de papas y de bolitas de masa fritas, la abundancia de carne y la escasez de verduras, su cocina no es precisamente recomendable para hacer dieta de adelgazamiento. La lista de ingredientes más característicos incluye el eneldo, las aromáticas flores y hojas de mejorana, las callampas y el carvi. El carvi, picante y un poco amargo, se conoce también como alcaravea, y se utiliza para condimentar salsas, embutidos, sopas y carnes; en la cocina se aprovechan sus hojas, tallos, semillas y hasta las raíces. El carni pertenece a la familia del perejil. Muy común en los platos tradicionales de la cocina centroeuropea y judía.
En los restaurantes polacos, normalmente no es muy recomendable pedir pescado, y los mariscos -muy escasos-se pagan con oro en polvo. El té y el vodka son las bebidas más tradicionales, y ambas se consumen con entusiasmo. Entre los vodkas polacos destacan las variedades zubrówka, pieprzówka y krupnik, y las marcas Wyborowa y Zubrouka. Ricas cervezas: Zywiec y Okocim. Pero los polacos normalmente comen con jugo de naranja. Disfrutan mucho los postres y salsas a base de frutas del bosque, más amargas que dulces.
Algunos restaurantes de Varsovia para tantear:
Fukier. Restaurante de lujo, pero -como todos- es muy barato si se le compara con los de las ciudades turísticas de Europa Occidental. Plaza del Mercado.
Dom Polski. Sencillo, acogedor, con carta centroeuropea. Trozo de hueso de jamón con algo de carne adherida, y papas asadas con piel. Está a 10 minutos en taxi del centro. Francuska, 11. Zona Saska Kêpa.
Gessler. Cocina polaca, uno de los restaurantes más gratos. Destaca el exquisito lomo en salsa de callampas con papas y hierbas. Precio medio. Rynek Starego Miasta, 19-21. Plaza del Mercado. Ciudad Vieja.
Polska. Gran comida tradicional polaca, de precio alto. Nowy Swyat 21.
Qchnia Artystyczna. En el castillo de Ujazdow (Zamek Ujazdowski), gran vista de la ciudad y al lado del Museo de Arte Contemporáneo. Fíjese bien: plato recomendado es el faisán con coñac. Las monedas no alcanzan. Aleje Ujazdowskie, 6.
Ejlat. Recuperando la tradición judía. Pruebe el pescado: carpa con uvas y champiñones, y un muy rico postre de zanahoria (cyme.) Precio medio. Próximo del anterior. Aleje Ujazdowskie, 47.
Tsarina. Comida rusa, herencia de 40 años de presencia soviética, pero a precios de Londres. Muy caro. Si estamos dispuestos a gastar, el blinis, crepes con caviar y salsa agria, nos dejará contentos. Jezuicka, 1-3.
Mercado de Polna. Los que buscan exquisiteces para llevar, pueden pasar por el mercado de Polna, en el centro. Allí, podrá encontrar, entre otros, caviar a precio razonable.
Datos de compras
No olvide el nombre de la conocida calle Nowy Swiat -Mundo Nuevo-, que entusiasma por sus tiendas, restaurantes, bares, cafés y cafeterías de categoría. Se puede oír a los músicos callejeros mientras se disfruta un helado exótico en una de las numerosas terrazas. Es la única calle que ha logrado competir con los grandes centros comerciales modernos lejos del centro, como Galería Centrum, de ulica Marszalkowska 104, y Reform Shopping Plaza, aleja Jerozolimskie.
Otras vías muy comerciales son ulica Chmielna, ulica Marszalkowska y aleja Jerozolimskie.
¿Qué cosas vale la pena comprar en Varsovia? Bordados de lino, pieles, cristal tallado a mano, música de Chopin y Krzysztof Penderecki, máxima figura viva de la música culta (la mejor abastecida tienda de discos es Digital, de Aleje Jerozolimskie). Se consiguen a buen precio objetos de plata y oro. Interesantes trabajos en ámbar y madera.
Persas y artesanías
Las Tiendas Cepelia son de las más surtidas en artesanía polaca, muñecas, joyas y objetos en plata y cuero. Pertenecen a grupos de artesanos desde hace 50 años.
Para gangas, debemos alcanzar al mercado persa de calle Kolo, conocida por la gente, los taxistas y carteristas Uno de los mercados de pulgas más extensos de Europa se encuentra frente a la Ciudad Vieja, al otro lado del río. Se trata del famoso y poco turístico distrito Praga, cerca del puente Poniatowskiego, en torno al ex estadio nacional (Dziesieciolecia Stadium). Abre hacia las 6 de la mañana y cierra casi al anochecer. Se producen frecuentemente pequeños robos, que afectan en especial a los que hacen ostentación. No es posible imaginar siquiera la variedad de cosas que aquí se vende.
Vida nocturna
La vida nocturna no es tan animada como en las grandes ciudades turísticas de Europa y muchas de Oriente, pero hay excelente jazz, tres óperas, 17 teatros y algunos clubes nocturnos más fuertes de lo que el visitante espera. Los jóvenes y universitarios en general animan la noche junto con los turistas. Hay unas pocas discotecas, clubes nocturnos y lugares de conciertos. La parte sur de la bella Ruta Real tiene clubes de estudiantes con conciertos de rock, folk y jazz, que suelen convertirse en discotecas los fines de semana. Diga nasdroviev antes de empezar a beber. El polaco no es un idioma difícil; simplemente es otro idioma.
Algunos restaurantes de Varsovia para tantear:
Fukier. Restaurante de lujo, pero -como todos- es muy barato si se le compara con los de las ciudades turísticas de Europa Occidental. Plaza del Mercado.
Dom Polski. Sencillo, acogedor, con carta centroeuropea. Trozo de hueso de jamón con algo de carne adherida, y papas asadas con piel. Está a 10 minutos en taxi del centro. Francuska, 11. Zona Saska Kêpa.
Gessler. Cocina polaca, uno de los restaurantes más gratos. Destaca el exquisito lomo en salsa de callampas con papas y hierbas. Precio medio. Rynek Starego Miasta, 19-21. Plaza del Mercado. Ciudad Vieja.
Polska. Gran comida tradicional polaca, de precio alto. Nowy Swyat 21.
Qchnia Artystyczna. En el castillo de Ujazdow (Zamek Ujazdowski), gran vista de la ciudad y al lado del Museo de Arte Contemporáneo. Fíjese bien: plato recomendado es el faisán con coñac. Las monedas no alcanzan. Aleje Ujazdowskie, 6.
Ejlat. Recuperando la tradición judía. Pruebe el pescado: carpa con uvas y champiñones, y un muy rico postre de zanahoria (cyme.) Precio medio. Próximo del anterior. Aleje Ujazdowskie, 47.
Tsarina. Comida rusa, herencia de 40 años de presencia soviética, pero a precios de Londres. Muy caro. Si estamos dispuestos a gastar, el blinis, crepes con caviar y salsa agria, nos dejará contentos. Jezuicka, 1-3.
Mercado de Polna. Los que buscan exquisiteces para llevar, pueden pasar por el mercado de Polna, en el centro. Allí, podrá encontrar, entre otros, caviar a precio razonable.
Datos de compras
No olvide el nombre de la conocida calle Nowy Swiat -Mundo Nuevo-, que entusiasma por sus tiendas, restaurantes, bares, cafés y cafeterías de categoría. Se puede oír a los músicos callejeros mientras se disfruta un helado exótico en una de las numerosas terrazas. Es la única calle que ha logrado competir con los grandes centros comerciales modernos lejos del centro, como Galería Centrum, de ulica Marszalkowska 104, y Reform Shopping Plaza, aleja Jerozolimskie.
Otras vías muy comerciales son ulica Chmielna, ulica Marszalkowska y aleja Jerozolimskie.
¿Qué cosas vale la pena comprar en Varsovia? Bordados de lino, pieles, cristal tallado a mano, música de Chopin y Krzysztof Penderecki, máxima figura viva de la música culta (la mejor abastecida tienda de discos es Digital, de Aleje Jerozolimskie). Se consiguen a buen precio objetos de plata y oro. Interesantes trabajos en ámbar y madera.
Persas y artesanías
Las Tiendas Cepelia son de las más surtidas en artesanía polaca, muñecas, joyas y objetos en plata y cuero. Pertenecen a grupos de artesanos desde hace 50 años.
Para gangas, debemos alcanzar al mercado persa de calle Kolo, conocida por la gente, los taxistas y carteristas Uno de los mercados de pulgas más extensos de Europa se encuentra frente a la Ciudad Vieja, al otro lado del río. Se trata del famoso y poco turístico distrito Praga, cerca del puente Poniatowskiego, en torno al ex estadio nacional (Dziesieciolecia Stadium). Abre hacia las 6 de la mañana y cierra casi al anochecer. Se producen frecuentemente pequeños robos, que afectan en especial a los que hacen ostentación. No es posible imaginar siquiera la variedad de cosas que aquí se vende.
Vida nocturna
La vida nocturna no es tan animada como en las grandes ciudades turísticas de Europa y muchas de Oriente, pero hay excelente jazz, tres óperas, 17 teatros y algunos clubes nocturnos más fuertes de lo que el visitante espera. Los jóvenes y universitarios en general animan la noche junto con los turistas. Hay unas pocas discotecas, clubes nocturnos y lugares de conciertos. La parte sur de la bella Ruta Real tiene clubes de estudiantes con conciertos de rock, folk y jazz, que suelen convertirse en discotecas los fines de semana. Diga nasdroviev antes de empezar a beber. El polaco no es un idioma difícil; simplemente es otro idioma.
Pubs.
Pub Reporter. Nowy Swiat, 58.
Harenda. Krakowskie Przedmiescie, 4/6.
Cull de Sac. Fiksal, 2.
Clubes nocturnos. Muchos de estos clubes que existen en la noche secreta de Varsovia parecen haber tomado el modelo Bangkok. En su mayoría pueden producir más asombros que agrado. Dos ejemplos:
Ground Zero. Un espacio absolutamente exclusivo para adultos. ul. Wspólna 62.
Deep. De los lugares más famosos de la noche de Varsovia. Tuvo el primer lugar en música electrónica y el tecno. Fort Mokotowskie, ulica Raclawicka 99.
Datos prácticos
Salud
No es necesaria ninguna vacuna específica, salvo la de la hepatitis A, que es aconsejable. Han aparecido multitud de clínicas privadas donde ofrecen un buen servicio y están acostumbradas a tratar con aseguradoras extranjeras.
Información Turística. La mejor oficina de Información Turística de Varsovia se encuentra en la Plaza del Castillo, desde la cual salen todos los recorridos por la ciudad y algunos fuera de ella. En el aeropuerto hay una oficina junto a la salida. También en la estación ferroviaria, que tienen orientación hotelera, pero es una zona donde debemos movernos con precaución, como en las estaciones ferroviarias en general y sus alrededores.
Tenga en cuenta:
Si se quiere conocer el país más allá de la pura visita turística, lo mejor es llevar vehículo propio. De ese modo, es posible explorar regiones poco recorridas que no por eso dejan de tener un gran encanto. La red de ferrocarriles polaca es buena, y dispone de tres tipos de trenes: expresos, rápidos y ordinarios. La mejor opción es la del expreso inter-city que comunica directamente a Varsovia con toda la periferia.
Ni los polacos más básicos lanzan basuras al suelo, ni siquiera una colilla. No lo haga usted.
Los lugares históricos de Varsovia se encuentran unos muy cerca de los otros, por lo que manejarse caminando es una de las mejores posibilidades del viajero.
Los autobuses rojos, pospieszne, son muy preferibles a los ordinarios, los zwykle, cuya velocidad media apenas sobrepasa los 30 km/h.
Un servicio regular de autobuses une el aeropuerto Okecie y el centro de la ciudad (10 kilómetros). El autobús número 175 hace el trayecto entre el centro y el aeropuerto. El autobús 188 circula entre el aeropuerto y el barrio Praga, poco turístico, inseguro de noche, al otro lado del río. Ya no es la zona bucólica desde la cual Canaletto pintó a la vieja Varsovia vista desde la orilla opuesta.
Cuidado con el billete de los transportes públicos. Hay que comprarlos en los quioscos. No los venden ni en autobuses, ni metro ni autobús. Ah, y a medio recorrido pasan vigilantes camuflados pidiendo el billete.
En las grandes ciudades circulan tranvías, autobuses y trolebuses. Si se va a recorrer la ciudad, resulta preferible conseguir un pase diario de transporte.
Los taxis no son caros, pero hay que andarse con ojo para no parar un taxi tramposo, que son abundantes en los sectores turísticos de la mayoría de las ciudades del mundo, y son plaga también en Varsovia. Los conductores suelen ser hombres rudos. Si le cobran el doble, pague todo, que incluye lección para la próxima. Sepa que tienen una tarifa oficial más baja que en el resto de Europa, con paradas fijas. No tienen un color determinado, salvo una banda amarilla y roja, el escudo de la ciudad y el signo del taxi en el techo del vehículo. Lo mejor es tomar un auto que pertenezca a alguna empresa de radiotaxis, cuyo nombre veremos en las puertas.
Cambie divisas en los hoteles: es más seguro. Un zloty se divide en 100 groszy.
Que además del tráfico rodado, existen los tranvías, y no frenan si alguien se pone delante. Que las bebidas nacionales (consumidas en cantidades altísimas) son la cerveza y su vodka -medio en serio, medio en broma- ha sido comparado con el ácido clorhídrico diluido, capaz de eliminar toda la suciedad, y hasta desintegrar una pieza de metal
Las mujeres deben estar preparadas para que en reuniones sociales los hombres les besen la mano al saludar. Es una antigua y firme costumbre polaca.