Praga, la ciudad encantada (¡y encantadora!)


 

¿Por qué ir a Praga?

Por siglos esta ciudad de ensueño que parece de juguete o sacada cuento de hadas ha sido conocida como Zlatá Praha o Praga Dorada. Hogar de emperadores y reyes, artistas y astrónomos, esta fascinante ciudad ha atraído con su sutil magia a visitantes e inspirado a artistas. Aunque vivió bajo el comunismo durante 40 años, hoy tiene ostentosos malls, restaurantes de diseño, bares a la moda y festivales de música y cine.

Praga es un lugar para explorar con calma, aventurándose por los senderos medievales y pasajes escondidos de la Ciudad Vieja y descubrir que a pesar de la masa de turistas el alma oscura y misteriosa de la ciudad sobrevive.

¿Qué tienes que ver en Praga?

Ciudad Vieja (Staré Mesto)

Es uno de los barrios más pintorescos y el lugar del asentamiento original de Praga.

Plaza de la Ciudad Vieja: maravíllate con la enorme plaza. Considerada el corazón de la Ciudad Vieja, la plaza alcanzó sus proporciones actuales cuando el mercado de la ciudad, que estaba al lado del río, fue instalado aquí en el siglo XII. Su apariencia ha cambiado muy poco desde ese tiempo.

Reloj Astronómico : las multitudes se reúnen frente al reloj astronómico del municipio para ver el espectáculo del carrillón cada una hora: dos puertas se abren y se deslizan las estatuas de los 12 apóstoles, mientras que representaciones de la Vanidad, la Avaricia, la Muerte y la Lujuria se mueven y bailan. Construido en 1410, marca las fases de la luna, los equinoccios, las estaciones, los días y las fiestas cristianas. El calendario bajo el reloj es del siglo XIX.

Ayuntamiento de la Ciudad Vieja: ha sido centro de administración de la Ciudad Vieja desde 1338. La gótica Torre del Ayuntamiento, de 60 metros de altura donde está montado el reloj, fue construida en el siglo XIV. Puedes conocer el Ayuntamiento, el interior del famoso reloj y ver la Ciudad Vieja desde lo alto.

Iglesia de Nuestra Señora en frente del Týn: es uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica de la ciudad. Fue completada en la década de 1380. Sólo abre en algunas ocasiones especiales.

Puente de Carlos (Karluv Most)

Este puente de 510 metros sobre el río Moldava fue construido en el siglo XIV y conecta el Castillo de Praga con la Ciudad Vieja. La vista desde la entrada al puente (de Ciudad Vieja) es magnífica: el Castillo de Praga y las agujas de la Catedral de San Vito. Mientras caminas por el puente puedes ver las estatuas barrocas de santos que lo decoran. Las mejores horas para ir son temprano en la mañana y al atardecer, cuando no hay tanta gente. De noche la vista iluminada es impresionante.

Torre del puente - Ciudad Vieja: se encuentra en la entrada del puente desde la Ciudad Vieja. Puedes subir a la torre para tener una magnífica vista del puente y la ciudad.

Castillo de Praga (Prazsky hrad)

Eh2norme complejo sobre la colina que abarca docenas de casas, torres, iglesias, patios y monumentos. Visitarlo puede tomar un día completo. Fue fundado en el siglo IX.

Catedral de San Vito: es la parte más reconocible del Castillo. Su nombre recuerda a un mártir de Sicilia del siglo IV. Fue construida en varias fases, desde el año 926 y en el siglo XX aún se le añadieron detalles (como el vitral de Alfons Mucha). De las 21 capillas no dejes de visitar la Capilla de San Wenceslao, con incrustaciones de cientos de jaspes y amatistas y pinturas del siglo XIV al XVI. El adornado sarcófago de plata con querubines es la tumba de San Juan Nepomuceno.

Palacio Real : por más de 700 años, desde el siglo IX, los reyes y príncipes de Bohemia residieron en este palacio. Un revoltijo de estilos de distintas eras caracteriza este lugar. Empieza por el Salón de Vladislav, una enorme sala gótica con cielo de bóveda donde se hacían torneos, justas caballerescas, festivales y coronaciones. Si doblas a la derecha llegarás a la Cancillería Bohemia, de influencia renacentista, donde en 1618 ocurrió la segunda defenestración (tiraron por la ventana a dos gobernadores, que salieron ilesos) que marcó el inicio de la rebelión Bohemia y la Guerra de los 30 años.

No te pierdas la exhibición permanente ‘La Historia del Castillo de Praga’, que muestra las transformaciones del castillo desde la era prehistórica al presente.

Basílica de San Jorge: es la estructura románica mejor preservada del país, construida en el siglo X. El interior no ha cambiado mucho desde el siglo XII, el efecto es acogedor y pacífico, con cálidos muros amarillos de piedra y pequeñas ventanas de arco. En el segundo piso quedan fragmentos de frescos del siglo XII. Jirské námestí.

Convento de San Jorge: fue el primer convento de Bohemia, fundado en 973. La colección de la Galería Nacional del manierismo y barroco checo se exhibe aquí. Jirské námestí 33, Hradcany.

Callejón de oro: es una pintoresca callejuela adoquinada del siglo XVI, con pequeñas casas de brillantes colores. Se dice que aquí vivieron alquimistas que Rodolfo II llevó para producir oro, pero la verdad es que aquí vivían los guardias del castillo. En el siglo XX las habitaban artistas pobres y escritores y en 1917 Franz Kafka vivió en la no. 22. Hoy hay pequeñas tiendas de libros, música y artesanías.

Barrio Judío (Josefov)

En Josefov encontrarás una comunidad que por siglos se vio obligada a valérselas por sí misma y experimentó los horrores de la Segunda Guerra Mundial. La mayor parte de los hitos de Josefov son manejados por el Museo Judío.

Antiguo Cementerio Judío: es uno de los cementerios judíos más antiguos de Europa, acá descansan todos los judíos que vivieron en Praga desde el siglo XV hasta 1787. El gobierno no les permitía enterrar a sus muertos en otra parte, por lo que las tumbas son profundas: se enterraban hasta 12 cuerpos y cada lápida se iba poniendo al frente de la otra. Es uno de los cementerios más llenos del mundo. U Starého hrbitova, entrada por Siroká 3.

Antigua Nueva Sinagoga : fue llamada Nueva Sinagoga para distinguirla de otra aún más antigua que ya no existe. Fue construida en 1270 y es la casa de adoración judía más antigua aún en uso en Europa. Es uno de los edificios góticos de Praga más impresionantes, con cielos abovedados y columnas renacentistas. Atención: los hombres deben cubrirse la cabeza para ingresar. Cervená 2.

Ciudad Nueva (Nové Mesto)

Teatro nacional: magníficamente construido en estilo del renacimiento tardío del norte de Italia, fue completado en 1881. Al lado del rio Moldava es uno de los edificios más reconocibles de Praga. Národní trída 2.

Museo Nacional: dominando Václavské námestí se encuentra el enorme edificio del Museo Nacional, diseñado en la década de 1880. Las exhibiciones de rocas, fósiles y animales embalsamados en estantes de madera se ven anticuadas, pero el museo merece una visita aunque sea para admirar el interior del magnífico edificio, sus opulentas escaleras y pinturas y la vista hacia la Plaza Wenceslao. Václavské námestí.

Museo Mucha: abrió a principios de 1998 para honrar al gran expositor checo del Art Nouveau Alfons Mucha. Podrás ver casi 100 obras del artista, entre posters, portadas de revistas, fotografías y billetes checoslovacos diseñados por el artista. Panská 7.

Museo de la Ciudad de Praga : abarca el ilustre pasado de Praga. La mayor atracción es un intrincado modelo en miniatura de Praga en el siglo XVIII: es fascinante ver cómo era Staré Mesto y el barrio judío antes de que fuera destruido por un incendio. También hay exhibiciones de armas medievales, letreros de tiendas y documentos de la ocupación Nazi. Na Porící 52.

¿Qué cosas debes conocer si vas con más tiempo?

Castillos checos: la región de Bohemia Central ha sido estremecida por conflictos religiosos y nacionalistas, por invasiones y guerras. Pero se ha beneficiado también de la riqueza y diversidad culturales de Europa Central. El resultado es una magnífica colección de castillos, ciudades amuralladas y balnearios, que reflejan un pasado difícil de encontrar en cualquier otra parte de la región. Cerca de Praga, los más interesantes son los de Karlstejn y Konopiste.

Kutná Hora: el sur de Bohemia es famoso por su participación en las guerras religiosas husitas del siglo XV, que se centraron en torno a la ciudad de Tábor, que tiene el castillo más grande del país. Arquitectura gótica, renacentista y barroca, especialmente notables en Ceský Krumlov. Más hacia el norte y de fácil acceso desde el este de Praga, se encuentra Kutná Hora, ciudad minera que antiguamente rivalizó con Praga como capital del reino. Protegida por la Unesco, posee iglesias y monasterios góticos, preciosas casas burguesas.

Balnearios, termas y cristal de Bohemia: hasta la Segunda Guerra, Bohemia fue residencia de los personajes ricos y famosos de Europa Central. Sus tres célebres balnearios, Carlsbad, Marienbad y Franzensbad (en checo, Karlovy Vary, Mariánské Lázne y Frantiskovy Lázné), fueron visitados por Goethe, Beethoven y Eduardo VII de Inglaterra. Muy concurridos durante la época socialista, mantienen un alto nivel de agrado para todos. Karlovy Vary (Carlsbad) se encuentra a 140 km oeste de Praga. Es la mayor ciudad termal del país, dotada de una buena hotelería para distintos tratamientos hidroterápicos. El producto más extraordinario de la ciudad es un famoso cristal de Bohemia marca Moser, más que centenario. Si el cristal de Bohemia suele considerarse el de más calidad del mundo, el de Moser no tiene rival en Bohemia.

Patria de la Pilsen: Plzen, en la Bohemia central, es célebre en un país que ocupa el quinto lugar como consumidor de cerveza por cápita, y le ha dado su nombre a la variedad pílsener, Plzensky Prazdroj. La fábrica es la mayor atracción turística.

Telc, la joya solitaria: declarada Patrimonio de la Humanidad en 1992, aún es poco visitada, a pesar de su gran interés histórico y monumental. Fundada en el siglo XIV, Telc tiene magnífica plaza antigua con torre románica y casas renacentistas (antes góticas, incendiadas). Señores feudales la hicieron asentamiento fortificado. Su monumento principal es el Castillo del Agua, de 1568, en un extremo de la plaza.

Brno y Austerlitz próspera ciudad morava durante el Imperio Austro-Húngaro, al convertirse en su centro industrial. En el siglo XX, Brno atrajo a los mejores arquitectos jóvenes que trabajaban en los estilos cubista y constructivista. El Castillo de Slavkok (Austerlitz), a 25 km, ha pasado a la historia ya que en sus alrededores tuvo lugar la batalla entre el ejército napoleónico y las tropas de Austria y Rusia (1805). Bella construcción barroca, del italiano Martinelli. Decoración interior de vieneses e italianos. Colecciones artísticas y documentos sobre la batalla.

Caballos únicos: el Zoológico de Praga es el único lugar en el planeta donde es posible ver los kertag, o caballos przewalski, pequeños, de hocico blanco, originarios de Asia Central, actualmente desaparecidos en estado salvaje o en manos privadas. Trojá, Praga 7.

¿Qué museos de Praga tienes que visitar?

Son muchos los museos que hay en la capital checa. De todos ellos, hay a lo menos tres imprescindibles.

Museo Nacional: sus exposiciones permanentes se centran principalmente en la prehistoria de Bohemia, Moldavia y Eslovaquia; haciendo un repaso por la zoología, paleontología y antropología de estas regiones del corazón de Europa. Václavské námestí 68.

Museo del Comunismo: situado sobre un McDonalds en la Ciudad Nueva, en un espacio bastante pequeño dividido en tres secciones: ‘El Sueño’, donde se compila propaganda de los comienzos del gobierno comunista en República Checa; ‘La Pesadilla’, con las consecuencias negativas de este período, y una última dedicada a la ‘Revolución de Terciopelo’ que terminó con el comunismo y llevó al país a elecciones multipartidarias libres. Tiene una cantidad impresionante de objetos de la era comunista. Na Prikope 10.

Museo del juguete: el segundo museo de juguetes más grande del mundo posee muñecos de todas las épocas. Para los más fetichistas y fanáticos de la muñeca Barbie, éste es uno de los museos imprescindibles en Praga ya que en él está una de las exposiciones más completas del mundo sobre la famosa rubia platinada. Jirská Street.

Praga, siempre irresistible

Aunque parezca detenida en el tiempo, Praga se las arregla para sorprender constantemente con algo nuevo. Y para confirmar, una vez más, que debe estar presente en el itinerario básico de cualquier viajero que se precie de tal.

Caminar por Praga es lo más parecido a vivir una historia medieval. Esto, el que sus calles, construcciones y callejones conserven el paisaje del siglo IX, asegura que la capital checa no pase de moda, y que esté entre las 20 ciudades más visitadas del mundo.

Claro, también atraen sus prestigiosas marionetas, el cristal de Bohemia, el ámbar y el granate; sin olvidar, por supuesto, el clásico asado de cerdo con repollo agridulce y knedlik (bolas de papa o de harina). Y también el hecho de que Praga siempre tiene algo novedoso con qué sorprender. Tome nota.

? La peculiar Casa Danzante –obra de Frank Gehry– no es nueva, pues fue construida en los años 90. Pero sí lo es el restaurante Céleste, que desde marzo pasado ocupa el último piso del inconfundible edificio, con despampanantes vistas del río y del Castillo de Praga. Aquí, dos apuestas seguras son los agnoletti de conejo y el carpaccio de piña (Rašínovo nábreží 80).

? En septiembre de 2008 se sumó a la noche praguense el lounge Cloud 9, que hoy debe ser el más ondero de la ciudad. Y no sólo por su ubicación –en la azotea del hotel Hilton Praga– ni por su diseño –en el que abunda el vidrio–, sino además por sus excelentes tragos, vistas panorámicas de la ciudad y la degustación de puros, acompañados de buenos vinos y licores, que aquí se realiza los martes por la tarde (Pobrežní 1).

? A fines de 2008 fue inaugurado el Dox Center for Contemporary Art, que comprende casi tres mil metros cuadrados destinados al arte contemporáneo. Osadni 34.

? Tras años cerrada, hace un tiempo reabrió sus puertas, y totalmente renovada, la clásica pastelería Mysak, creada en 1904. Eso sí, afortunadamente no cambió sus delicias, como el karamelovy pohar, un tazón de helado cubierto de caramelo, chocolate y nueces. (Vodickova 31).

¿Dónde comer en Praga?

La cocina checa es conocida por ser pesada y calórica, aunque si se preparan bien, los platos son deliciosos y sustanciales. Para tomar lo más tradicional es la cerveza, los checos inventaron la pílsener.

Kampa Park: el restaurante es conocido tanto por su decoración chic y comensales célebres como por su elegante cocina continental y buenos vinos. Su locación es impresionante, desde la terraza adoquinada al lado del rio tienes el Puente de Carlos justo frente a tus ojos. Na Kampe 8a, Malá Strana.

La Degustation: uno de los mejores lugares. Hay tres menús de siete platos. El menú Boheme Bourgoisie se centra en cocina europea clásica y moderna; el menú Boheme Continentale ofrece una degustación de platos pequeños, y el Boheme Traditionnelle está inspirado en la cocina checa. Haštalská 18, Staré Mesto.

Allegro: si quieres comer comida italiana exquisita, este es el lugar. Regularmente es reconocido como uno de los mejores restaurantes italianos de Europa central. Veleslavinova 2a, Staré Mesto.

V Zatisi: mezcla cocina internacional con especialidades locales creando un delicioso efecto. Liliová 1, Staré Mesto.

Zahrada v opere: tiene uno de los menús más innovadores de la ciudad, un balance perfecto entre creatividad y precio. Legerova 75, Vyšehrad.

Bellevue: tiene una excelente vista del Castillo de Praga. La comida es sofisticada y se centra en cocina euroasiática. Asegúrate de reservar una mesa con vista. Smetanovo náb 18, Staré Mesto.

Cafés

Kavárna Slavia: seguramente es el café más conocido. Acá podrás tomar buen café, snacks ligeros y platos checos. También hay sándwiches y pasta. Tiene una hermosa vista del Castillo de Praga. Smetanovo nábreží 1012/2, Staré Mesto.

Café Savoy: los platos son elegantes, de alta calidad y a precios moderados. En este restaurado café podrás comer desde platos checos a enormes ensaladas. Vítezná 5, Malá Strana.

Radost FX Café: este restaurante y café vegetariano se encuentra sobre el venerado club nocturno Radost FX. Sirve hamburguesas vegetarianas, sopas, tofu, ensaladas y café. Belehradská 120.

¿Dónde comer por poco?

Bohemia Bagel: gran variedad de bagels en distintos tipos de panes. También tienen ensaladas y postres. Tiene 3 locaciones, las dos primeras son internet café. Lázenská 19, Malá Strana; Masná 2, Staré Mesto; Dukelskych hrd inu 48, Holesovice.

Paneria: vende sándwiches estándar en pan baguette pero frescos, con distintos rellenos y hay buenos postres. Hay sucursales en casi todos los barrios. Kaprova 3, Staré Mesto.

Bakeshop Praha: no es sólo una panadería, tiene gran variedad de ensaladas mediterráneas, sabrosos sándwiches, ricos pies y capuchinos. Kozi 1, Staré Mesto.

¿Qué datos necesitas saber de Praga?

¿Cuándo ir?

Praga es bella durante todo el año, por lo que nunca es mal momento para cotizar vuelos a Praga, pero los períodos con más turistas son el verano (julio y agosto) y cerca de Navidad y Pascua. Los veranos en Praga son cálidos y con lluvias o tormentas eléctricas ocasionales, mientras que en invierno la nieve es común. Las temperaturas entre junio y agosto varían entre los 12°C como mínima promedio y 22°C como máxima promedio. Entre diciembre y enero la temperatura máxima promedio es de 0 °C y puede bajar hasta -6°C. Los meses con clima más agradable son mayo y septiembre.

¿Dónde llegan los vuelos a Praga?

Los vuelos a Praga llegan al aeropuerto Ruzyne, que queda a 15 kilómetros del centro de Praga. Una vez que llegan los vuelos a Praga se puede llegar a la ciudad por varias alternativas. Existen buses públicos que llegan hasta el centro, cerca de estaciones de metro en caso que debas seguir en ese medio. Es la alternativa más barata y, dependiendo del bus, el viaje puede demorar entre 20 y 55 minutos. Los paraderos están a la salida de los Arribos del terminal 1 y 2.

También existe un minibús de enlace del aeropuerto a Námestí Republiky, en el centro de Praga (donde hay una estación de metro). Funciona de 7:30am a 7pm, con frecuencia de 30 minutos.

Hay también taxis oficiales del aeropuerto afuera de los arribos de cada terminal. Tienen precios fijos según las zonas, igual asegúrate de fijar el precio antes de subir. Demoran unos 20 minutos hasta el centro.

¿Cómo moverse en Praga?

La mejor forma de conocer Praga es caminar por sus intrincadas calles adoquinadas.

El sistema de transporte público de Praga integra metro y tranvías y buses; y existen varios pases.

El metro opera desde las 5am hasta la media noche, con frecuencia entre 2 a 6 minutos. Hay 3 líneas (A- color verde, B- color amarillo, C- color rojo).

Los tranvías eléctricos operan las 24 horas y viajan a casi todas partes. Los más populares son el no. 22 y 23 (llamados también ‘tranvías turísticos’ o ‘carteristas exprés’), pasan por atracciones como el Teatro Nacional y el Castillo de Praga. Los tranvías regulares funcionan hasta la media noche, mientras que otros siguen pasando cada 1 hora.

Los buses sirven más que nada para andar en los barrios más nuevos.

Los taxis son convenientes para moverse por la ciudad, especialmente en las noches. Pero debes tener cuidado con los taxistas deshonestos, especialmente cuando te subas a un taxi que paraste en la calle o tomaste en áreas muy turísticas. Es común que alteren los taxímetros. Lo mejor para evitarlo es pedir en el hotel o restaurante que llamen a un taxi. Si no, preocúpate de acordar la tarifa antes de subir.

Arrendar un auto no vale la pena. Los caminos son lentos y frustrantes, hay muy pocos estacionamientos y son caros.

¿Qué necesitas llevar?

-Paraguas o capa de agua en cualquier época.

- Zapatos ultra cómodos.

¿Qué cosas debes tener presente de Praga?

- Ten cuidado en las zonas turísticas más llenas, como el Puente de Carlos, ya que los robos son comunes.

- Cuidado también con los carteristas en el transporte público.

- Al subir a un taxi, fija la tarifa por anticipado, para evitar sorpresas desagradables al llegar a destino.

¿Qué documentos necesitas?

Pasaporte al día.

Moneda

Corona checa.

Idioma

Checo.

 
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