¿Por qué debería ir?
No hay duda. Si el viajero pudiera visitar una sola ciudad de Alemania, se le debería proponer Múnich. Es la más armoniosa y bella de todas. La más alegre, la más culta y la con mejor calidad de vida. La más rica. Por eso fue elegida para abrir el mundial de Fútbol Alemania 2006, con la ceremonia inaugural y el primer partido. Tiene además un vecindario de película: la Ruta Romántica, la Ruta de los Alpes, y las fronteras de seis países europeos a pocos kilómetros. Organiza la mayor fiesta del mundo, la Oktoberfest, la gran celebración de la cerveza, que recibe seis millones de visitantes cada año. Una gran farra, claro, pero que produce una visita masiva a museos de nivel mundial, al más grande parque urbano de Europa, a la estremecedora Dachau, al fantástico castillo de Neuschwanstein, hecho por un rey al que se ha llamado loco, aunque sólo parecía un romántico soñador. Múnchen es capaz de todo esto y de diez sueños más.
¡No se lo pierda!
Algunas de las construcciones históricas más interesantes que podemos encontrar en Múnich son la catedral Frauenkirchen, la Residenz, el Palacio Nymphenburg, la Iglesia de San Miguel, donde están enterrados muchos reyes bávaros. También hay museos de rango universal (ver A qué museos ir). Para ver la grandeza de esta ciudad en arquitectura y arte, uno de los mejores recorridos es el que va entre las plazas Petersplatz y la Odeonplatz. Se pasa por el Viejo Ayuntamiento, por palacios como Residenz, el del Teatro Nacional, la iglesia de los Teatinos, otras iglesias y museos de primer orden. Veamos algunos de estos sitios y otros fuera del circuito señalado. Y si vamos a fin de año por Europa, no olvidemos su inimitable mercado de Navidad, que parece otro cuento de los hermanos Grimm.
Estadio Mundial 2006. El Mundial de Fútbol de Alemania 2006 tendrá como principal escenario el futurista estadio Allianz Arena de Múnich. En él se realizarán el mismo día la ceremonia de apertura y el partido inaugural. Los berlineses reclamaron, sin éxito, este protagonismo para la ciudad capital. Como en los teatros shakespereanos, sus tres pisos de tribunas permiten que los espectadores se acerquen todo lo posible a lo que sucede en el campo de juego. Su costo es de 300 millones de dólares. Franz Beckenbauer lo definió como el estadio más extraordinario del mundo, y es un tema que él conoce bien como presidente de la Comisión Organizadora de este mundial y no sólo como el mejor futbolista alemán de todos los tiempos. Resueltos a romper esquemas, los arquitectos Herzog & Meuron (ganadores el 2001 del premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura), se lanzaron a proyectar dos estadios que serán vistos por miles de millones de personas. Primero éste, y luego un estadio de 100 mil espectadores para los Juegos Olímpicos 2008 de Beijing. Aunque el Mundial de Fútbol de Alemania será inaugurado el 9 de junio del 2006, el estadio Allianz Arena ya figura como una atracción para admirar el 2005 en Fröttmaning, una de las vías de ingreso de Múnich. Tiene la forma de un gran neumático, de perfiles redondeados, con 50 metros de altura y 200 de largo, para 66 mil espectadores, con una característica fuera de lo común: su estructura externa se ilumina con los colores de los dos equipos en competencia. Se trata de una coraza transparente en forma de rombo que actúa como superficie de proyección y envuelve al estadio en una piel de colores que le confiere un aura casi mágica. Se diría que es un diamante, que funciona como una pantalla de proyección. Esta innovadora piel está formada por grandes almohadillas que pueden ser iluminadas por separado con diferente intensidad. Se trata de un gran cuerpo luminoso junto a una autopista, ubicado en el límite urbano. Nuevo símbolo de Múnich y nueva puerta de entrada a la ciudad. Fue financiado por dos clubes, el Bayern Múnich y el TSV 1860 Múnich.
Catedral Frauenkirche. La iglesia de Nuestra Señora, la catedral de la Virgen, sobre estructura de ladrillo rojo y de estilo gótico tardío, luce dos torres coronadas por cúpulas italianas visibles desde muchos kilómetros a la redonda. Por este motivo, es el monumento más inconfundible de Múnich. Ahora deberá competir con la imagen masiva del estadio Allianz Arena. Se levanta sobre una tranquila plaza con una fuente hundida, y sus dos impresionantes torres de cúpulas abovedadas recuerdan a muchos sedientos a dos enormes jarras de desbordante cerveza...
Marienplatz. Es el corazón medieval de Múnich, donde se levantan los dos ayuntamientos (ver Neues Rathaus y Altes Rathaus). Desde la fundación de la ciudad, esta plaza es el centro geográfico y social de Múnich. La Marienplatz fue fundada con la ciudad en los alrededores de un monasterio a mediados del siglo XII y por eso el emblema de la ciudad, el Münchner Kindl, es en realidad un pequeño monje. Se trataba de crear un nuevo asentamiento a lo largo de la ruta de la sal, que desde Austria seguía el curso del río Isar. Allí se podía comerciar con el oro blanco, y de hecho el nombre remoto de la Marienplatz es Plaza del Mercado, y hubo mercado hasta mediado el siglo XIX. Durante la Edad Media, también se celebraron aquí los clásicos torneos, de los cuales el más importante fue en el que, en plena Guerra de los Treinta años, en 1638, venció el duque bávaro Maximilian frente a Friedrich de la región de Pfalz, en el este de la actual Alemania. Fue precisamente para conmemorar esta victoria que se elevó el actual pilar con la figura de María que hoy da nombre a la plaza. Más concretamente hablando de Múnich, y dejando al lado sus atractivos culinarios, es el centro neurálgico por excelencia. Su más conocido restaurante es el Tatskeller, en el edificio del Neues Rathaus.
Neues Rathaus. El Nuevo Ayuntamiento domina la Marienplatz con su llamativo neogótico recargado. Recién en 1904 se le añadió la imagen más fotografiada por todos, el carillón, una atracción que rememora el baile de los toneleros, los Schäffler, que anunciaron el final de la peste de 1517 y la fastuosa boda del duque Guillermo V. Son un conjunto de figuras mecánicas de personajes danzantes y de vivos coloridos que encantan a turistas y vecinos. A las 11 de la mañana empieza todos los días un espectáculo singular, el Glockenspiel, el juego de campanas, marionetas de gran tamaño, absolutamente mecanizado, con escenas medievales. Mucha atención con este reloj, pues todo el mundo piensa que en las horas en punto las figuras comienzan a desfilar. En realidad, sólo aparecen a unas horas determinadas, que se señalan en una placa situada en la pared. Pero como casi nadie lo sabe, en los minutos anteriores a las horas en punto se pueden ver muchas caras de expectación mirando a lo alto, con las bocas abiertas, que luego cambian a decepción. Las horas son: 11, 12 y 17 horas.
Altes Rathaus. El Antiguo Ayuntamiento, del año 1474, tiene una sala de estilo gótico tardío suspendida sobre la calle y su torre. Se levanta en una esquina de la Marienplatz, casi olvidado. Convertida en museo, exhibe hoy una de las colecciones de juguetes más extraordinarias de Europa.
La ciudad de Múnich es toda una rareza: su gente empieza a bostezar a las 11 de la noche y a las 12 está durmiendo, pero no hay otra ciudad alemana con más celebraciones, partiendo por su Fiesta de la Cerveza, la Oktoberfest, la más grande del planeta (ver). Es el primer destino turístico individual de Alemania. Un poco irritados con su éxito, habitantes de otras ciudades han dicho siempre que Múnich es un pueblo con tranvía y ahora dicen que es un pueblo con tranvía y metro. Los muniqueses reaccionan con humor, que es lo mejor que tienen.
La Ruta Romántica. Tras la segunda guerra mundial, gran parte de las grandes ciudades y rutas alemanas quedaron hechas escombros. Pero los caminos y ciudades medievales interiores libraron intactas. Fue entonces cuando se decidió llevar a los viajeros por esos caminos, hacerlos avanzar por lo que se llamó la Ruta Romántica, la Romantische Strasse. Es una de las experiencias de viaje más emocionantes que puede vivir el hombre moderno que ama la arquitectura y las ciudades medievales con sus misterios incrustados en sus muros. Los pueblos como Rothemburg, Würsburg, Dinkelsbühl, Wieskirche son para respirar profundo. En la vecindad de Schwangau se encuentran los castillos de Ludwig II, el joven rey soñador, uno de los cuales inspiró a Walt Disney para dar forma al castillo de la Bella Durmiente, imagen universal de Disneylandia de Los Ángeles y del que se construye en Hong Kong (ver). Fueron levantados en el siglo XIX, pero los sueños que los hicieron posibles tienen que ver con los relatos infantiles de la Edad Media. Se llaman Neuschwanstein, Füssen, Herrenchiemsee, Linderhof. Múnchen es la puerta de entrada a este magnífico territorio de los sueños. Füssen es ciudad encantadora al final ( o inicio) de la Ruta Romántica, con todas las termas soñadas, una atmósfera magnífica, y al lado de la mayor obra del soñador Ludwig II, el castillo de Neuschwanstein. Aquí es posible tomar la maravillosa Ruta Alemana de los Alpes. Se extiende por 400 kilómetros entre Lindau, junto al lago de Constanza al oeste, y Berchtesgaden, cerca del lago Koning. No podemos perdernos el pequeño pueblo de Oberammergau, con las fachadas de sus casas pintadas con cuentos infantiles, donde se produce una exquisita artesanía en madera, principalmente religiosa. Allí sus habitantes representan la Pasión de Cristo, de una manera especial. A raíz de una mortal epidemia, los sobrevivientes prometieron en 1634 que representarían la Pasión de Cristo cada diez años, si la enfermedad retrocedía. Así lo han hecho hasta nuestros días. Cada cual encarna a un personaje (Cristo, Judas, Pedro, María, etcétera) y lo vive hasta su representación. Lo hacen tan bien, con tanto éxito y convocatoria que se hizo necesario construir un gigantesco anfiteatro para que los turistas apreciaran el espectáculo con comodidad y recogimiento. La próxima representación se hará en mayo del 2010. Las entradas están a la venta a partir del 2008. Si no quiere esperar tanto, en Cañete (Perú) y en Ligny (Bélgica) han copiado la idea, con la diferencia de que la hacen cada año.
La Residencia. Construida, alhajada y habitada durante seis siglos por los Wittelsbach, familia noble que le dio su grandeza a esta ciudad, la Residenz es una casa fuera de serie. Posee espléndidos salones renacentistas, barrocos, rococó y clasicistas, y un bello patio en el cual podemos asistir a conciertos durante el verano. Considerado el complejo urbanístico más importante de Múnich, su interior alberga un interesante museo con colecciones de joyas, tesoros estatales, obras de arte o recargados carruajes. En el vecindario podemos ver el Hofgarten, el jardín regio, y quien desee sentirse en Italia no debe hacer mucho: apenas caminar hasta la vecina Odeonplatz. Ahí está el Feldherrn, imitación de un edificio florentino, y si se sigue por la calle que hace esquina, Ludwigstrase, se tropezará con el Siegestor, un arco de triunfo de rasgos romanos, como el Arco de Constantino. Y muy cerca la barroca e italiana Theatinerkirche. La parte antigua de la ciudad, en la orilla oeste del río, tiene una serie de edificios de estilo barroco y rococó, la mayoría construidos durante la primera mitad del siglo XVIII, también con modelos italianos.
Palacio de Nymphenburg. El Palacio de las Ninfas es la cumbre del barroco alemán, palacio construido por Ludwig I, abuelo del mal llamado rey loco, Ludwig II, que naciera en este lugar. En una de las alas de los palacios se exhiben en un solo salón 36 retratos de mujeres que habrían conquistado al monarca, quien debió dejar la corona por sus amores con la irlandesa Lola Montes. Lo más notable es su parque de 200 hectáreas, con estanques y canales. Fue residencia de verano de los reyes de Baviera. Es bastante más que un palacio. Esta formado por docenas de edificios construidos entre el siglo XVII y XVIII, muchos ellos de formas caprichosas, como lo permiten el barroco y el rococó. La perrera es tan elegante, que podría pensarse que se trata de un pabellón privado de los reyes. Se puede pasar un día completo de visita en la casa de los reyes de Baviera. Entre los lugares asombrosos destaca la Sala de los Espejos del Amalienburg, con la decoración más audaz de todo el conjunto. Se halla frente a la plaza Am Platz, como la vieja cervecería Hofbräuhaus, a 30 minutos del centro, en tren o en tranvía.
Englishcher Garten. Gran protagonista en la vida de Múnich, el más grande parque urbano de Alemania. Tiene características de jardines británicos, que explican su nombre. Los visitantes pueden acudir a algunas de las cervecerías más notables del país, y disfrutar de los prados. Aquí se halla la cervecería más famosa de Múnich: la Seehans, donde hay que tomar la cerveza comiendo rábano cortado en finísimas tajadas, que llaman Radí, y una rosca de pan muy fresco. Una enorme pagoda es el edificio más extraño de ver aquí, especialmente después de haberse tomado un par de litros de cerveza. Forma parte de la Chinesischer Turm. Construida a finales del siglo XVIII, era antiguamente un lugar de encuentro de los jóvenes, que discutían apasionadamente de temas académicos, pero también se observaba con atención a las muchachas que pasaban por ahí, no por simple descuido. Ahora la costumbre ha evolucionado. Se puede ver junto al río que atraviesa el parque a muchos jóvenes tomando el escaso sol de Múnich completamente desnudos. Pero la católica Baviera parece haber reaccionado. Hemos perdido a muchos de los nudistas que hacen del Jardín Inglés un lugar especial», lamentó el director del parque, Thomas Koester. «Especialmente las mujeres y hombres jóvenes bien parecidos que lo convirtieron en tal atracción ya no están aquí. Esto se está convirtiendo en un verdadero problema. Durante los calurosos días de verano de los 70 y 80, unos 14 mil nudistas visitaron el parque. Antes, uno solía ver familias enteras caminando por ahí desnudas o jóvenes desnudos sentados en las cervecerías al aire libre, dice Koester. La sociedad se ha vuelto más puritana o mojigata.. Piensa que es difícil establecer con exactitud las razones. Su teoría personal es que los jóvenes de hoy prefieren pasar el tiempo en los elegantes cafés del cercano distrito de Schwabing (ver Vida nocturna). Hace unas décadas, quitarse la ropa era una forma popular de rebelión. La nueva onda es hacer alardes con autos caros o vestir ropa de marca en cafés elegantes. Es difícil hacer alardes cuando uno esta desnudo.
Cervecería Hofbräuhaus. Con muchos siglos y la más famosa cervecería del mundo, nacida para abastecer a la corte de Guillermo V, en 1589. Hoy propiedad estatal. Tiene desde ambientes bulliciosos, hasta otros que parecen monacales. Se halla en pleno centro de Múnich. La pequeña placita Am Platz alberga este el templo de la cerveza, cuyo nombre significa brebaje regio, es decir, de reyes. Fornidas meseras sirven en las mesas de roble repletas de clientela. Am Platz, 9.
Fiesta de la Cerveza-Oktoberfest. La fecha de inició de la versión 2004 es el 18 de septiembre. Y 1810 el año en que nace la tradición. El pretexto es débil, por decir lo menos: se conmemora el matrimonio del príncipe heredero, luego llamado Ludwig I, con Teresa de Sajonia-Hildburghausen, unión bastante desgraciada, que terminó con la abdicación del monarca, enamorado de la famosa aventurera irlandesa Lola Montes. El nieto de ambos, ese joven romántico y wagneriano llamado Ludwig II, conocido como el rey loco, fue derrocado y, al parecer, asesinado. Pero nada ha podido interrumpir esta Fiesta de la Cerveza, salvo las guerras y las epidemias de cólera. Se llama Fiesta de Octubre, aunque muy pronto fue adelantada a septiembre, para evitar que las intensas lluvias aguaran la cerveza y las risas. Se celebra en una explanada que por su forma de riñón pareciera una representación de los estropicios que la cerveza produce en el sistema renal. Se toman cinco millones de litros de cerveza en las dos semanas de la Oktoberfest, y la mayoría de ellos en ese enorme riñón de tierra donde antes se instalaban carpas enormes llenas de mesas de roble. Algunas han sido reemplazadas ahora por galpones sólidos que parecen festivos hangares. En los más grandes caben siete mil personas. Son muchas, y entre ellas sobresalen las de 16 cerveceras principales: Hippodrom, Hofbrau Festhalle, Spatenbrau, Fischer-Vroni y Bodo. El riñón tiene dos nombres: el familiar es Wiesn (prado) y el oficial recuerda a la esposa del príncipe heredero: Theresienwiese (prado de Teresa). Para llegar a él debemos tomar la Goethestrasse o la Pettenkoferstrasse. Nos orientarán la música de polka, las canciones populares -las Schlager-, y los niños con sus globos. Los cinco millones de libros de cerveza reclaman algo en el estómago, y por eso se consumen 200 mil salchichones de cerdo, que odian esta fiesta, toneladas de chuletas asadas y una gran variedad de exquisiteces bávaras (ver Dónde comer rico). En el interior de las carpas, un batallón de mesoneras, las kellerine, avanza sin perder la paciencia diciendo ¡cuidado!, Vorsicht, Vorsicht, repartiendo inmensas jarras o vasos de un litro llamados mass (eine mass es un litro de cerveza). En las carpas se canta, se baila, se participa en concursos y juegos. La Oktoberfest se inicia a las 11 de la mañana del primer día con una cabalgata presidida por miembros de las grandes familias cerveceras (Augustiner, Hofbrau, Lówenbräu, Paulaner, Hacker-Pschorr y Spaten-Franziskaner). A las 8 de la noche parte un espectáculo folclórico en el Circo Krone, con más de 600 artistas. El plato fuerte al día siguiente es la Procesión de los Fusileros, donde siete mil participantes vestidos con trajes regionales, de todos los rincones de Baviera, recorren la ciudad. Otro de los actos más significativos ocurre días más tarde, y es el Concierto de Música Bávara, a los pies del Monumento Nacional. La fiesta es de día completo. Se pueden comer salchichas y beber cerveza sin límite alguno desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche. La mayoría de los bebedores regresa en transporte público a sus casas, sin dejar de cantar. Sólo hay dos carpas que se escapan a esa regla horaria: la Kafers Wiesnschanke y la Wein und Sektzelt, que alargan su horario hasta la una y media de la mañana. Por otro lado, hay una veintena de carpas dedicadas al entretenimiento y la gastronomía con acceso libre. En el centro hay cervecerías algo más tranquilas, reconocidas por dos nombres principales: biergarten (las que tienen jardín) y bierkeller (en una bodega.) ¡Prosit!
Si tiene más tiempo
Viktualienmarkt. Es el mejor lugar para aprovisionarse de toda clase de alimentos frescos, de vituallas, pero también lugar de reunión si queremos probar las exquisitas salchichas blancas con cerveza, y acortar el día. Este antiguo mercado de plantas, flores y alimentos se halla a la espalda de la plaza Marienplatz, entre viejos avellanos. Es una auténtica fiesta para la vista y el paladar. Florerías, cervecerías, alegre ambiente de mercado. En uno de sus puestos se puede probar vino de miel (frío o caliente), o, en los días frescos, también tomar sopa en el Münchner Suppenküche.
Dachau, A unos 16 kilómetros de Múnich se halla el pueblo de Dachau, donde funcionara el primer campo de concentración creado en la Alemania del III Reich, dentro de una fábrica de municiones (marzo 1933). Se sostiene que unas 200 mil personas pasaron por este recinto, entre adversarios políticos del Partido Nazi, judíos, pastores cristianos y elementos indeseables. Las cifras son estimadas, por la precaria información que existe sobre este campo. Hubo crematorio, pero la cámara de gases nunca llegó a funcionar. Hoy pueden visitarse recintos recreados después de la segunda guerra y restos de algunos originales. Cierra temprano.
Conozca su historia
Fue fundada como parte de la ruta de la sal, en 1158, y tomó los nombres con que se le conoce todavía de la palabra monje: München, Múnich, Monaco. Eran monjes los dueños de la tierra donde fueron levantadas las primeras construcciones. Creció en torno al río Isar, que muere en el Danubio. Casi un siglo más tarde se convirtió en residencia de una familia que puso las bases de su grandeza durante 650 años: los Wittelsbach, entonces duques, más tarde reyes y emperadores. Durante la Guerra de los treinta años se le llamó la Roma germánica. Sólo en 1806 fue convertida en capital del reino de Baviera. Los Wittelsbach enriquecieron la ciudad durante los siglos XVII y XVIII. Se construyeron iglesias y dos palacios, y se extendieron los adornos barrocos y recocó a medida que crecía la ciudad. Se expandió mucho en el siglo XIX, bajo el rey Ludwig I -abuelo del llamado rey loco, Ludwig II-, quien quiso remodelarla según las ciudades de la antigua Grecia, y fue quien creó la calle mayor, la Ludwigstrasse, terminada en 1852. También fundó la universidad y dio a la ciudad algunas de sus grandes colecciones de arte y antigüedades. La ciudad del éxito. En 1918 estalla en Munich el primer levantamiento de la revolución alemana tras la derrota de sus ejércitos en la primera guerra mundial, y en 1923 se funda en ella el Partido nacionalsocialista (el putsch nazi de 8 y 9 de noviembre), que tuvo en Munich uno de sus principales centros. El primer campo de prisioneros del nazismo se instaló en el vecino pueblo de Dachau. Pero es en Munich, también, donde dos estudiantes, los hermanos Hans y Sophie Scholl, fundaron la organización de protesta Weisse Rose para hacer frente a Hitler y a los nazis. En 1943 pagaron con la vida. En sus universidades o colegios estudiaron Einstein, Fromm, Diesel, Kuhn, Gadamer y otros grandes. A causa de los desastres de la guerra, en Múnich no hay una zona enteramente vieja. Casi todo lo que es más visible en la ciudad arranca del siglo XVIII. De antes queda poco. Pero del XVIII hay lindas iglesias barrocas, con torres coronadas por cúpulas que parecen bulbos, como la de los Teatinos, uno de los lugares reconocibles de la ciudad, y del siglo XIX sobresalen sólidos edificios públicos, grandes y de acusada traza neoclásica, que hizo levantar el rey Ludwig I, que quería hacer de Múnich una nueva Atenas. Muchos sólo ven en estos edificios mucha majestad, poco refinamiento y atractivo. Múnich es mucho más que una ciudad turística. La capital de Baviera, con sus 1,3 millones de habitantes, es un moderno y floreciente centro económico. BMW, IBM, Siemens y el Consorcio Aeronáutico DASA tienen aquí oficinas principales. El gobierno del Estado Libre de Baviera -ese es su nombre- fomenta especialmente la industria de alta tecnología y proyectos de investigación. Centros de estudios científicos como el Instituto Max-Planck y la Sociedad Frauenhofer la han escogido como sede. Un doble protagonismo -positivo y negativo- tuvo la ciudad por las Olimpiadas de Múnich 1972. El negativo fue, sin duda, la muerte de 11 deportistas israelíes a manos de un grupo liberacionista palestino, que fue virtualmente aniquilado en las horas siguientes. Es lo que se conoce como Septiembre Negro. Ahora se ha ganado la sede de la ceremonia inaugural y del primer partido del Mundial de Alemania 2006.
Dónde se ubica
La más sureña de todas las ciudades grandes de Alemania, con los Alpes al fondo y atravesada por el río Isar, la capital del Estado Libre de Baviera es una ciudad mediterránea de vocación muy europea, pues se encuentra muy cerca de Italia, Suiza, Austria, República Checa, y hasta de Francia. De todos esos países, Munich se halla más cerca que de grandes ciudades alemanas como Berlín, Hamburgo y Francfort. Eso explica, y no sólo su belleza, que sea la ciudad alemana más visitada de todas, en forma individual, especialmente por sus muchas fiestas, especialmente la de septiembre-octubre, llamada Oktoberfest o Fiesta de la Cerveza.
Su clima
De octubre a abril, es siempre una ciudad fría. Los meses calientes de este período frío tienen una máxima promedio de 14° C y mínima cerca del cero o bajo el cero. Los meses fríos de este mismo período las máximas apenas suben del 0° C (diciembre, enero y febrero). Las mínimas promedio llegan todas al bajo cero desde diciembre a marzo. De mayo a octubre el tiempo se hace más benigno, y hasta puede ser caluroso. Últimamente sufrió, junto con otras regiones de Europa, calores desconocidos.
Su nivel de precipitaciones es la más densa del sur de Europa, con cerca de 198 centímetros al año, muchas de ella en la forma de nieve. En otras palabras, Alemania siempre pide buen impermeable, bufanda y guantes. En el verano se puede caminar por la calle con ropa moderadamente ligera. Múnchen no es receta turística para friolentos.
A qué museos ir
Alte Pinakothek. Edificio renacentista que contiene una de las más importantes pinacotecas europeas, con de nueve mil telas. Varios Rembrandt, obras de Giotto, Cranach, Rubens, Durero, Van Dyck. Excepcional es la colección de los flamencos. Barerstrasse 27.
Neue Pinakothek. Vecina de la antigua, con obras de Degas, Manet, Monet y mucha pintura alemana de los siglos XIX y XX. Barerstrasse, 29.
Pinakothek der Moderne. Junto a los museos anteriores, en edificio muy nuevo, se exhibe a los contemporáneos como el casi abstracto Oskar Schlemmer, Picasso, Klee, Warhol, Magritte, Ernst, entre otros muchos.
Museo Alemán. Deutsches Museum. Dedicado a las ciencias y a la tecnología, para muchos el más valioso del planeta en su género, notoriamente por sus colecciones de muchos siglos. Se halla a 10 minutos del centro, en medio de una isla del río Isar, la Isla de los Museos (Museuminsel).
Gliptoteca. La plaza Königsplatz nos lleva a la edad clásica. Tiene el Propileo (Propyläen) y la Gliptoteca (Glyptothek), una pequeña, pero estupenda colección de escultura griega, etrusca y romana, como la estatua del Barberinian Faun y las viejas figuras del tympanum de 2.500 años, pertenecientes al templo de Aphaia de Aegina, la isla rival de Atenas. El amor de Ludwig I de Baviera por la cultura helénica no sólo lo llevó a organizar estos notables museos, sino que hizo nombrar rey de Grecia a su propio hijo, Otón I, quien reconstruyó Atenas en estilo germano moderno... (1832-1862.) Königsplatz 3. Metros U2 y U8, tranvía 27 a Karolinenplatz.
BMW Museum. Anexo a la industria. Petuelring 130, cerca del Olimpyapark.
Alpine Museum. Puede aprender cualquier cosa sobre las montañas sin tener que escalar ninguna. Praterinsel 5.
Haus del Kunst. En un edificio muy clásico de la época de Hitler, con interesantes obras del arte moderno, junto al Bayerisches Nationalmuseum, dedicado a la artesanía y al arte regional de Bavaria, desde la Alta Edad Media hasta el siglo XIX. Prinzregentenstrasse 3.
Galería Casa Lembach. La Städliche Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau exhibe pinturas de muy variadas épocas, a partir del gótico. Tiene la obra del artista cuyo nombre lleva, el bávaro Franz von Lenbach -muerto en 1904-, y muchas obras europeas: Klee, Münter, Kandinsky, Marc. Luisenstrasse 33.
Dónde comer rico
Es una ciudad tan preocupada de la estética, que en muchos de sus cafés y restaurantes no es fácil saber si el esfuerzo principal se ha puesto en la gastronomía o en el alhajamiento del local. En este sentido son notables el restaurante Le Gourmet, en la Bayerischer hof Am Promenaden Platz, y el Ratskeller, de la Marienplatz, muy queridos por los muniqueses. Otro fuera de serie es el Alois Dallmayr, un establecimiento de fama reconocida entre los gourmands. Especializado en comidas exóticas, tiene incluso una marca propia de café y otra de té (Dienerstrasse, 14). Otro lugar curioso para comer es el restaurante de la Torre Olímpica. Instalado en una plataforma giratoria permite ver toda la ciudad mientras se visita un buen menú a precio razonable. Pero es al menos dudoso que el turista viaje a Múnich para comer nouvelle cuisine o sushi. Por eso, a continuación completamos estas sugerencias con unos pocos nombres más, para dejar paso luego a los secretos de la comida bávara. Los dos restaurantes que encabezan la siguiente lista son para gourmands descuidados con su bolsillo.
Datos de compras
Saliendo de la estación ferroviara, luego de atravesar la plaza, se llega a la calle Schützenstrasse. Ahí comienza un área peatonal de 2.500 metros, donde encontraremos la mayor tienda por departamentos, Hertie, que da trabajo a 100 mil personas. Es la zona conocida como Fussgängerzone. Al terminar esa calle se llega a un paso peatonal que comunica con una enorme área subterránea de tiendas y cafés, con la Karlplatz encima. Muy buena opción en los días fríos o de lluvia. Otros grandes almacenes son Kaufhof y Karstadt. En materia de compras, Múnich es una tentación de punta a cabo: alta costura en la bella Maximilianstrasse -los Campos Elíseos de Alemania-, y en otras calles como las Theatiner, Residenz y Brienner. Lo último y más extravagante en las numerosas galerías que hay por toda la ciudad, como en los barrios Gärtnerplatz y Glockenbach, Haidhausen o Schwabing. Los golosos pueden encontrar delikatessen de todo el mundo en Dallmayr o Käfer, tal vez los más refinados de Europa (ver mercados). En Múnich son muy típicos los pequeños comercios muy especializados en ciertos artículos, como paraguas, tejidos, guantes, velas o talla de madera. La mayoría se halla en el centro de la ciudad.
Los locos por la tecnología deben saber que esta es una de las vocaciones de Munich, ciudad de grandes industrias y ferias. La primera versión de Automática 2004 (junio), es el primer salón internacional que reúne la robótica y la automatización. Se repetirá cada dos años. Pero no se olvida del pasado, y es la cuna de la famosa fábrica de porcelana Nymplenburg y gran centro de anticuarios. La calle Briennerstrasse alberga varios con puertas abiertas a fines del siglo XIX. Cerca del mercado de vituallas Viktualienmarkt, al lado de Marienplatz, se pueden conseguir muchas antigüedades religiosas, relojes antiguos y muebles rurales.
El barrio de Schwabing ha sido por muchas décadas el barrio de la entretención de los universitarios, el corazón nocturno, pero se ha ido poniendo muy de moda y está lleno de comercio exquisito, en un ambiente entretenido, un poco esnob. En él se encuentran los mejores bares, cafés y cervecerías, además de una multitud de tiendas divertidas y originales. Visitándola se matan dos pájaros de un tiro.
Para el que quiere lo mejor, son llamativos las callecitas de la Theatinerstrasse. Entre esta calle y la Kardinal-Faulhaberstrasse corren una serie de pasajes con muchas de las más elegantes tiendas. Debemos recorrerlos con pausa. Son hermosos hasta lo exquisito.
Quien busque tiendas especializadas en productos no alemanes tiene que ir a Japan Shop, Westenriederstrasse 47; otros países asiáticos, al Oriente Shop, de Rosenheimerstrasse, y Mai Ling, Westenriederstrasse 6; y si quiere lo estadounidense, el G&Grocery Store, Baaderstrasse 65.
Para los que no se pierden los mercados agrícolas de cada ciudad, aquí la primera opción es Viktualienmarkt, al lado de la céntrica Marienplatz. Pero no tiene nada que envidiarle el Elisabethmarkt, sobre la Elisabethplatz.
Mercados de las pulgas o persas funcionan principalmente en verano, porque el resto del año no es para andar tomando el fresco. Se instalan en varios lugares: sobre los puentes Hackerbrücke y Donnersberger Brücke, en Wirtshaus am Hart, en la Suedendeutschestrasse en Münchner Freiheit, en el Olympiagelände, y hasta en el viejo aeropuerto de Riem.
Vida nocturna
Múnich ha sido el primer miembro europeo de la International Gay and Lesbian Travel Association, IGLTA, y albergó en el año 2001 el congreso de esta asociación. Esto no significa que sea un destino especial para opciones sexuales minoritarias, sino que da una medida de poco excluyente que es. Por su vecindad con Italia y Francia, por su misma historia, tiene una actitud amable, tolerante, latina, que asombra a muchos. Tampoco es que sea un ejemplo en vida nocturna. Se dice que sus habitantes bostezan a las 11 de la noche y a las 12 están durmiendo. Pero ninguna otra ciudad de Europa tiene tantas fiestas por el calendario, intensamente gozadas. Múnich, el santuario de la cerveza, ha sabido combinar como nadie el amor al trabajo con el disfrute de la vida. Lleva casi dos siglos organizando la mayor de todas las fiestas en el mundo: la Oktoberfest, conocida universalmente como la Fiesta de la Cerveza. Millones llegan de todo el mundo a participar o a ser espectadores de tanta alegría y cordialidad. Son quince días de recreo para la garganta, pero casi todas las grandes cervecerías cierran a las 11, y a las 12 los muniqueses están durmiendo... (salvo los fines de semana).
Pero como se trata de una ciudad turística, comercial y de grandes ferias y convenciones, la vida nocturna nunca pierde fuerza. Su barrio más conocido desde los años setenta, el barrio latino de Múnich, es Schwabing. Por sus calles vivieron y crearon Bertolt Brecht, Ibsen y Kandinsky, Lenin escribió su texto Qué hacer, Hitler la visitó a menudo, y otros dieron forma al expresionismno alemán. Sigue siendo barrio de jóvenes y de vida nocturna, ya no el único. Para bailar en Schwabing hay que acercase al sector de Occamstrasse. El Babalu es el bar-discoteca con más animación del barrio. Para bares, al Schellingstrasse, como el café Schwabing y el Kaffehaus Altschwabing. Sigue siendo noctámbulo, turístico, juvenil, aunque se ha aburguesado notoriamente. Hay quienes se quejan que antes, junto con divertirse, la gente hablaba de filosofía, de política, de arte, pero ahora se discute sobre la ropa de marca y los últimos modelos autos full equipo. Algo de eso hay, pero mantiene encanto, y hay entretención asegurada. Y lo de quartier latin a lo París aún puede disfrutarse intensamente cuando se instala una feria de las pulgas, llamada Auer Dult, que dura una semana en mayo, julio y octubre, que viene acompañada de juegos para niños y adultos. Hay, además, muchas tiendas originales, entretenidas. Cada día más caras.
Otras opciones. Los más modernos prefieren ahora el barrio de Haidhausen, dejando Schwabing para los schickies, que son algo así como los hijos-de-papá alemanes. En este nuevo barrio bohemio ha crecido la presencia del jazz, y los más innovadores pueden escucharse en el Uterfahrt, de la calle Kirchenstrasse. En verano, los bebedores de cerveza acuden en masa al Englischer Garten, muy cerca del lago Kleinhesseloher See. También otras calles notorias son muy activas por la noche, como la elegante y amplia Maximilianstrasse; la Leopoldstrasse -muy cervecera-, y la Ludwigstrasse, continuación de la anterior. Al oeste de Leopoldstrasse se concentran los restaurantes y los cafés preferidos por los estudiantes universitarios. En el centro están los bares y las tiendas de moda, donde la animación está presente tanto de día como de noche. Y las grandes discotecas se encuentran en los alrededores de Wedekindplatz. En general, estos barrios pierden actividad antes que el de Schwabing, y por eso casi todos los fiesteros sin remedio terminan de consumir la noche en él. Los que prefieren bailar, tienen oportunidades interesantes en distintas calles. Veamos tres seguros: Atomic Café, de Neuturmstrasse 5; Mandarin Lounge, de Herzogspitalstrasse 6, y Soul City, en Maximilianplatz 6.
Música culta. Quienes prefieren la música culta pueden escoger entre tres orquestas sinfónicas de altísimo nivel: la Munchner Philarmoniker, la Bayerischer Staatsorchester y la Bayerisches Rundfunk Sinfonie Orchester. Fuera de los teatros, a menudo hay conciertos en la Residenz como en el palacio del Nymphenburg (ver No se lo pierda). El gran festival de la opera, el Municher Opernfest, desde mediados de julio a principios de agosto, se lleva a todos los amantes del género, especialmente a los que siguen a Carlos M. Von Weber, a Richard Wagner y a los italianos.
Datos prácticos
El Aeropuerto Internacional de Múnich Franz Josef Strauss se encuentra entre los mejores de Europa, a 28 kilómetros al noreste de la ciudad. Los trenes rápidos S1 y S8 salen para Munich cada 20 minutos, turnándose en mañana y tarde-noche. Duración del viaje: aproximadamente media hora. Incluye las estaciones Hauptbahnhof y Ostbahnhof, desde donde se puede conectar con las principales ciudades alemanas y otros destinos importantes de Italia, Suiza y Austria. Hay taxis disponibles para viajar a Munich, más lentos que el tren, y también buses como la línea Oberbayern. Llega hasta Hauptbahnhof (frecuencia: cada 20 minutos; de 07.55 a 20.55; duración del trayecto, 45 minutos), y a muchos otros destinos de la región. Cuando hay ferias y congresos se establece un servicio de autobuses hasta el recinto ferial de Múnich-Messe (45 minutos).
Le recomendamos
Para moverse por la ciudad compre la Múnich Welcome Card, que puede reducir esos gastos a la mitad. Permite utilizar todos los medios del transporte público dentro de la ciudad. Existen boletos con opción para el aeropuerto o ir a Dachau y otros lugares cercanos. Si compra la tarjeta para un día o por tres días, fírmela y ponga la fecha en que usted comienza a utilizarla. La tarjeta de tres días es válida para hasta cinco adultos, dos niños (de 6-14 años de la edad) que son considerados como adultos. Está disponible en las Oficinas de la información turística de la oficina de turismo de Múnich en la estación de tren principal, Bahnhofplatz 2 en Marienplatz, el aeropuerto internacional y en otros sitios.
Arrendar auto para Múnich puede transformarse en un estorbo, salvo que quiera viajar por Alemania, o a los varios países vecinos. Es excelente la red de transporte público de Múnich. Se halla dividido por zonas, y casi todo lo de interés se encuentra dentro de la zona azul del centro. Si no compra el Munich Welcome Card, los boletos se pueden pagar a los conductores del tranvía o autobús, o adquirir en las máquinas automáticas que hay en las estaciones, en los paraderos de buses y en los quioscos. El metro lleva a la mayoría de los lugares de interés turístico. Hay autobuses que cubren los espacios vacíos de metro. Evite los taxis, salvo que le sobren los euros.