Guadalajara. Un lugar que lo tiene todo



¿Por qué debería ir?

Es la segunda ciudad más grande de México y, sin duda, la más tradicional, tierra de mariachis y tequila, donde los máximos sueños de descanso y diversión pueden hacerse realidad en medio de charros mexicanos cantando a viva voz en la Plaza de los Mariachis, edificios coloniales perfectamente conservados, miles de turistas de diferentes partes del mundo y hombres de negocios que avanzan rápidamente entre la multitud rumbo a sus oficinas.

Esta metrópoli, también conocida como Ciudad de las Rosas, es tranquila y bulliciosa a la vez. Sus amplias venidas están hechas para caminar, disfrutando de la belleza de las construcciones y de los murales que pueden admirarse dentro de varias de ellas. Las plazas invitan al descanso junto a fuentes y esculturas de proporciones impensadas, y los restaurantes impulsan a comer como nunca. Un ambiente de descanso que convive con una intensa actividad industrial y comercial, además de una agitada vida nocturna, contraste que hace de este lugar un abanico de oportunidades.

A los mexicanos les gusta disfrutar de la vida, pero para los tapatíos -como se llama a los habitantes de Guadalajara- esto es ley. Ellos suelen confundirse con los turistas en los restaurantes de excelente nivel que hay en la ciudad, en las concurridas plazas y en las calles del centro histórico, entre las tiendas, los vendedores callejeros y los carritos de tacos instalados en las esquinas, porque cómo no disfrutar de una tamales a media mañana...

Guadalajara posee una ubicación privilegiada, cerca de la capital y de los balnearios más atractivos, entre la sierra y el mar, en el punto medio del relajo y el estrés. Y su gente es tan amable que más de algún visitante podrá volver de allí diciendo que se sintió como en casa.

¡No se lo pierda!

1.- La riqueza del centro histórico Si bien la ciudad es bastante grande y difícil de abarcar de punta a cabo, no puede dejar de visitar su parte antigua, con edificios, monumentos y esculturas que le robarán horas de atención y más de un rollo fotográfico. Esta riqueza cultural y arquitectónica se conoce llegando a las plazas más importantes de Guadalajara, enormes terrenos de cemento y algunos árboles que delimitan las zonas de mayor interés:

Plaza Tapatía: Fue inaugurada en 1982 y ocupa nueve manzanas de terreno en el centro de la ciudad, con sus anchas calzadas de cemento, árboles en los costados, atractivos monumentos y una fuente principal, larga y rectangular, que conecta con el famoso Instituto Cultural Cabañas, uno de los edificios coloniales más grandes de Guadalajara y que funciona como museo. Además, en esta plaza se instalan numerosos puestos de venta de artesanías, lo que aumenta su concurrencia.

Plaza de la Liberación: Es de gran tamaño. A un costado está la Catedral. Es muy visitada los domingo por gente que va a ver a los magos, mimos, músicos y artesanos que se instalan allí. En su centro se puede admirar la estatua de Miguel Hidalgo, padre de la Independencia de México.

Plaza de los Mariachis: Fue construida especialmente para los mariachis y allí los encontrará día y noche tocando y cantando con sus trajes negros y sus característicos sombreros de aplicaciones de hilo dorado y lentejuelas.

Plaza de Armas: Frente a ella está el Palacio de Gobierno. Es muy visitada por su Concha Acústica, escenario de conciertos al aire libre. Las presentaciones, en su mayoría de música mexicana, se realizan seguido y están a cargo de bandas del Estado de Jalisco.

Plaza de la República: Fue construida para conmemorar el triunfo de la República de México después de la intervención francesa a fines del siglo XIX. Posee una hermosa escultura en el centro, en la cual la Patria está representada por la escultura de una mujer hecha de bronce por el artista tapatío Juan José Méndez.

2.- Palacios de lujo Palacio de Gobierno: Esta construcción del siglo XVII se encuentra en la calle Corona, en pleno centro, y se puede visitar de lunes a viernes. A pesar de haber caído por un terremoto en 1750, fue reconstruida tal como era en un principio, con su fachada de cantera dorada, su elegante patio interior, sus columnas y arcos de medio punto. Uno de sus grandes atractivos se encuentra en el descanso de la escalera principal, donde están los bellos murales pintados por el mexicano José Clemente Orozco.

Palacio de Justicia: Fue construido en 1588 en plena Avenida Hidalgo y formó parte del convento Santa María de la Gracia. Su fachada es sobria, de altos ventanales y escasos adornos, pero lo que realmente atrae son los murales de pasajes políticos e históricos de la ciudad que se encuentran en su interior, obras de los artistas nacionales Guillermo Chávez Vega y Mariano Otero en 1965.

Palacio Municipal: Esta edificación llama la atención por dos cosas: su fachada, que se ve muy antigua y sólo tiene 40 años, y el mural que recrea la fundación de Guadalajara en una de las paredes de su escalera, pintado por Gabriel Flores.

3.- Impresionantes monumentos Escudo de armas: Está en plena Plaza Tapatía. Está hecho de bronce y muestra a dos leones rampantes que se encuentran y posan sobre el tronco de un roble. Junto al escudo hay dos estelas de seis metros de altura cada una y que ostentan el antiguo texto que legitimó la entrega del título de Ciudad a Guadalajara.

Friso de los fundadores de Guadalajara: Se encuentra en la parte posterior del Teatro Degollado. Es un grupo de esculturas levantadas sobre un telón mural de tres metros de altura y veintiún metros de largo, con altos relieves forjados en bronce. Esta obra es de Rafael Zamarriga y conmemora el sitio del establecimiento definitivo de la ciudad.

Fuente de Inmolación de Quetzacoátl: Está al centro de la Plaza Tapatía. Esta obra de Víctor Manuel Contreras es realmente monumental y está formada por cinco piezas forjadas en bronce y labradas a mano, con una figura principal que mide 25 metros de altura.

Monumento Los Arcos: Fue construido en 1942 por el arquitecto Aurelio Aceves, en conmemoración a los 400 años de formación de la ciudad. Es de estilo neoclásico, semejante a los Arcos del Triunfo de Europa, y en su parte superior se obtiene una increíble vista de la ciudad.

Monumento a los Niños Héroes: Esta obra de Juan Olaguibel es una construcción espectacular. Mide 50 metros de alto, su base es circular y de ella emerge una columna que termina con la figura de una mujer que representa a la Patria, y que mira hacia las estatuas que están al frente, las que a su vez simbolizan a los héroes mexicanos que han dado la vida por su país.

4.- Iglesias Catedral Metropolitana: Fue mandada a construir por el Rey de España Felipe II en 1561 y ha sufrido numerosas transformaciones, como en sus altísimas torres de 65 metros, por ejemplo, que fueron reconstruidas después de un terremoto en el siglo XIX. Destaca por su gran tamaño, la mezcla de estilos barroco, morisco y neoclásico de su fachada y el diseño gótico de su interior.

Posee once altares y numerosas figuras de santos. En su exterior es común ver gran cantidad de puestos de venta de artículos religiosos. Al caminar un poco hacia el norte está la famosa Rotonda de los Hombres Ilustres, mausoleo que data de 1954 y que consta de diecisiete columnas sin base que alinean un recinto circular. Allí se resguardan las casi cien urnas donde reposan los restos de hombres destacados de Jalisco.

Capilla de Jesús: Es una iglesia de menores proporciones, pero su importancia radica en ser el primer templo edificado después de la Independencia de México. Esta construcción de estilo neoclásico y torres de tres cuerpos es obra del arquitecto Manuel Gómez Ibarra.

5.- Los murales Si algo distingue a Guadalajara, eso son los murales, increíbles obras de arte en su mayoría pintadas por conocidos artistas mexicanos en las superficies de paredes de algunos edificios de la ciudad. Estos gigantescos trabajos, llenos de color, historia y también un poco de ironía, son el mayor reflejo del gran sentido histórico de los tapatíos y del compromiso que han firmado con su propia cultura.

Los murales son muchos y están repartidos por distintos puntos. Hay algunos que no puede dejar de conocer en los siguientes lugares:

Mural de la Biblioteca Iberoamericana: Los artistas José Alfaro Siqueros y Amado de la Cueva plasmaron en las paredes de la Biblioteca Octavio Paz los colores de la rebelión, la leyenda zapatista y el triunfo de la Revolución en México.

Escuela Normal de Jalisco: Su mural fue diseñado con mosaicos de piedras de colores por el artista José Chávez Morado. El tema que lo inspiró fue la educación en el país.

Palacio de Gobierno: En los muros y bóveda de la escalera principal se encuentran los trabajos de una de los muralistas mexicanos más reconocidos, José Clemente Orozco.

Teatro Degollado: Allí se encuentra el mejor mural que el siglo XIX dejó a la ciudad, obra conjunta de Jacobo Gálvez y Gerardo Suárez inspirada en la Divina Comedia de Dante Alighieri.

Instituto Cultural Cabañas: Aquí se puede ver El Hombre de Fuego, destacado mural de José Clemente Orozco.

6.- Mercado San Juan de Dios En los mercados se encuentra el verdadero corazón de Guadalajara. Allí no sólo se puede comprar de todo, admirar la artesanía más fina o conseguir a buen precio el cuero, sino que es en aquellos pasillos estrechos y atiborrados de mercadería donde se respira la esencia de la ciudad, con su folklore, sus costumbres y amabilidad de su gente.

El más importante es San Juan de Dios, también conocido como Mercado Libertad. Es uno de los más grandes de todo México, con un área de 40 mil metros cuadrados y casi tres mil puestos de frutas, verduras y artesanías de diferentes materiales. En el segundo piso hay pequeños restaurantes para probar algunas delicias tradicionales.

7.- Parque Agua Azul Se encuentra al sur de la ciudad y visitarlo es una tradición para mexicanos y extranjeros. Es bastante grande. Cuenta con amplias áreas verdes, un interesante cultivo de orquídeas y un auditorio al aire libre donde se presentan algunos músicos locales. El parque está dividido en dos partes conectadas por un puente. Allí también se encuentra el Museo de Arqueología de Occidente.

8.- Tlaquepaque Este pueblo, localizado a siete kilómetros de Guadalajara, es un verdadero paraíso comercial para los turistas, con más de 300 tiendas, restaurantes de excelente calidad y cafeterías con terrazas, desde donde se puede ver a los grupos de mariachis tocando en las calles. Los precios son razonables y más que conversables con los vendedores.

Se puede pasar allí un día completo admirando los objetos de plata, de cerámica, de madera, todos con el sello de Tlaquepaque. Llegar es bastante fácil. Basta tomar un bus de transporte público en el centro de Guadalajara o, más cómodo aún, tomar un taxi hasta allá.

Si tiene más tiempo

1.- Zoológico de Guadalajara Se encuentra aproximadamente a 15 minutos del centro. En él hay más de 300 especies, en medio de una vegetación abundante y variada, que se ven desde muy cerca al tomar el pequeño tren que da la vuelta completa por el lugar. Allí también se pueden visitar el Planetario y Selva Mágica, un amplio parque para descansar.

2.- Bosque de la Primavera A 20 kilómetros de la ciudad. Tiene 400 hectáreas de bosque, 19 fuentes de agua, tres de ellas de aguas termales que alcanzan los 81°C. Es un buen lugar para conocer la flora y fauna de Jalisco, hacer picnic y acceder a balnearios como Cañón de las Flores, La Gotera, Las Tinajitas y el famoso spa internacional Río Caliente.

3.- Zapopán Este pueblo es uno de los secretos mejor guardados de Guadalajara. Antes era una pequeña zona agrícola, pero cuando la ciudad empezó a ampliarse por la actividad industrial, se acortaron las distancias entre ambos.

Se llega por transporte público. Tiene tres grandes plazas rodeadas de comercio: Del Sol, Gran Plaza y Plaza Patria, además de varios hoteles de lujo y buenos restaurantes.

4.- Lago Chapala Es el lago más grande de México y se encuentra a sólo media hora de Guadalajara. El pueblo que lo bordea, Chapala, es bastante tranquilo, soleado la mayor parte del año, rodeado de montañas y con numerosas tiendas, restaurantes y hoteles. El paisaje es realmente bello y diferente. Ideal para pasar el día.

Experiencia de viaje

Y llegué a Guadalajara. El estar en un ambiente de charros, caballos y rancheras era el sueño hecho realidad de aquellos recuerdos de las lejanas matinée de los fines de semana, cuando con mis amigos contemplábamos en la pantalla a un Jorge Negrete, un Pedro Infante o un Luis Aguilar sufriendo por los amores imposibles de unas morenas de ojos tapatíos y huyendo de la ira de sus familiares, que no querían nada con ellos.

Guadalajara no defrauda y menos en la época en que me tocó viajar con mi familia. Era mediados de septiembre y los aires de las Fiestas Patrias mexicanas se notaban en todas partes: ferias a los pies del Palacio Municipal, desfiles de charros con sus morenas a la grupa de sus caballos, ferias artesanales y fiestas mexicanas en los hoteles, en las que los tequilas y las rancheras no nos impidieron apreciar la cordialidad de los de Jalisco, que nos recibieron en su mesa y nos dejaron compartir esa alegría propia del pueblo mexicano, que en mucho se asemeja a los chilenos.

Pero esta ciudad es mucho más todavía. Hay que apreciar sus avenidas, sus plazas, que son muchas y extensas, sus universidades, iglesias y, por supuesto, los murales, que nos muestran distintos hitos de la historia de este país.

En fin, cuando uno hace un recuento de los lugares en los que ha estado, de las ciudades que ha tenido la suerte de conocer, Guadalajara siempre se roba unos buenos minutos de añoranzas.

Velebit Yez, empresario. Viaje realizado en septiembre de 1992.

Conozca su historia

Esta ciudad mexicana fue fundada en 1542 por el español Nuño Beltrán de Guzmán, quien había llegado al cercano pueblo de Tonalá, 10 años antes, con un impresionante ejército de jinetes, gente a pie e indígenas. Beltrán de Guzmán la bautizó con el nombre de su tierra natal: Guadalajara, que viene del árabe Wad-al-jara y significa Río que Corre entre las Piedras.

Ese mismo año se instaló el primer ayuntamiento de la actual Guadalajara. El Emperador Carlos V de Alemania y I de España le concedió el título de Ciudad, otorgándole el escudo de armas que hasta estos días la representa. En ese entonces allí vivían unas 60 familias.

Veinte años después se le pidió a los representantes de la Corona Española en el Reino de Nueva Galicia, que se trasladaran de Compostela a esta nueva ciudad y que, además, se construyera una catedral, pues Guadalajara se convertiría en capital del Reino de Nueva Galicia. Fue el fray Pedro Ayala quien puso la primera piedra para esta construcción, lo que marca el inicio de la vida política de la ciudad.

En 1824, Guadalajara se convirtió en capital del Estado de Jalisco. Después de la sangrienta revolución de 1910, la ciudad se desarrolló y su población aumentó considerablemente. A partir de 1960 se convierte en un lugar ciento por ciento turístico, muy visitado por personas que compraban kilos de vidrio soplado, cuero y todo tipo de metales.

En 1980, la ciudad empezó a modernizarse, pero sin perder el valor arquitectónico e histórico de la parte antigua. Un plan urbano de grandes proporciones creó la Plaza Tapatía, incorporando a la ciudad teatros, iglesias, museos y palacios en un gran espacio abierto. La población siguió aumentando y de 100 mil habitantes en 1993 llegó a tener tres millones en el año 2000.

Actualmente, Guadalajara es la segunda ciudad más grande e importante de México, centro industrial y comercial del país y con una población aledaña de casi cinco millones de personas.

Dónde se ubica

Guadalajara está en la parte central-oeste de México, en el Valle de Atemajac, entre la Sierra Madre Occidental, la costa pacífica y las tierras bajas de Chapala. Es la capital del Estado de Jalisco.

Su clima

Se dice que esta ciudad posee uno de los climas más gratos del mundo. Es un clima típico de las montañas sur-centrales, caracterizado por inviernos y veranos muy templados.

A qué museos ir

Casa de las Artesanías y Museo Etnográfico Esta casa está instalada en los terrenos del Parque Agua Azul. En su decoración interior destacan los murales y mosaicos de José María Servín y Roberto Montenegro. Aquí se exhiben más de dos mil obras variadas y de gran belleza, como objetos de artesanía jalisciense, artículos de arte popular y muebles típicos de la región (Av. González Gallo 20).

Casa-museo José Clemente Orozco El taller de este importante muralista y pintor mexicano fue donada después de su muerte al Gobierno Municipal. Se convirtió en museo y allí se presentan exhibiciones de dibujo, litografías y fotografías de jóvenes artistas (Calle Aurelio Aceves 27).

Museo de las Artes El museo se encuentra en el primer piso de este edificio de 1914 y en él se presentan murales de José Clemente Orozco (Av. Juárez 975).

Museo de la Ciudad Posee ocho salas de exhibición museográfica y otras que describen los desarrollos históricos, urbanísticos, etnográficos y artísticos de la ciudad. Tiene, además, una amplia biblioteca (Independencia 684).

Museo Regional de Guadalajara La antigua casona es por sí sola un atractivo turístico por su fachada barroca. En ella se encuentran diversas piezas arqueológicas, murales de José Guadalupe Zuno y una pinacoteca colonial (Calle Liceo 60).

Museo de Arqueología de Occidente de México Este edificio con forma de pirámide truncada tiene en exposición una pequeña, pero auténtica colección de vestigios de las culturas que habitan Jalisco, Colima, Nayarit y el Valle de Atemajac, como vasijas decorativas, collares y figuras humanas de los llamados perros danzantes (Calle 16 de septiembre 889).

Museo del Periodismo y las Artes Gráficas En esta casa funcionó antes la primera imprenta de la ciudad. Desde 1994 es museo. En él se realizan exposiciones de pinturas. Está abierto al público con información sobre el periodismo de la ciudad y cuenta con una biblioteca con una amplia compilación de diarios del país (Av. Alcalde 225).

Dónde comer rico

Comer en Guadalajara es un placer que no puede perderse. La abundancia de restaurantes de calidad, un sinnúmero de platos mexicanos y precios razonables motivan a cualquiera a salir por la ciudad en busca de lugares diferentes. Es que, además de comer, en la mayoría de los sitios está asegurado pasar un buen rato en un ambiente ciento por ciento mexicano, con un buen tequila margarita de aperitivo y platos más que contundentes.

Hay gran variedad de restaurantes de comida mexicana, donde puede probar algunas especialidades como los tamales, birria, guisado picante preparado con cordero, chivo o res con caldo de tomate y el famoso pozole, preparado con maíz y carne de cerdo. Algunos de estos son: Cantina de los Remedios (Calle América 1462), con música en vivo; Casa Bariachi (Av. Vallarta 2221), con presentaciones de mariachis todos los días; El Ático (Calle Francisco Quevedo 60), que tiene también terraza bar; La Charla Café Bar (Av.Vallarta 1095), cuya especialidad son las carnes; La Maestranza Cantina o Museo Taurino (Calle Maestranza 179) y Birriería Cocula (Federalismo Norte 1374), donde probará la mejor birria.

Si lo que busca es alguna cocina específica, hay varios restaurantes especializados:

Akita: Comida japonesa. Av. López Mateos Sur 1868.

Amazonia: Comida brasileña. Av. Nuño Obrero 720.

Barrio del Tango: Platos argentinos. Av. Hidalgo 1434.

Chemary: Comida española. Av. Guadalupe 596.

Chez Pierre: Auténtica cocina francesa. Av. España 2095.

Dragón de Oro: Comida china. Av. Las Américas 1637. Con una oferta más amplia están los restaurantes de comida internacional, como Aquellos Tiempos (Av. Vallarta 5005), Belvedere (Av. De las Rosas 2933), Circus (Centro Magno, locales 17 y 18), y Copenhagen 77 (Calle Marcos Castellanos 144).

Y si quiere comer algo rápido, ya sean unos tacos, enchiladas o tamales, también puede comprarlos en los carritos que se instalan en la calle, en varias esquinas, que además venden jugos naturales. Es más barato, sin duda, aunque sin la comodidad de una mesa.

Datos de compras

Guadalajara es un lugar para comprar. Lo tiene todo, desde la artesanía más simple hasta el trabajo más elaborado, desde un pequeño souvenir hasta la chaqueta de cuero mejor hecha. Los precios son tan variados como los productos que se ofrecen. Todo es conversable, porque si algo caracteriza a los tapatíos es su flexibilidad al momento de transar en los precios.

Para comprar hay que ir a Tlaquepaque. Es un paseo que vale la pena. Las horas pasarán volando al visitar sus más de 300 tiendas de bellas artesanías de cerámica, cueros y metales como plata y oro. Preste atención a las joyas de plata, que son la particularidad de los artesanos mexicanos.

Pero si no quiere salir de la ciudad, no se preocupe. Guadalajara ofrece diferentes y atractivos panoramas para ir de compras, partiendo por la Plaza Tapatía, en pleno centro de la ciudad, donde encontrará varios puestos de artesanía.

Centros comerciales

Hay muchísimos en Guadalajara. Todos ellos son bastante grandes, de dos pisos o más y largos pasillos con tiendas, una al lado de otra, con todo tipo de ropa de marca y algunas tiendas de artesanía, e incluso salas de cine.

El Convento: Centro comercial y artesanal. Calle Donato Guerra 25, Zona Centro.

Plaza El Sauz: Av. Colón 4030, Colonia El Sauz.

Plaza Fiesta Arboledas: Av. Arboledas 2500, Colonia Rincón de las Arboledas.

Plaza Independencia: Calzada Independencia Norte 3295).

Plaza Las Torres: Av. 8 de Julio 1896.

Plaza Revolución: Av. Revolución 2286, Colonia Lomas del Paradero.

Plaza Terranova: Calle Manuel Acuña 2929, Colonia Providencia, Guadalajara.

Plaza Tolsá: Calle Niños Héroes 1555.

Plaza Los Arcos: Av. Vallarta 2440, Colonia Arcos Vallarta.

Plaza México: Av. México 3300.

Centro Magno Guadalajara: Av. Vallarta 2425, Colonia Arcos Vallarta.

Galería del Calzado: Av. México 3225.

Artesanías y recuerdos

Las artesanías típicas de Guadalajara son la alfarería con plata y piedras, cerámica, vidrio soplado, tejidos de lana e hilo, tallados en madera y hueso y trabajos en hierro forjado. En los siguientes lugares encontrará interminables pasillos con estos productos:

El Trocadero: Feria de cultura y antigüedades. Funciona sólo los domingo en Av. México.

Tianguis Agua Azul: Funciona sólo los domingo en calle Nicolás Regules, Colonia Centro.

Tianguis de Plaza Juárez: Arte hippie. Se instala los días sábados en Calzada Independencia.

Instituto de las Artesanía Jalisciense: También se le conoce como Casa de la Cultura. Av. González Gallo 20, Zona Centro.

Tianguis Santa Tere: Ropa y joyas. Funciona todos los domingo en calle Andrés Terán, Colonia Santa Tere.

Mercados

Si quiere comprar, pasarlo bien y, además, estar más cerca de la cultura de los tapatíos, tiene que visitar alguno de sus grandes mercados (tianguis) techados. Allí venden frutas, verduras, todo tipo de alimentos, ropa, artesanías e incluso zapatos. No se puede perder los siguientes:

San Juan de Dios: Es el más grande de Guadalajara, con casi tres mil puestos de artesanías en el primer nivel y pequeños restaurantes en el segundo. Calle Javier Mina 52.

Corona: Aquí encontrará bisutería, alimentos y artesanías. Av. Hidalgo, Zona Centro.

Benito Juárez: Sus puestos ofrecen artesanías, ropa y alimentos. Calles Morales y Obregón, Tlaquepaque.

José María Morelos: Es muy completo, con ropa, bisutería, alimentos y zapatería. Av. Artes Plásticas, Colonia Miravalle, Tlaquepaque.

Vida nocturna

Es bastante intensa, animada y muy variada, pues hay bares temáticos, pubs, discoteques y tradicionales salones de baile repartidos por toda la ciudad. Los bares son muchísimos, están muy bien decorados y ofrecen tragos típicos mexicanos sólo para empezar, además de las típicas botanas, largos vasos plásticos con un litro de cerveza. Esto puede acompañarse con pequeños antojitos mexicanos. Son bastante recomendables: Adagio, con decoración típica de Jalisco (Av. Patria 321); Jamaica, con música reggae y ska y comida jamaiquina (Calle Niños Héroes 1740); Lafitte, con música variada, pista de baile y en los altos del restaurante Chez Pierre (Calle España 2095), y Bariachi, típico bar mariachi con cantantes en vivo (Av. Vallarta 2308).

Para bailar, la oferta es amplia. Hay numerosas discoteques para adolescentes y adultos jóvenes, y también salones de baile para quienes buscan un ambiente más tranquilo y libre de parlantes que retumban y exceso de humo de cigarrillos.

Son famosas las discoteques Country Rock, con decoración minimalista y música electrónica (Av. Vallarta 4454, Colonia Don Bosco Vallarta); Danny Rock (Av. Mariano Otero 1989), El Mito, con música de las décadas del 70, 80 y 90 (Av. Vallarta 2425 B-10, Colonia Arcos Vallarta) y Equinnoxio, de música house y que cierra al amanecer (Av. Mariano Otero 2409).

Encontrará buenos salones de baile música típica de México y también de todo tipo en Charros y Charros (Calle Colón 181), Memories (Hotel El Tapatío) y Cara o Cruz (Av. Vallarta 2503).

 
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