¿Por qué debería ir?
Lleva casi mil años como ciudad de ferias y negocios en la región donde nacieron los cuentos de los Hermanos Grimm. Ahora es la capital del euro y se está transformando en el Manhattan europeo. Tiene prodigios de la arquitectura, y hasta un gigante ecológico, el edificio del Commerzbank; un cinturón de parques; 14 museos al borde del río, y barrios trasnochadores donde a veces las botellas de sidra se pagan a martillazos. En el mundo nadie la supera en el flete aéreo y todos los días pasan 1.500 trenes por su estación. ¿Adónde va Francfort? Hay que tomar un avión y averiguarlo.
¡No se lo pierda!
1. Subir al piso 55. Cualquiera puede admirar el nuevo Francfort desde una plataforma a 200 m de altura, en un rascacielos inaugurado para el cambio de milenio, llamado Main Tower, en homenaje al río de la ciudad. Quienes deseen pueden almorzar en el piso 53 mientras observan a la ciudad millonaria del viejo continente. Verán edificios de cientos de bancos y varias bolsas de comercio, que acompañan al más importante: el Banco Central Europeo, encargado de proteger la salud de la moneda continental, el euro. La abundancia de rascacielos de última generación ha hecho que muchos ya hablen del Manhattan del Main, o de Mainhattan. Y en medio de la admiración que producen, no falta la risueña irreverencia. Blanco de las bromas son las dos bellísimas torres negras del Banco Alemán, el Deutsche Bank. A una torre la han bautizado el Debe, y a la otra, el Haber. Soll & Haben.
2. Un banco ecológico. El edificio de Francfort que sobresale en altura también sobresale por ser innovador entre los rascacielos del mundo. Es obra del británico sir Norman Foster, y pertenece al Banco Comercial Alemán, el Commerzbank. Aunque es el edificio de oficinas más alto de Europa (299 m con antena), los empleados pueden abrir pequeñas ventanas y respirar aire natural (la mayor parte del año) tienen luz de sol y disponen de un gran sector de jardines cada cuatro pisos, hasta con árboles en su interior. Ver serie de fotos.
3. La plaza Römerberg. En el siglo XVI se le consideró ejemplar entre las plazas alemanas, ahora en estilos gótico y neogótico. Al fondo de ella se encuentra el Römer o Ayuntamiento, donde se realizaron elecciones y coronaciones del kaiser, y a lo menos diez emperadores fueron ungidos en la vecina catedral. Goethe nació en una casa del sector. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Francfort conservaba el área de construcciones medievales más grande de Europa. Pero en los últimos meses de resistencia de Hitler, en enero de 1944, la Octava Fuerza de los Estados Unidos, con 800 bombarderos, destruyó toda la plaza gótica y el 60 por ciento de la ciudad. La plaza desapareció en una noche. Tiempo después se terminó de destruir la ciudad medieval para levantar habitaciones ligeras destinadas a acoger a las tropas del Cuartel General de Estados Unidos en Europa, instalado aquí, y a los alemanes que se habían quedado sin casa. Poco después, con los documentos gráficos que se conservan, la plaza fue restaurada piedra por piedra. Lo mismo se hizo con la casa natal de Goethe. En metro U4, estación Römer.
4. Rothschild y la Catedral. Es bueno visitar la catedral imperial de San Bartolomé, donde eran coronados los emperadores, cerca de la restaurada plaza Römerberg, que en su frente conserva restos históricos. En su entorno se encuentran San Nicolás, antigua capilla de los emperadores, y los museos de Historia y de Arte Contemporáneo. También es interesante la Opera, cerca de las dos torres del Deutsche Bank. En su vecindad está el Parque Rothschild, el Rothschildgarten, legado de la dinastía de banqueros judíos alemanes nacida aquí en 1744. Resultó decisiva en los días de la Revolución Francesa y Napoleón, y en el desarrollo de la revolución industrial. A Lionel, nieto del fundador, se le considera el primer judío integrado al Parlamento británico.
5. Una isla en la ciudad. Metido en un barrio de rascacielos donde el estrés tiene su domicilio, existe un lugar infinitamente apacible llamado Jardín de las Palmeras. El Palmengarten. Lo forman infinitas plantas tropicales bajo cúpulas de vidrio, y de climas desiertos o mediterráneos, al aire libre. Los ejecutivos agobiados llegan a remar en pequeños botes de su laguna mínima, a emocionarse con los jacintos en flor o a almorzar en restaurantes situados junto a la entrada sur. Se puede llegar caminando en diez minutos desde el Messeturm, gigantesco centro de ferias -heredero de 750 años de tradición-, con internacionalmente famosas ferias del libro y del automóvil. Su altísimo edificio -alargado y color café rojizo- es conocido como la salchicha. Al ser levantado tenía el récor de altura en Europa. Ya no.
6. Vivir Sachsenhausen. El sector turístico por excelencia, con una noche muy entretenida. Zona bohemia, gastronómica, en la que mandan las tabernas donde se vende el vino de manzana, la sidra (sabrosa después del tercer jarro, según los principiantes). Como acompañamiento prefiera las chuletas de cerdo ahumadas y la salchicha Francforter, el auténtico origen del hot-dog. Sachsenhausen se encuentra cerca del barrio antiguo y de los rascacielos, pero en la margen sur del río Main, donde abundan los museos y especialmente los extranjeros que vienen a las 50.000 ferias que se realizan cada año en Francfort.
7. Paseo tentador. Existe un largo camino lleno de recompensas, interrumpido brevemente por la plaza Hauptwache. El recorrido puede iniciarse en el llamado callejón de los glotones, Fressgasse, una calle donde encontramos restaurantes que se acomodan a todos los presupuestos, y tiendas de comestibles y pastelerías con lo mejor de la tradición alemana. Su nombre oficial, que aparece en los planos, es Bockenheimer. En la plaza existe un café que ocupa el edificio barroco de la Hauptwache, antiguo cuartel de la guardia municipal. Luego sigue la calle peatonal Zeil, una larga y ancha tentación de tiendas, la más comercial de Francfort. Zeil casi suena sale, la palabra inglesa que habla de ventas y rebajas; nació predestinada. (ver Datos de compras).
8. El toro y el oso. Frente a la Bolsa (Deutsche Börse), hay dos figuras que quienes están en el secreto van a ver y a fotografiarse con ellas, y hasta a montarlas. Son las figuras de un toro, que simboliza el alza financiera, y la del oso, que representa la baja, los días flojos. ¿La vida del oso? Esta es la cuarta bolsa comercial del mundo en volumen. Se encuentra en una vía vecina a la calle de los glotones. Schillerstrasse, 14.
9. Persas y otros mercados. El Francfort real, con infinidad de inmigrantes, y mil cosas entretenidas, se encuentran en el Mercado Flotante (Flea Market) en la ribera sur del río Main o Meno. Es uno de los grandes de Europa. Funciona los días sábado, hasta tarde. También el sábado se instala la feria de frutas y verduras en la Konstablewache, de 7 a 13 horas. El resto de la semana esta feria campesina funciona en otras direcciones, pero el sábado es el día glorioso.
Si tiene más tiempo
1. Viajar por el vecindario. A sólo 30 km de Francfort se unen los ríos Main y Rin. Existen numerosos recorridos en barco por la zona de las viñas y castillos del Rin. Pero estamos en un cruce de caminos, y resulta fácil el viaje hacia muchos lugares y ciudades próximas, en los medios de transporte, por el día. Es el caso de Heidelberg y su llamativo castillo gótico-renacentista; de la vieja Maguncia en el Rin, y Wiesbaden, preciosa ciudad termal, con baños y barrios históricos, vieja capital del estado de Hesse. O a la zona de cerros y pueblos del interior: Odenwald (capital de los sastres), Spessart y Taunus. En este es interesante recorrer el sector de mansiones de los grandes millonarios alemanes, Kronberg im Taunus. Otras ciudades de interés son Aschaffenburg y Erfurt, algo distante.
Conozca su historia
En su carácter independiente de muchos siglos está el origen de la importancia que hoy tiene Francfort en Europa y el mundo. Fue una ciudad libre dentro del Sacro Imperio Romano germánico por más de 4 siglos (1372-1806.) Y ya antes, desde el siglo XI, realizaba ferias comerciales autorizada por el rey de turno, y de ese modo se convirtió en el centro mercantil de las principales rutas de Alemania. Ahí está la explicación remota de por qué Francfort tiene hoy la sede del Banco Central de la Unión Europea. Y también de la razón por la cual Estados Unidos instaló aquí su Cuartel General para Europa al terminar la Segunda Guerra.
Antes de ser una ciudad de ferias, carecía de protagonismo. Fundada por Carlomagno, sólo llegó a ocupar el rango de capital de los francos orientales, con el nombre de Frankonovurd (paso de los francos). Antes, su territorio estuvo ocupado por celtas y germanos, y por romanos en los dos primeros siglos de la era cristiana. A partir del siglo XI comenzó a enriquecerse, hasta llegar a un gran desarrollo. Por muchos siglos, los monarcas germanos eran elegidos y coronados en su catedral o en el Römer.
Tras la disolución del Sacro Imperio Romano germánico, siglo XIX, Napoleón la convirtió en capital del Ducado de Francfort. Más tarde se instaló la Dieta (Parlamento) de la Confederación Germánica por espacio de medio siglo, tras el cual la ciudad pasó a formar parte de Prusia. Al concluir la guerra franco-prusiana fue escenario de la firma del tratado de paz de 1871.
El sábado 29 enero de 1944, unos 800 bombarderos de la Octava Fuerza de los Estados Unidos lanzaron un fuerte castigo aéreo para, de esa manera, aflojar la resistencia alemana. El 60 por ciento de la ciudad quedó destruida. En seguida, los norteamericanos instalaron aquí su Cuartel General para Europa, y tiempo después se ordenó demoler a la mayor parte de las construcciones que habían quedado en pie, y construir viviendas destinadas a las tropas y a los habitantes de la ciudad privados de casas. De ese modo, se esfumaron sus méritos arquitectónicos y urbanísticos. Virtualmente desapareció el barrio antiguo de la ciudad, el Alstadt, y empezó a levantarse el barrio nuevo, el Neustadt, sin muchas construcciones de mérito en relación a otras ciudades alemanas. Hace unos 15 años, sin embargo, Francfort no quiso seguir siendo el patito feo de Hesse, y muchas nuevas edificaciones antiestéticas fueron demolidas y empezó un proceso de toma de carácter y avances desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico. Hoy es una llamativa ciudad de altos edificios. De patito feo a pavo real. Hasta celebra el Festival de los Rascacielos, y rápidamente ha ido adquiriendo méritos turísticos. Tiene el mayor aeropuerto de carga de toda Europa y el segundo en pasajeros; y por su estación pasan 1.500 trenes al día. Algo ha logrado reconstruir o restaurar su imagen arquitectónica antigua, pero fundamentalmente ya toma forma una potente y bella ciudad del tercer milenio. Está rodeada de parques donde antes estaban las murallas medievales.
Dónde se ubica
Está en un cruce estratégico de los cuatro puntos cardinales de Europa. Se encuentra a distancias casi equivalentes de París, Milán, Berlín, Dinamarca, Bélgica y otras ciudades y países significativos. Fue fundada sobre el río Main, a 30 km del Rin. Hoy forma parte del estado de Hesse o Hessen, en cuyos pueblos rodeados de bosques los hermanos Grimm recopilaron los cuentos que interpretan mejor la civilización germana. Por su ubicación estratégica, es una ciudad por donde pasan muchas de las principales rutas del dinero, de los ferrocarriles, del transporte de carga y pasajeros por vía aérea y de las ferias y exposiciones. Durante la división de la posguerra, estuvo a punto de ser designada capital de la República Federal de Alemania. Para ver ubicación del área de Francfort, llamada Rhein-Main-Gebiet.
Su clima
El clima de Francfort es mediterráneo, templado, con lluvias en las cuatro estaciones, aunque habitualmente moderadas y pasajeras (debemos viajar siempre con paraguas o algo que proteja de los chubascos). Hay períodos de noches bastante frías en otoño e invierno; pocas veces nieve prolongada. La humedad se hace notoria en noviembre y diciembre, y algo menos en enero y febrero. El clima más confiable es el de mayo a octubre.
A qué museos ir
En esta capital de los bancos y los negocios, casi el 10 por ciento de los impuestos que se recaudan es destinado a la cultura. Por eso, no sólo el teatro, teatro de cámara, ballet, ópera y música son áreas muy activas, sino que tiene una gran cantidad de buenos museos. Sólo en ambas orillas del río Main se levantan catorce, lo cual facilita su uso por parte de la población local, sino de los que pasan por la ciudad por las ferias y el turismo. Es la llamada Ribera de los Museos (Ver plano del área). Casi todos cercanos a la metroestación Schweizerplatz. Fuera de los descritos a continuación, existen de Comunicación, Artesanía, Cine alemán y Etnología del Tercer Mundo.
1. Museo de Goethe.
De este hijo predilecto de la ciudad y de la cultura alemana se conserva su casa natal (reconstruida después de la Segunda Guerra) y desde 1997 el Museo, que exhibe obras y objetos del poeta y polígrafo. La Universidad principal de Francfort también lleva su nombre. El museo abre a las 9 de la mañana todos los días del año. Cierra los domingos a las 13 horas. Y de lunes a sábado la hora es variable según la época del año: de abril a septiembre las visitas terminan a las 18 horas, y de octubre a marzo, a las 16. G. Hirschgraben 23, Centro Antiguo.
2. Museo Städel.
Arte desde el Renacimiento hasta el siglo XX, con obras de Picasso, Van Gogh, Cranach, Rembrandt, Van Euck, Cézanne, Grünewald, Vermeer, Fray Angélico, Degas, Serra, Monet, Baselitz, Matisse, Bacon, Durero, que vivió aquí. Iniciado en 1816 con legado del banquero Städel. Siglos XIV al XX. Schaumainkai 63.
3. Museo de Arte Moderno.
Buena selección del pop, con trabajos de Lichtenstein, Wesselmann y Warhol, y de creadores consagrados y nuevos: Gerhard Richter, Bernd e Hilla Becher y On Kawara. Edificio en forma de pedazo de torta, idea del arquitecto vienés Hans Hollein. Su colección propia es pequeña, pero desde su inauguración en 1991 ha exhibido a grandes representantes del arte moderno. Algunos: Warhol, Gilbert & George, Andreas Slominski, Robert Gober y Lucien Freud, nieto del psicoanalista. Domstrasse 10.
4. Museo de la Arquitectura.
Único en su género en Alemania. Schaumainkai 43.
5. Museo Histórico.
Ocupa un edificio muy antiguo en el centro de la ciudad, no lejos de la Ribera de los Museos. Muestra un modelo a escala de Francfort antes del bombardeo de aviones aliados. Además, exposiciones sobre la ciudad y su gente. Museo de Niños con visitas guiadas. Saalgasse 19.
6. Museo del Dinero.
Fiel a su vocación de casi 800 años, y a su condición actual de sede del Banco Central Europeo, encargado de cuidar la salud del euro, la ciudad tiene desde 1999 este museo destinado a explicar los secretos de la economía a través de su colección de monedas y papel moneda de todas los tiempos, y utilizando películas y videos demostrativos. Pertenece al Deutsche Bank. La exhibición está organizada en seis temas: tipos de monedas y formas de producción; origen de su valor; economías estables; importancia de los bancos centrales; política monetaria, e intercambio de monedas.Wilhelm-Epstein-Strasse 14, área financiera.
7. Museo Judío.
La historia del pueblo judío en Francfort, segunda comunidad en Alemania antes del Holocausto. En el Palacio Rothschild
Dónde comer rico
1. Kleinmarkthalle. Este pequeño mercado bajo techo es un enorme mercado. Tiene todas las delicias gastronómicas de Alemania para comprar o comer al paso, pasando por salsas, chucrut, salchichas, vinos, tortas. También ofrece exquisiteces de otros países de Europa y resto del mundo. Pero satisface los antojos, no la esperanza de saborear platos preparados. Puede ser útil consultar la siguiente guía de restaurantes, en inglés o traducida al español en forma automática. Vea estas otras sugerencias:
2. Maingau-Stube. Considerando calidad y precio, puede ser clasificado entre las propuestas gastronómicas convenientes de Francfort. Se halla en el sector turístico por excelencia, y en una calle principal. Es un restaurante de un hotel impecable, aunque sencillo, con una estupenda cocina tradicional alemana modernizada y algo de la comida regional (Hesse). Buena carta de vinos, especialmente de Rheingau y Franken. Schifferstrasse, 38-40, barrio de Sachsenhausen.
3. Schlossweinstube. Es una propuesta de la vecina ciudad de Heidelberg, visita normal de quienes viajan a Francfort. Este restaurante de precio medio se encuentra en el patio del hermoso castillo gótico-renacentista, atractivo que explica muchas de las visitas turísticas a la ciudad. Su carta es de comida alemana clásica, con asado a las finas hierbas, pato al jugo, amplia variedad de salchichas y salsas. Im Schlosshof, D-69117, Heidelberg.
Datos de compras
Hay algunos nombres indispensables si se quiere salir de compras por Francfort.
1. Calle Goethestrasse.
Es para los que se fijan menos en el precio que en la marca, y andan detrás de Cartier, Versace, Escada, Picard, Gucci... Entre el edificio de la Opera y la Goethe Platz.
2. Zeil.
Gusta por su amplia oferta. Una calle peatonal ancha, generosa, en la cual hay de todo lo que existe en Alemania. Tenemos que saber buscarlo o usar la paciencia. Nace en la central Plaza Hauptwache, no lejos del Römerberg, centro de la ciudad histórica.
3. Tiendas por departamentos.
En la misma calle Zeil existe un gran número de tiendas grandes o asociadas: Karstadt, Peek & Cloppenburg, Galería Kaufhof, Saturn, Eckerle, Sportarena, Douglas, y un pequeño mall llamado Zeilgalerie.
4. Navidad de sueños.
Quienes gustan hacer compras de Navidad en una atmósfera? navideña, Francfort es de las ciudades alemanas que se pueden escoger sin titubeos. Tiene tradición de feria navideña desde la Edad Media. Hoy, unas 3 millones de personas vienen cada año a esta ciudad de menos de 700 mil habitantes, evitándole una molestia a Santa Claus. La plaza medieval del Römerberg se convierte en un espectáculo extraordinario por los adornos, la calidad y vida de la feria.
5. Outlet de carretera.
Al igual que otros de la misma cadena en Europa, el Wertheim Village está alejado de la ciudad. Es un concepto nuevo de mall, de carácter suburbano, que se beneficia de los millones de personas que viajan por un complejo de grandes carreteras. Por hallarse en una región con el nivel adquisitivo más alto de Alemania y Europa, a una hora de Francfort, se decidió construir este Village cerca de la ciudad de Wertheim. Tampoco se trata de un outlet tradicional, de ofertas sobre productos de calidad media o baja, sino uno destinado a público que busca mejores precios por productos de marca, de moda y de calidad. Se construyó cerca de la intersección de la Ruta Romántica y la Ruta de los Castillos. Value Retail imaginó una especie de parque temático de la antigua arquitectura regional. Apertura: fines de 2003.
Vida nocturna
El barrio de Sachsenhausen tiene la noche más entretenida, con clubes, restaurantes, discotecas y tabernas de vino de manzana (sidrerías), a menudo acompañadas de mit Kraut, o sea. tajada de Rippchen, chuleta de cerdo ahumado y repollo agrio. Esta ciudad-dentro-de-la-ciudad, esta Rive Gauche de Francfort, se encuentra en el lado sur del río Main. Vemos pocos rascacielos y mucha alegría de trasnoche, salvo en las noches muy frías, durante las cuales lo hemos visto casi vacío (los museos en la época invernal cierran a la 4 de la tarde). Pero el que siempre está animado es el club Balalaika, cuya dueña, Anita Honis, viene de Harlem y toca guitarra cerca de la barra y hace gozar a los parroquianos hasta tarde, partiendo a las 8 de la noche. Dreikönigstrasse 30.
Es costumbre en algunos bares de sidra inventar entretenidas competencias que permitan dilucidar quién debe pagar una cuenta de sidra que está en duda, o por simple afán de competir. El garzón les presta un martillo, un clavo por persona, un duro tronco y los desafía: El último que lo clave, paga. Algunos lugares recomendables:
Noche de jazz. No conocemos un lugar tan universal en la noche de Francfort como el Der Jazzkeller, el primero de Alemania en esta música, el que tiene mejor atmósfera. Ya ha cumplido medio siglo desde que lo fundara el jazzfuhrer Carlo Bohlando. Tiene jazz en vivo de jueves a sábado. Abre de martes a domingo a las 9, y siempre se puede bailar. Aquí han tocado Louis Armstrong y Frank Sinatra. Se encuentra cerca de la calle Goethestrasse, la de tiendas de grandes marcas. Kleine Bockenheimer 1A.
1. Café Schirn.
En un edificio de la plaza Römerberg, el centro de la ciudad por muchos siglos, se ha construido una barra posmoderna sobre una construcción medieval, con techo de acero, granito y cristal. Cuando el tiempo lo autoriza, instalan mesas en el pavimento, y en ciertos horarios se ofrece una carta breve. El fin de semana abre hasta medianoche, incluido el domingo, con barra bien surtida de sidras y otros.
2. Discoteca y DJ.
La discoteca Cooky es una de las que arrastra gente, cerca de la metroestación Hauptwache, la plaza donde nace la calle peatonal Zeil. Música house y rock con DJ. 4, Salzhau.
3. Luna.
Una barra animada por ejecutivos jóvenes, con jazz de fondo y una variedad muy creativa de cócteles y tragos. El fin de semana toma ritmo nocturno hasta después de las 12. Está muy cerca de la discoteca Cooky, también vecina a la metroestación Hauptwache. Stiftstrasse 6.
4. Jimmy´s Bar.
Uno de los populares y antiguos de la ciudad. Friedrich-Ebert-Anlage 40.
5. Amanecerse.
En el subterráneo del aeropuerto, que está a 10 km del centro de ciudad, funciona el Dorian Gray, club tecno que todos los días permite el baile hasta que llega el sol (por lo menos). Pero no siempre es tecno y adolescente. Los sábados por la tarde se transfigura: es un grato pub, que entusiasma a los mayores. Los que gustan bailar largo también encuentran sonrisas en la Funkadelic, discoteca abierta en la ciudad hasta las 6 de la mañana. Brönnerstrasse 11.
6. Sound of Francfort.
Este festival hacen que en un día de julio los jóvenes de toda la ciudad y extranjeros pasen 12 horas bailando o escuchando música frente a numerosos escenarios repartidos por el Centro, con música rock, rap o ritmos latinoamericanos, y música techno-beats de conocidos DJs. Entre estos han sobresalido el chileno Ricardo Villalobos, el portugués Nelson Machado con su nombre artístico de Glissando Bros, y otros que se esconden bajo alias C-Rock, Drumatic y Jackmate.
Datos prácticos
1.Las tiendas abren de 9 a 18:30 de lunes a viernes, y hasta las 14 horas los sábados. Un sábado del mes, sin embargo, el primero (cuando los sueldos están pagados), las grandes tiendas amplían su horario de atención: hasta las 18 horas en verano y 16, en invierno.
2. En los hoteles, las propinas están incluidas en su cuenta. Sin embargo, se halla extendida la costumbre de dar propinas a los maleteros y botones. También dejar unas monedas cada día por la limpieza de la habitación. En los restaurantes se entrega la propina directamente en la mano del garzón, no sobre la mesa. Habitualmente se da un 5 por ciento o se redondea la cuenta. También en los taxis se redondea.
3. Un taxi dentro de la ciudad, por breve que sea el recorrido, rara vez sale menos de 10 euros la carrera.
Le recomendamos
1. Durante la noche, mejor abstenerse de recorrer el barrio de la estación ferroviaria, el Bahnhofsviertel. Es de bajos fondos y muchos extranjeros ilegales. Sector de cuidado. Sin embargo, de día hallaremos hoteles razonablemente buenos por tarifas muy bajas, y lugares de comida barata. La estación recibe 1.500 trenes al día, es enorme y muy entretenida. Tiene moderno centro comercial subterráneo.
2. Use tren en lugar de taxi. El Fraport, Aeropuerto Internacional de Francfort (Flughafen Rhein-Main) se encuentra a 10 km de la ciudad. Tiene una estación de ferrocarril conectada con el centro de la ciudad, a través de las líneas de cercanías (S-Bahn) S14 y S15, con trenes cada 10 minutos (3,6 euros). También existe línea de autobuses (61). La tarifa media de un taxi al centro de la ciudad es de unos 22 euros, siete veces más. Camino al tren, poco antes de salir del aeropuerto, a mano izquierda, hallará custodia de equipaje atendido por un empleado eficiente.