Budapest, sin lugar para las penas



Desde distintos aeropuertos del mundo salen vuelos a Budapest desde distintas ciudades de europeas.

¿Por qué debería ir?

No hay ciudad más linda en las orillas del Danubio. Ya en el siglo XV, los italianos decían que tres son las perlas de Europa: Venecia en el agua, Florencia en el llano y Buda en la colina. Buda es hoy el alma de Budapest, en la que se fundieron tres ciudades de Hungría. Tiene los baños o termas más antiguas, de película, por donde pasaron los romanos, los turcos, los hunos. Aquí se entiende mejor lo qué es un baño turco de Constantinopla.

En Budapest resulta fácil navegar el Danubio, hacer equitación como príncipe renacentista, cenar en restaurantes históricos (el Gundel y el Muzeum) y sentir que la vida es un confite en la pastelería Gerbeaud.

Asombra este pequeño país que tiene palacios y parlamento para un Imperio, y encanta por su música de violines románticos, gitanos. No hay lugar para las penas.

¡No se lo pierda!

1. Calle Andrássy: Lo habitual es que los viajeros corran al vistoso Parlamento gótico o al Castillo del sector de Buda, porque nadie puede dejar de verlos. Eso puede hacer que la calle Andrássy, de Pest, pase inadvertida en una visita breve. Siempre será lamentable. Tiene notables edificios antiguos, una gran armonía, elegancia en sus cafés, y remata en la más bella plaza de la ciudad, la del Milenio. (Por esta plaza se ingresa al parque público Városliget, que acoge a los mayores baños-termas, los Széchenyi, 1896, en cuyas piscinas la gente suele jugar ajedrez mientras disfruta de las aguas tibias. El edificio, barroco, tiene una docena de cúpulas palaciales).

2. Baños Gellért: Son un espectáculo. Con columnas y ambiente de mansión. Los más famosos de Budapest (1918). Por problemas derivados de obras municipales, han estado sin ingreso desde fines del 2002, pero su reapertura ya se anuncia. Basta atravesar al barrio de Buda por el puente Isabel y caminar unos 500 metros por la calle Gellért, a la izquierda. Si las puertas están cerradas, es posible ver una buena parte de las piscinas desde el sector trasero. Resulta interesante visitar los baños Rudas, con instalaciones de la época turca, siglo XVI. Separación por sexo. Mujeres, en histórica piscina techada. Los más antiguos son los baños Rác, preferidos por el mundo gay. Están en la colina Géllert.

3. Barrio de Buda: Todos los viajeros irán a visitar la llamativa Iglesia del rey Matías (no de san Matías, como suele decirse), con sus blancas torres góticas. Y también todos caminarán por el vecino Bastión de los Pescadores, un aparatoso y perfecto mirador sobre el Danubio. Se trata de la Plaza de la Santísima Trinidad, construida en 1905, luego de la restauración de la Iglesia de Matías. Pero muchos quizá no se tomarán el tiempo para recorrer las calles del viejo barrio a un costado y detrás del templo, con muchas casas barrocas. ¡Hay que hacerlo! Son muy sugerentes y representativas de la historia de Buda, y también encanta su trazado medieval. Si abren los ojos, tal vez descubran artesanías de gran nivel en alguna de sus tiendas ocultas por ahí entre nombres impronunciables. Calles principales: Uri y Fortuna. Caminando se llegará en cinco minutos al enorme Palacio Real, neo-barroco, que nunca fuera ocupado para reinar. Ahora acoge a museos y la principal biblioteca húngara.

4. Puente de las Cadenas: Un lugar clave para sentir el Danubio y Budapest. Fue el más largo de Europa (390 m) al ser inaugurado en 1848. Es semejante, pero más imponente que el puente de Marlow, sobre el río Támesis. Fue construido después que el liberal húngaro conde Iván Széchenyi tardara una semana en atravesar el Danubio para ir a los funerales de su padre, por no existir aquí un puente desde la época romana. Por las noches hay quienes lo sienten muy estilo Las Vegas, en contraste con la bella iluminación del Castillo y el Parlamento. Deberemos caminarlo de noche y de día. Aproveche de visitar el modernista Palacio Gresham, justo frente al puente, en Pest, que ahora concluye su restauración, para servir al lujoso Four Seasons Hotel.

5. Crucero por el Danubio: Después de disfrutar un concierto de órgano en la Iglesia de Santa Ana, a las 8 de la noche, se realiza una navegación y comida con luz de vela por el Danubio.

6. Tour judío: Quienes prefieren hacer un paseo por la rica herencia judía incluido el getto, pueden llamar al 317 2754. Pida que le muestren el undwar o pasadizo que une las calles Karóly y Dob y la más grande sinagoga de Europa.

7. Hungría socialista: Los interesados por los 34 años de régimen comunista en Hungría pueden realizar el tour Estrella Roja. Es posible recoger la atmósfera de esa época -casi como en un documental retrospectivo- visitando gratuitamente la neoclásica estación de trenes Keleti. Hay que asomarse, por ejemplo, a las oficinas interiores, donde se venden pasajes para Rumania y otras regiones. Ahí el fantasma se llama Stalin. ¡Para no perdérselo! (El servicio de trenes internacionales es muy barato y bastante bueno. La seguridad a bordo, regular).

Si tiene más tiempo

1. Isla Margarita y piscina: En medio del Danubio se halla la isla Margarita (Margitszigeten), con maravillosos jardines y residencias antiguas. Tiene ahí la piscina más bella de Hungría y una de las más extraordinarias que existen: la Palatinus. Se encuentra en una especie de parque acuático, con aguas termales, olas artificiales. Palatinus Strand.

2. El Parlamento y el kitch: Caminando entre grandes castaños, que abundan en las orillas del Danubio, se llega al monumental Parlamento, terminado de pintar y restaurar en el 2003. Es un edificio neogótico, semejante a Westminster, construido hace un siglo para conmemorar los mil años de ocupación de este territorio por el pueblo húngaro o magyar. Más que al Poder Legislativo, el edificio sirve al orgullo nacional y al turismo. Tiene casi 700 salas, ocupadas a medias. Obra de un arquitecto de Pest, gusta a quienes se impresionan por los espacios solemnes. Los amantes del kitch están invitados a visitar una estatua reciente (2002) instalada junto al Parlamento. Es el homenaje a un líder político que pasó ocho años encarcelado en la URSS, por oponerse al Partido de los Trabajadores.

3. Puszta, la pampa húngara: Lejos de Budapest, es de los sitios de Hungría que pueden aportar experiencias distintas al turista, principalmente por los trajes llamativos de sus jinetes y su destreza, que realmente asombra. Ha sido ganada para la explotación ganadera y agrícola. Subsisten grandes espacios, sin embargo, y los más llamativos se encuentran protegidos en parques nacionales (Hortobágy y Kiskunság), que otorgan un buen servicio a los viajeros. Notables son sus exhibiciones de doma y uso del látigo por los gauchos húngaros, los csikós, que no son diferentes del todo a los argentinos y uruguayos, con sus faldas largas y anchas, chalecos y sombreros de alas plegadas. Ellos mismos conducen excursiones a caballo por la puszta, cuyo nombre quiere decir tierra abandonada. Gracias a los museos Pásztormúzeum y el Etnográfico y Ecológico es posible conocer mejor el espíritu de la puszta.

4. Teatro Nacional de la Opera: Uno de los más hermosos teatros del mundo, estilo neoclásico (1884). En su frente, varias estatuas, una del húngaro Liszt, que enseñó a Krause, el maestro de Arrau. Existe una grata vida de cafés alrededor de este teatro. Se halla en la calle Andrássy 22, de Pest.

5. Excursión a Szentendre: Los 25 km que separan a esta villa barroca de la ciudad de Budapest se pueden hacer por metro suburbano o en un vapor por el Danubio. Una hermosa ciudad medieval. Centro de artistas, iglesias, festivales, mansiones que vienen de la época en que el pueblo fue habitado por serbios y dálmatas. ¡Vaya y nos cuenta!

6. ¿Quiere ser jinete magyar? De Asia, los magyares llegaron como jinetes y guerreros nómadas. Hoy se puede ser jinete en tierra húngara visitando el centro ecuestre Petneház. Se hacen excursiones por los alrededores de Budapest, individualmente o en grupos.

7. Lago Balatón: El más grande de la Europa Central, con 197 km de orillas, buena parte con playas de arena. Sólo es superado por Budapest como destino turístico húngaro. Generalmente tiene aguas muy tibias, por la profundidad promedio que parece de laguna: no más de tres metros. Se hacen casi todos los deportes de agua, salvo los que requieran motor. Abundan las fuentes termales, balnearios, museos, viñas, bodegas de vino, iglesias y hasta un colegio de economía, el primero de Europa. En las vecindades del lago existe una multitud de pueblos interesantes, como Herend, conocido por su fábrica de artesanías.

Experiencia de viaje

A uno le queda claro en Budapest que la ciudad fue parte del imperio austro húngaro. Hay una gran cantidad de edificios majestuosos, partiendo por su Parlamento que vale la pena conocer en una visita guiada.

Obviamente tendrá que ir a la colina de Buda a conocer la iglesia del rey Matías y el Bastión de los Pescadores, un mirador simple con una vista espléndida. Cerca está el Palacio Real y sus museos que no se distinguen por nada en particular.

Lo que sí vale la pena, sería un pecado perdérselo, es un baño en las termas del hotel Gellért. ¡De otro planeta! ¡De otro siglo! Los turistas de viaje van poco a las termas, pero en esta ciudad, la capital termal de la antigüedad, no puede irse sin conocer algunas de las aguas que la han hecho famosa.

La gran piscina del Gellért es tan elegante con sus columnas que sostienen una cúpula gigantesca de cristal, como la célebre pastelería Gerbeaud, en pleno centro de Pest.

No es necesario ir a la Gran Sinagoga. Ni a Ubeda, cuna de Buda y de Pest. Salvo que quiera conocer la arquitectura de los bloques colectivos de la era comunista, pero impresionan más por su monotonía- los de Bratislava (Eslovaquia).

Sí vale la pena, navegar por el Danubio, si el tiempo lo permite, o cruzarlo por sus puentes famosos: el de las Cadenas o el Erzsébet (Elizabeth) que recuerda a la emperatriz Sissi, bonitos de día, inolvidables de noche. Como los ojos de las húngaras, grandes, cristalinos, transparentes. ¡Muy característicos!

Tendrá que comerse un gulasch, para que no lo critiquen. Yo le recomiendo cualquier sopa. Son distintas y sabrosas.

Evítese intentar leer cualquiera inscripción monumental: no entenderá nada. Ni las fechas, sin exagerar.

Conozca su historia

Apenas 130 años tiene Budapest. En el papel, es una ciudad joven -fue fundada oficialmente en 1873-, pero muy antigua en sus orígenes. La forman tres ciudades con una larga historia cada una: Buda, Obuda y Pest.

La primera de todas fue la sección que ahora se conoce por Obuda, la menos importante hoy, que viene de la época romana. En ella vivían los que un día se fueron a unas colinas sobre el Danubio para fundar una nueva ciudad. Pero se llevaron el nombre de Buda con que se conocía a la ciudad vieja. La que abandonaban fue rebautizada como Obuda. Era el siglo XIII.

Al frente de la actual Buda, con el Danubio entre medio, hacía una lánguida vida la ciudad de Pest.

Al terminar una agresiva dominación turca de 170 años, en 1686, las tres ciudades tenían apenas 900 habitantes. Siguieron un período como provincia del Imperio Austro-Húngaro.

Al ser unificadas en 1873 para formar Budapest, la población conjunta era de unos 300 mil habitantes. La que más había crecido era Pest, instalada en una enorme planicie, fácil de poblar.

Los austríacos dominaban la región, e impusieron normas tan impopulares en Buda, como que nadie podía comprar una propiedad si no era católico y no hablaba alemán.

Por eso, para entender Budapest, su arquitectura, su cultura, su amor por la música, el nombre de muchas calles, hay que tener en cuenta sus muchos años romanos o italianos, la dominación turca, su gran población judía (expulsada durante en el siglo XX), la presencia fuerte de los germanos a través de Austria y muchos elementos que han acompañado los mil años desde que los magyares llegaron a su actual territorio, provenientes de las estepas asiáticas.

Al final de la segunda guerra mundial (1945), la ciudad quedó en ruinas, notoriamente la colina del Castillo, en Buda. Bajo la dominación política comunista, la Obuda antigua fue casi enteramente demolida, y aparecieron los restos de la ciudad romana de Aquincum. Su nombre alude al agua, uno de sus máximos atractivos de siempre, por los baños y el Danubio.

En 1990, después de 34 años, Hungría dejó de ser una república socialista. Hoy, Budapest tiene un millón 800 mil habitantes.

A qué museos ir

Hay un número importante de museos, pero hemos seleccionado sólo algunos.

1. Museo de Liszt:. La casa de Liszt puede ser visitada. Sus pianos preferidos y algunas partituras de Rapsodias Húngaras. Hay ricas huellas suyas en la Zenekadémia (Academia de Música). En la calle Liszt Ferenc 8, de la Academia de Música Franz Liszt, se ofrecen conciertos todos los días, y ensayos con entrada libre.

2. Museo Nacional Húngaro: Exhibe la corona de san Esteban y tiene una gran colección sobre la historia nacional. Calle Muzeum 14-16.

3. Museo de Artes Aplicadas: Gran edificio estilo Secesión, surgido a fines del XIX. Muebles tejidos, cerámicas. Calle Ulloi 33-37.

4. Museo de Vasarely. Unas 400 obras de este artista del pop art y de algunos otros húngaros del siglo XX. Calle Szentletek 6.

5. Museo de Bellas Artes: Con una de las grandes colecciones mundiales de arte figurativo. Plaza de los Héroes.

Dónde comer rico

Algunos mezquinos sin paladar dicen que la paprika es la única diferencia entre la comida de Hungría y otras del centro de Europa. La verdad es que este país tiene una de las mejores cocinas de la región, y por cierto que le ayuda la paprika, un pimentón disecado y molido, para la cual se ocupa una variedad del capsicum mexicano. La paprika es una de las especias dominantes en la cocina centroeuropea, creación húngara. También lo es el gulasch (gulyás), que tiene la paprika como condimento dominante y como base la carne vacuna, con o sin papas, con o sin caldo.

Son una de las cien cosas que deberíamos probar en Budapest. Neruda lo hizo, y con tan buenos resultados que nos dejó un libro que merece ser mejor conocido, y que escribiera a cuatro manos con el también Nobel Miguel Angel Asturias. Se llama Comiendo en Hungría (1965).

1. Restaurante Gundel: La mejor atmósfera, comida centroeuropea e internacional. Parque Municipal, al final de la bella calle Andrássy.



2. Restaurante Muzeum: Un lujo en comida y ambiente, discreto, desde 1888. Cerca de la importante avenida Rákóczi, en la calle Muzeum 12. 3. Mercado barato: Artesanías algo más baratas, faisanes, gansos, foi de oca gigante y todas las cosas propias de un mercado central se venden en el Nagy, artesanías del país. Limpio como el que más. Grande, bonito, espacioso, decimonónico. Globalizado: en el segundo piso vimos un básico e ingenuo salad bar, agregado a una cocinería. Escaleras mecánicas... para segundo y tercer pisos.

4. Café del siglo XIX: No trate de encontrar el Café Nueva York, que recomiendan las guías de viaje como el más precioso del mundo. Así se dijo alguna vez, y tal vez lo era. Hecho en 1894, fue ¡demolido! el 2002. Era suntuoso, con columnas salomónicas color ámbar, en una atmósfera barroca casi irreal. Un verdadero museo.

5. Pastelería Gerbeaud: Antes de que se transforme en banco o la demuelan, visite la pastelería suizo-francesa Gerbeaud, también del siglo XIX. Se halla al final del paseo peatonal Vaci, en la plaza Vorosmarty. Tiene cien metros de frente, es tradicional, parisina, favorita de las familias exigentes de Budapest y de los turistas. Repostería de gran lujo.

6. Vinos para regodearse: Cerca del Castillo de Buda funciona la Casa de los Vinos Húngaros, Magyar Borok Hasa. Se pueden probar y comprar todos los caldos, pero el que más subyuga es -como siempre- el Tokaji Aszú, vino de reyes, rey de los vinos, elogiado por Miguel Angel Asturias y nuestro Neruda, hecho con uva seca en la parra. Frente al Hilton. Se paga entrada. Calle Szentháromság, 6.

Hay otras catas en la Budapest Wine Society, calle Batthyány 59. 212 2569.

7. Abundante, rico y húngaro: El Kéhli es un restaurante muy recomendable para los que sólo están dispuestos a gastar si les permite comer mucho y auténtico. El Kéhli Vendéglo se encuentra en calle Mókus.

8. Pest Buda Restaurante: Comida húngara de caza y de casa. El mejor gulash. Número 3 de calle Fortuna.

Datos de compras

1. Libros: La librería Fokus es la más completa, elegante, bien organizada y atendida. Se encuentra en calle Rakóczi 14, a diez minutos caminando desde la única calle peatonal, Vaci, y cerca de la metroestación Astoria M2 (en Pest). Tiene excelentes mapas, guías, libros de viajes y de fotografías de ciudades de todo el mundo, en varios idiomas, incluso castellano.

2. Centro Comercial Duna Plaza: El estilo de los modernos mall, oferta bastante amplia, pero sin el sabor de una calle decimonónica o con el tan propio modernismo húngaro.

3. Barrio de la estación Nyugati: Casas de antigüedades y vejeces, de subastas y entretenidos negocios. Para llevarse un trozo de la historia doméstica de Hungría. Nyugati es la principal estación de trenes, en Pest.

4. Calle Vaci, peatonal: Demasiado turística, pero buenas tiendas, caminata tranquila, edificios antiguos interesantes, casi al lado del Danubio.

5. Compra de música húngara En el Fonó Budai Zeneház se puede tomar algo en el bar, escuchar grupos de cámara y comprar discos de música húngara con buena guía del personal. Calle Sztreguva, 3. Buena música, también, en calle Szervita,5 (casa Rózsavölgyi).

6. Mercado persa: Todos los días, menos domingo, para comprar gangas y curiosidades, y sumergirse en el mundo magyar. Se halla alejado del centro, y a él se llega en bus 52 que se toma en el terminal Boráros. No olvide la seguridad en dinero y objetos personales. El mercado se llama Ecseri Uti Piac.

7. Antiguedades: Recorra la calle Fal Miksa.

8. Artesanías: Destacan las piezas de cerámica de Herend, ciudad vecina al lago Balatón; las porcelanas de Holloházá; los bordados de Ralocsa y los tejidos de Heves. Muchas de estos productos pueden encontrarse en los mercados y ferias, y en tiendas de artesanías.

Vida nocturna Hay barrios que los argentinos consideran muy parecidos a los del centro de Buenos Aires, tanto que para terminar la película Evita, Madonna y Alan Parker grabaron en Budapest. Pero Budapest tiene una vida nocturna más tranquila. A las dos de la mañana apenas se ven gozadores. El turista empecinado puede llegar a sentir que en la noche le dejan el Danubio sólo para él. Son los momentos mágicos, en que la historia se nos viene encima.

Por eso, después de comer vale la pena prolongar la noche, instalarse sobre el Puente de las Cadenas o en las orillas del río, y disfrutar uno de los más excepcionales paisajes nocturnos de Europa. ¡Una preciosidad!

Como veremos, a los trasnochadores no les faltan algunos lugares para dar luz a la oscuridad y oscuridad al día.

The Club café: Existe un local especial para los insaciables, que aman el after hour en el fin de semana. Se llama The Club Café, con baile y todo lo que pide el trasnoche.

Otro, el club del Roulette Café, tiene abierto el bar durante las 24 horas, para público todavía escaso.

Citadella Dance Club: Es el internacional lugar de baile, de trasnoche y de conquistas que puede hallarse en cualquier lugar de Europa, pero con gran vista a la ciudad. Calle Citadella, 2.

Pub for Sale: Excelente música. Bueno para conocer los tragos nuevos de Hungría y también los tradicionales. Calle Vamház, 2.

Fashion Café: En la elegante Andrássy (número 36) veremos elegancia tradicional europea, gente linda, aspecto muy moderno, grill suficiente.

Datos prácticos

Difícil de entender el idioma magyar. No se parece a ninguno que el viajero común haya leído o escuchado, salvo que conozca Lituania o Finlandia. Tiene raíces fino-urga. Es un trabalenguas debido a sus sufijos aglutinados. Pruebe con el inglés o el alemán.

En el aeropuerto, llamado Ferihegy, existe una muy bien atendida oficina de reservas de hoteles y pensiones (penzio) y de viajes en minibuses a la ciudad. Son más seguros que los taxis.

Para conocer folklore y otras manifestaciones de la cultura húngara, contáctese con www.matav.hu. Dan acceso a una empresa que organiza fiestas folklóricas con frecuencia, llamada Donau Danube Koncert.

Su moneda es el forint.

Le recomendamos

Ojo con los taxis. Busque a través del hotel o de compañías confiables. Los otros pueden llevarlo a un cobro caprichoso, abusivo.

La atención del personal en los baños se parece un poco al de los viejos internados con guardianes policiales, de cara dura. No tomarla a la personal. Vale la pena conocer estos baños y disfrutarlos. O busque los más turísticos, con personal condescendiente, pero de menor mérito.

Aunque no sea joven o niño, vaya a conocer El Tren de los Niños.

Compre tarjeta para transporte público, Budapest Kard, fácil de obtener en máquinas públicas, muy visibles. Así evitará tener que hablar húngaro, y podrá subir y bajar (equivocarse) cuantas veces quiera.

 
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