Acapulco, siempre de película


 

¿Por qué ir a Acapulco?

Acapulco es, al igual que el estado en que se encuentra, el Guerrero, porque no muere y gana batallas del turismo, renovándose todos los días. Su sector Diamante es hoy un ejemplo de balneario lujoso que inaugura el tercer milenio, sin perder sus raíces. Hay que ir a Acapulco al menos una vez en la vida: con altos y bajos, el glamour y el estilo mexicanos de esta ciudad-playa jamás mueren.

¿Qué tienes que ver en Acapulco?

Diamante-Puerto Marqués: sin desconocer los méritos de la ciudad del turismo ‘histórico’, el viejo Acapulco, lo primero que hay que hacer aquí es ir a Punta Diamante, que es la extensión del balneario al Este. Así podrás recorrer la única gran vía de la ciudad: la Costera Miguel Alemán, y acercarte a la hotelería de última generación y hermosas playas. Dicen que en la bahía de Puerto Marqués se ocultaba el malo de Drake, quien tuvo a los colonos y a españoles con el alma en un hilo. La Punta Diamante, con su perfil de diamante de vidriero, se encuentra donde muere la llamada Carretera Escénica (llamada así porque ofrece un hermosos paisaje). En ella sobresale Puerto Marqués.

Los clavadistas: no ir a La Quebrada en Acapulco sería como estar en Río de Janeiro y no asomarse a la playa: es lo más querido por los turistas. Desde 1934 hombres de distintas edades se lanzan a las aguas del mar, en una rendija estrecha, desde 35 metros de altura, y salen a la superficie como si hubiesen tirado un piquero desde el borde de la piscina. Hay saltos diurnos y nocturnos, con antorchas. Miradores simples y otros con mesas de restaurantes. Ojo, que el famoso acantilado no es natural, sino resultado de un cerro dinamitado y que quedó partido en dos. La Quebrada se encuentra en el extremo norte de la zona balnearia antigua.

Catedral de Nuestra Señora de la Soledad: sus sencillos rasgos arquitectónicos muestran influencias españolas y moriscas, con cúpulas que se asemejan a las torres bizantinas de las mezquitas. Su interior está decorado con azulejos, mientras que el piso está cubierto con mosaicos dorados. Fue edificada en 1930.

Plaza Álvarez o zócalo: plaza principal de la ciudad y uno de los pocos espacios que muestran las líneas arquitectónicas del antiguo Acapulco. Tiene refrescantes fuentes de agua y variada vegetación.

Fuerte de San Diego: al este del zócalo, fue construido en 1616 para proteger a la ciudad de ataques de los piratas. Lo que hoy se ve fue reconstruido después del terremoto de 1776, y renovado el año 2000. En el fuerte está el Museo Histórico de Acapulco, en cuyas 10 salas se refleja la historia de Acapulco desde los primeros vestigios humanos (3.000 a.C.) hasta la actualidad, pasando por la conquista española, la relación comercial con el oriente, los ataques de corsarios y la revolución mexicana. Es gratis los domingos. Hornitos 1, Colonia Centro.

Galería Dolores Olmedo: es la antigua casa de una reconocida mecenas y coleccionista de arte, amiga de artistas como Diego Rivera, quien se alojó aquí en 1956, e hizo un mural sobre una pared exterior y el techo de la terraza del dios Quetzalcóatl, al que representó como una serpiente emplumada. Miguel Alemán 4455.

Capilla Ecuménica de la Paz: en la zona más elevada de Acapulco (402 msnm) los esposos Trouyet decidieron construir una capilla que reciba a creyentes de todas las religiones. Su cruz de 42 metros puede ser vista desde cualquier punto de la ciudad. La capilla cuenta con mirador que ofrece un impactante panorama de la bahía de Acapulco. Está en la exclusiva zona de Las Brisas.

¿Qué tienes que ver si vas con tiempo?

Laguna de Coyuca: cerca de Pie de la Cuesta se encuentra la interesante laguna de Coyuca, en Coyuca de Benítez, a 16 km de Acapulco, por la carretera federal. Es posible hacer esquí acuático y recorrer en lancha para observar garzas, patos buzos, pelícanos y lagartos inofensivos, manglares y palmares. Un recorrido desde la Barra de Coyuca dura habitualmente tres horas.

Shotover Jet: es adrenalina importada de Nueva Zelanda y su río Shotover. Aquí se hace en el río Papagayo, que no tiene más de 50 centímetros de profundidad. Doce personas sobre una lancha-jet que durante 45 minutos reciben una inyección de adrenalina a la vena: el vehículo da vueltas en 360° grados, a 70 kilómetros/hora, o se lanza contra una piedra de la orilla como si fuera a estrellarse, para evadirla en el último segundo. Lo llaman efecto buzz. Son pilotos tan experimentados como alegres, dispuestos a recorrer el río Papagayo escuchando los alaridos de papagayos que lanzan los turistas. El río se encuentra a 45 km de Acapulco. Av. Costera Miguel Alemán 121, Acapulco Centro.

Cuevas de Juxtlahuaca: pinturas atribuidas a olmecas, que ya existían mil años antes de Cristo, y abundantes estalactitas y estalagmitas. A 60 kilómetros de Acapulco, y a 42 de Chilpancingo.

Parque acuático CiCi: playa con olas artificiales, natación con delfines, show de delfines, arrecifes, acuario. Ideal para niños. Av. Costera Miguel Alemán esquina Cristóbal Colón.

Buceo y esnórquel: en la isla La Roqueta, muy cerca de la playa Caleta, está el muelle obligado para recorridos en lanchas con fondo de cristal para observar fauna y una imagen sumergida de la Virgen de Guadalupe. Los lugares preferidos para buceadores están en torno a las playas Caleta y Caletilla, protegidas por la isla Roqueta. Lugares recomendados para buceadores: Barco Hundido, Bajo de la Langosta, Río de la Plata, El Corsario. También, arrecifes de Piedra Elefante y Piedra de la Hierbabuena.

Taxco: en un viaje por el día se puede alcanzar hasta la ciudad famosa por sus joyas de playa y también por su joya del barroco americano: la iglesia de Santa Prisca. Una ciudad con personalidad propia, sin olvidar el maquillaje turístico.

Golf a lo grande: en el nuevo Acapulco han nacido nuevos campos de golf asociados a hoteles, que permiten jugar 18 hoyos como Dios manda.

Toros para turistas: pensando en los curiosos más que en los expertos, durante la temporada alta (desde antes de Navidad hasta Semana Santa) se hacen corridas de toros dominicales en una plaza pequeña de Acapulco.

Complejo Arqueológico Palma Sola: está formado por un conjunto de rocas grabadas con figuras humanas en diversas posturas. Aún se desconoce la época de su origen, pero se cree que son del período preclásico o incluso más antiguas. Están en el Parque Nacional El Veladero, en la zona conocida como el anfiteatro. A 6 km al norte de Acapulco.

Pasear en calandria: estos carruajes tirados por caballos recorren la Avenida Costera Miguel Alemán desde la glorieta de La Diana hasta el Parque Papagayo. Entregan vistas hacia el mar y de los lujosos hoteles cercanos.

Playas

A lo menos 23 playas –algunas de varios kilómetros de largo–tiene este balneario del Pacífico, dentro y fuera de la bahía, para gustos y edades diferentes.

Caleta y Caletilla: dos de las playas más tradicionales de Acapulco. Ambas tienen aguas bastante quietas y buenas para la práctica del buceo. En la playa la Caleta está el acuario de la ciudad: Mágico Mundo Marino, que exhibe una gran variedad de peces exóticos, cocodrilos y focas, entre otras especies. Cuenta con un museo oceanográfico, un aviario, sala de videos, piscina con toboganes y un club de playa. Desde aquí parten los barcos con dirección a la isla Roqueta.

Tamarindo, Hornos y Hornitos: playas idílicas con erguidas palmeras, arena suave y mar tranquilo que permite baños interminables y la práctica de deportes acuáticos. Al despuntar el día se puede ver a numerosos pescadores que preparan sus lanchas antes de aventurarse al Pacífico. Están entre los hoteles Las Hamacas y Paraíso Acapulco.

Condesa: es una de las más taquilleras de Acapulco, siempre llena de gente linda. Diversión en el mar de fuerte oleaje, pero también en los bulliciosos centros comerciales y en los restaurantes de exquisitos potajes. Aquí siempre hay algo que hacer: jet esquí, esquí acuático, windsurf, vela, esnórquelin o bungee jumping desde 50 metros de altura; quizás, simplemente, disfrutar el inagotable ambiente festivo que se apodera de la atmósfera de la playa, localizada en la Zona Dorada de la avenida costera Miguel Alemán, el corazón turístico de Acapulco.

Icacos: es la playa más extensa de Acapulco. Comienza a la altura del hotel Presidente, donde las olas son enérgicas e impetuosas, y termina en el hotel Hyatt Regency, donde el mar se muestra manso. Es ideal para la práctica de los deportes acuáticos que se desarrollan en la superficie marina. Dentro de Icacos está el Parque Acuático o Centro Internacional de Convivencia Infantil (CICI), que ofrece espectáculos con delfines y focas. Además cuenta con toboganes, piscinas y mini acuario, entre otras atracciones.

Pichilingue: es la playa de los famosos. Muchas celebridades internacionales tienen lujosas villas en este exclusivo balneario, al que llegan para disfrutar de las relajantes aguas del Pacífico.

Puerto Márquez: ayer fue refugio de piratas; hoy, es la playa favorita de los lugareños. De olas mansas y de profusa vegetación, es excelente para el buceo, el esnórquelin y el esquí acuático. Está en la bahía Puerto Márquez.

Revolcadero: el oleaje es fuerte, arrebatado, impetuoso, además suelen presentarse constantes resacas. Ideal para surfistas experimentados. Está en la carretera escénica que conduce al aeropuerto cercano a Puerto Márquez.

Barra Vieja: pequeña isla localizada a 27 kilómetros de Acapulco. Además de su playa, es conocida por el exquisito pescado a la talla, un guiso típico que se prepara en sus restaurantes.

Su historia

En sus primeros dos siglos coloniales, la actual Acapulco de Juárez fue un lugar que vivía de la construcción de galeones y del comercio con China y Filipinas, como puerto principal del Pacífico de la época virreinal.

La bahía fue descubierta en 1531 por Cortés, y sólo en 1550 se fundó la población, en una estrecha franja de tierra entre el océano y la Sierra Madre y otras sierras que hoy la aprietan.

Una vez al año llegaba el barco que la unía con el Lejano Oriente, conocido como nao de Acapulco o galeón de Manila o galeón de China.

Al inaugurarse la Independencia de España en 1820, fue declarado puerto abierto, debió competir con muchos otros, perdiendo importancia relativa. Sirvió para las escalas de vapores entre San Francisco y Panamá, y para las exportaciones del interior: especialmente café y azúcar.

Un siglo después de la Independencia, se hizo una carretera que la unió con Ciudad de México. Debido a la Segunda Guerra Mundial –que hizo cambiar los hábitos de viaje de los estadounidenses–, se transformó en un balneario preferido de artistas y millonarios. ´La Perla del Pacífico´ fue cantada mil veces: ´Acuérdate de Acapulco....

Europa no era en esos años un lugar para ir de vacaciones tranquilas. Acapulco, sí.

Desde mediados de los 40 hasta los 70, tuvo su época de gloria exclusiva. Luego fueron robusteciéndose otros lugares de turismo: Cancún, Río de Janeiro, Punta del Este, Punta Cana y muchos otros. Dañada por una cierta inercia y por algunos huracanes, ha tenido períodos difíciles, pero nunca su nombre dejó de ser sinónimo de glamour y alto turismo tropical.

Hoy se encuentra en un nuevo período de crecimiento acelerado, con barrios modernos, hoteles y otros servicios turísticos. Grandes sectores mexicanos de alto consumo nunca le han dado la espalda.

¿Dónde comer en Acapulco?

Ceviches, pescados a la talla, medallones de camarones en salsa de tamarindo, toda la comida clásica de mar, y la gastronomía de México e internacional, es posible encontrar en los restaurantes de los hoteles cinco estrellas.

Pampanos: fue abierto donde funcionaba el Madeiras, institución gastronómica local, por el chef Richard Sandoval y su socio, Plácido Domingo. Su decoración chic hace juego con el menú latinoasiático. Carretera Escénica 33 en Puerto Marqués.

Becco al Mare: espacio minimalista, moderno y muy ondero con estupendas pastas caseras (como los tagliolini con langosta) y la lasaña con pesto y sardinas. Carretera Escénica 14.

Zibu: honra al pasado de Acapulco (cuando la ciudad era el puerto desde donde los galeones españoles zarpaban rumbo a Asia), al combinar de manera sublime las cocinas mexicana y thai. Carretera Escénica en Puerto Marqués.

Ika Tako: comida mexicana y productos del mar, frescos y bien preparados, a precios muy convenientes. Av. Costera Miguel Alemán esquina calle Juan de la Cosa, y frente al Gran Hotel antes Hyatt.

Pipo: es uno de los mejores restaurantes de mariscos de Acapulco. Es un lugar sencillo, limpio y más que recomendable. Imperdibles son el ceviche acapulqueño, el filete de pescado almendrado y las parrillas de camarones, langostinos y langosta. Av. Costera Miguel Alemán 105, Zona Dorada.

Suntory: restaurante japonés con un encantador jardín y ambiente zen. Comida de la buena. Costera Miguel Alemán 36-C Costa Azul.

¿Dónde comprar?

Mercado de artesanía Noa Noa: enorme feria con cientos de puestos de artesanos que comercializan productos y artesanías de todo el estado de Guerrero. Se destacan las piezas elaboradas con piedras preciosas y minerales. Está en la zona de Hornos.

En las galerías con aire acondicionado, en mercados al aire libre y en toda la Avenida Costera Presidente Miguel Alemán, se encuentran aglomeradas las tiendas que sirven al turismo más refinado de Acapulco.

La Gran Plaza: el mall más grande de la ciudad tiene 135 tiendas y un ambiente refinado. Aquí hay tiendas de marcas como Salinas y Rocha, Cinépolis, Vip's y Amazing World Fun. Costera Miguel Alemán 1632.

Plaza Bahía: entre sus 90 tiendas (Dockers, Ragazza, Aspasia, Calvin Klein y muchas marcas internacionales), hay además platería de Taxco. Costera Miguel Alemán 125.

¿Dónde salir en las noches de Acapulco?

El punto de la diversión es la carretera escénica –continuación de la avenida costera Miguel Alemán–, donde están las principales discotecas. La vida nocturna empieza pasada las 11 de la noche y dura hasta el amanecer.

En Acapulco se estrenan clubes a menudo, así que siempre pregunta en tu hotel por lo más reciente.

Baby’O: un clásico de más de 30 años de vida que no pierde su vigencia: es uno de los sitios más exclusivos y entretenidos de Acapulco y el mundo. Aquí viene gente hermosa, alegre, prendida, la alta sociedad y las estrellas que año con año visitan este famoso puerto. Dicen los conocedores que si vienes a Acapulco y no conoces Baby´O, es como no haber venido a Acapulco. Costera Miguel Alemán 22.

Palladium: sus rayos láser –ganó el primer lugar al Mejor Sistema de Iluminación del Mundo en los Club World Awards 2009– se dejan ver desde lejos, y son la mejor señal de que la música tecno, el humo y otros efectos especiales están en su apogeo. A las 3.30 AM empieza el show del guerrero azteca. Carretera Escénica, Las Brisas S/N, Playa Guitarrón.

Mandara: es una de las mejores discos de Acapulco y la vista que posee a la Bahía de Santa Lucía lo hace un lugar único. Excelente música de DJs internacionales y shows. Carretera Escénica.

La primera o la décima vez

Nada más relajante que terminar el día en el Pie de la Cuesta, playa de las afueras de Acapulco con un oleaje del terror, y con atardeceres espectaculares. ¡Recomendable en pareja! Es también la hora de los zancudos. No olvides el repelente ni el mapa para ubicarte.

¿Qué datos son útiles antes de ir?

¿Cuándo ir a Acapulco?

Acapulco tiene un clima generoso, con un promedio anual de 28° C. Las aguas del Pacífico se mantienen calientes casi todo el año salvo en invierno (de diciembre hasta semana santa), cuando se vuelven tibias.

Durante el verano (después de la semana santa y hasta diciembre) hay lluvias y tormentas tropicales, especialmente entre junio y septiembre. Las precipitaciones suelen ser en las noches.

¿Dónde llegas?

Los vuelos a Acapulco llegan al aeropuerto internacional Juan N. Álvarez de Acapulco está a 26 kilómetros del centro, al cual está unido por la carretera Escénica. También hay vuelos a Acapulco que salen desde Ciudad de México. El vuelo desde Ciudad de México dura unos 35 minutos.

Por tierra, la distancia desde la capital mexicana hasta este balneario es superior a los 320 kilómetros, pero si estás muy ansioso por llegar, la opción más rápida es tomar cualquiera de los vuelos a Acapulco que salen desde el aeropuerto internacional Benito Juárez.

¿Cómo moverse en Acapulco?

Moverse por Acapulco es sencillo, pues la ciudad es cruzada por una gran avenida costera que recibe el nombre de Miguel Alemán (en su parte central), carretera Escénica (al este) y López Mateo (al oeste). Los taxis son el medio más usado y práctico para desplazarse (no usan taxímetro, por lo que conviene acordar el precio antes de subir al vehículo).

¿Qué necesitas llevar?

- Ropa informal y también deportiva elegante.

- Repelente contra mosquitos.

- Algún sombrero glamoroso para la playa.

¿Qué debes tener presente?

- Lo más recomendable es consumir agua embotellada, purificada o hervida.

- Recuerda que la comida mexicana es muy condimentada. Así que ten precaución y no exageres son el picante hasta que tu cuerpo se haya acostumbrado a los sabores aztecas.

Moneda

Peso mexicano.

Idioma

Español.

¿Qué documentos necesitas llevar?

Pasaporte al día y en buen estado.

 
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