¿Por qué debería ir?
Es lo más parecido que Chile tiene de aquellos paisajes europeos de grandes ríos navegables. En las orillas de sus nueve ríos no faltan torreones, bosques intactos y casas llenas de nostalgia del viejo mundo. Y la ciudad no escapa de la influencia de los colonos alemanes, con cervecerías al mejor estilo bávaro y tentadoras pastelerías especialistas en kuchen y strudel.
Es un lugar que invita por su belleza, por su historia de conquistadores españoles, por su selva casi única en el mundo y por los restos del terremoto-maremoto de mayor intensidad del siglo XX.
Valdivia es el punto de partida preciso para recorrer eso que los extranjeros llaman la Patagonia Norte y, los chilenos, la Región de los Lagos. Paseos que invitan a conocer playas de mar, bajadas de ríos, pesca con mosca y termas para que descanse el cuerpo.
¡No se lo pierda!
Barrio alemán
Junto con navegar los ríos, es una de las dos mejores maneras de adentrarse en el alma de Valdivia. Se trata de caminar por la calle General Lagos, la cual a cierta altura pasa a llamarse Yungay, para conocer las grandes casas de inspiración alemana que quedaron de la época de prosperidad industrial y comercial de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Unas sesenta casonas, que resistieron el terremoto de 1960, nos trasladan a la época más romántica de la ciudad, si bien la mayoría de ellas acogen hoy a sedes educacionales, centros comerciales, restaurantes, lugares de vida nocturna, bibliotecas y museos.
El recorrido debe iniciarse desde la Plaza de Armas, caminando dos cuadras en dirección a la Costanera para luego doblar a la izquierda. Luego de caminar unos 200 metros por General Lagos aparece el torreón de Los Canelos, testigo de una gran época anterior a la colonización alemana, en el siglo XVIII. Otro, llamado Torreón de Barro, se halla en la calle principal, Picarte. Ambos formaban parte de la línea de defensa de la ciudad en la etapa colonial, contra corsarios e indígenas. En calle Yungay 733, junto al río Valdivia, se puede disfrutar de una de las mansiones más valiosas, la casa Martens-Hoffmann. Es de 1888 y en ella, muy bien restaurada, funciona un museo y el Centro Cultural El Austral.
Fuertes españoles
Un paseo imperdible para penetrar en las raíces de Valdivia es subirse en una de las muchas motonaves de turismo que parten desde el muelle Schuster hasta los fuertes coloniales de Corral, Mancera, Niebla y otros.
Se trata de 17 fortificaciones levantadas por los españoles en el siglo XVII para proteger la costa, razón por la que Valdivia fue conocida como la Gibraltar de Sudamérica. Tanta protección se explica por el temor a las incursiones de las flotas europeas adversarias de España, especialmente holandesas e inglesas y, además, proteger las riquezas peruanas que transitaban por estas aguas en su camino a Europa, vía Estrecho de Magallanes.
Un viaje completo puede durar seis horas, incluyendo almuerzo a bordo y caminatas por los sitios históricos. El recorrido permite visitar las construcciones militares coloniales y observar también las islas Teja, del Rey y Huapi, entre otras. A continuación, algunas de las principales atracciones:
Castillo San Luis y Humedal del río Cruces
El castillo San Luis de Alba vigilaba los caminos de acceso al norte de Valdivia, sobre el ancho río Cruces. Para llegar a él hay que navegar durante unas dos horas desde el muelle Schuster, en un recorrido que permite acceder a las quietas localidades rurales de Punucapa y Quitaqui.
Más que la contemplación de la fortaleza española, se trata de una travesía imperdible para todo amante de la naturaleza y de la fauna autóctona. Gran parte del río es un humedal que se formó por la inundación de terrenos producida por el terremoto de 1960. Además, cada navegación se convierte en una sorpresa debido a que el paisaje, con su bosque circundante, varía en cada época del año según el régimen de lluvias.
La atracción de este humedal es el centenar de especies de aves que llegan y emigran a lo largo del año. En este Santuario de la Naturaleza es posible contemplar cómo los cormoranes hacen sus nidos y apreciar el vuelo de las garzas cuca (White-Necked Heron), la de mayor tamaño que existen en Chile, de más de un metro de largo, y cuyo hallazgo data de hace pocas décadas. Las aguas también albergan a hermosos cisnes de cuello negro, cuervos de pantano, piqueritos y taguas.
Niebla
Esta fortaleza ubicada a 17 kilómetros de Valdivia sólo se puede visitar por vía terrestre, siguiendo la ruta a la costa en un recorrido escenográfico junto al río Valdivia.. El castillo de Niebla, nombre heredado de Francisco de Niebla, propietario colonial, tiene una vista que domina Corral, Mancera y Amargos, albergando a un museo que recrea la vida de los ejércitos españoles coloniales. Posee una fortaleza levantada originalmente en 1671 y que debió volver a ser edificada tras el terremoto de 1737, contando con un faro centenario tallado en roca viva. El lugar también es apropiado como balneario, por su atractiva playa.
Mancera
Esta isla debe su nombre al marqués de Mancera, refundador de Valdivia y virrey del Perú. Situada en la desembocadura del río Valdivia, al fondo de la bahía de Corral, tiene entre sus principales atractivos el castillo San Pedro de Alcántara, primera fortaleza valdiviana construida en 1645, y los vestigios de una iglesia barroca de 1774. Se pueden visitar los sobrecogedores calabozos donde eran lanzados los presos durante la Colonia.
Corral
En el verano, los habitantes de este pueblo se arman con mosquetes para representar la vida colonial y las batallas de los ejércitos españoles y chileno, con disparos de salva incluidos. Esta performance, con fines turísticos, se realiza en las ruinas del castillo San Sebastián de la Cruz (1645), que fue tomado por Lord Cochrane cuando los valdivianos se negaban a sumarse a la independencia de Chile.
Heredera de uno de los más grandes testimonios de la presencia hispánica en esta parte del cono sur de América, Corral es una de las fortalezas mejor conservadas del sur de Chile y se ha proyectado como un verdadero museo al aire libre. Su castillo fue declarado monumento nacional hace medio siglo.
Amargos
Ubicado a dos kilómetros de Corral, Amargos debe su nombre, aparentemente, a un manzanar de frutos ácidos que antiguamente había cerca de la caleta. Su fuerte, de 1645, ha sido reconstruido y reparado varias veces, por culpa de deslizamientos de terreno y la erosión marina, con resultados poco alentadores. Se encuentra clausurado temporalmente.
Hasta Amargos se accede desde el muelle de Niebla, por embarcaciones menores que salen cada media hora en dirección a Corral y Mancera.
Tours de los ríos
Valdivia es una excepción absoluta. Ninguna ciudad de Chile y muy pocas de Sudamérica tienen una oferta tan rica en recorridos turísticos por ríos. Naves de clases muy variadas navegan por la red fluvial conformada por los ríos Cau Cau, Valdivia, Guacamayo, Cantera, Futa, Tornagaleones, Cruces, Angachilla y el gran Calle Calle, río donde se baña la luna -según una famosa canción tradicional chilena.
Veamos algunos recorridos, todos con venta de pasajes a distintas alturas de la calle Prat, la mayoría frente a las oficinas de Sernatur.
Reliquia:
El restaurado remolcador Collico, de 1907, se mueve silenciosamente por máquinas y calderas que funcionan con leña y vapor. Tienta a familias que quieren alojar en camarotes para 8 personas, con baño, biblioteca y bar. Puede llevar grupos de hasta 20 personas y es capaz de navegar por los 400 kilómetros de ríos que rodean Valdivia.
Hacia Corral: Con capacidad para 280 pasajeros, la motonave Neptuno realiza dos rutas: una a isla Teja y Corral por el río Valdivia y otra a la isla Mancera y el fuerte de Corral por el río Tornagaleones y devolviéndose por el Valdivia. Servicio de almuerzo y merienda a bordo, con varias alternativas de menú y música en vivo.
Al Humedal: El Isla del Río, para 90 personas, en verano hace una ruta distinta, que además de Niebla y Corral incluye el humedal del río Cruces y el fuerte San Luis del Alba. Dura seis horas y ofrece servicio de almuerzo que define como sureño.
Cenas románticas:
El catamarán Éxtasis II, para 180 personas, propone cenas románticas: Un paseo de dos horas y media por la costanera iluminada, comiendo a la luz de las velas y con el acompañamiento de un violinista. También hace viajes diarios de cinco horas (almuerzo y merienda), que recorre el circuito isla del Rey, por los ríos Valdivia, Guacamayo y Tornagaleones, fuertes de la isla Mancera y Corral y se vuelve por el río Valdivia.
En crucero:
La moderna motonave Orion III, para 108 personas, pasa junto al parque natural isla Huapi, Mancera y Corral. Ofrece almuerzo y merienda.
Siete Ríos y un mar:
La motonave Reina Sofía ofrece un recorrido por los siete ríos de la cuenca y además se introduce mar adentro, hasta el morro Gonzalo, para observar nidos de aves marinas y lobos. Tiene capacidad para 130 personas.
City Tour Fluvial:
Varias salidas diarias desde las 9 a las 21 horas. Recorre los ríos Calle Calle, Cau Cau y Cruces.
Isla Teja
Pocas ciudades de Chile pueden exhibir con orgullo legítimo un barrio como este, que fue cedido a 46 familias de colonos alemanes a mediados del siglo XIX. Se encuentra ubicada frente al centro de la ciudad, unida a ella por los puentes Pedro de Valdivia y Cruces. Esta isla alberga al Campus principal de la Universidad Austral (la principal del sur del país), al Santuario de la Naturaleza (humedal) donde se practica el canotaje, el fundo Teja Norte, el jardín botánico, y el parque Harnecker.
Rodeada por cuatro ríos (Calle Calle, Valdivia, Cruces y Cau Cau) tiene 550 hectáreas y algunas de las construcciones más tradicionales de la etapa alemana de la ciudad. En su entrada norte se ubican las casas de los líderes de los primeros colonizadores llegados a Valdivia: La de Eduardo Prochelle, construida en 1853, y la de Karl Anwandter, hombre excepcional que fuera parlamentario en Prusia, cuya casa se encuentra convertida en un centro museográfico que muestra mobiliario y enseres que ilustran sobre los estilos y formas de vida en las casas valdivianas desde el siglo XVIII. Otro museo, el de Arte Contemporáneo (MAC), de 1994, se encuentra cerca, y ocupa las instalaciones de la fábrica de cerveza de Adwandte, que fue la primera que existió en Chile.
Semana Valdiviana
Cada 9 de febrero, día del aniversario de la ciudad, se inicia la Semana Valdiviana. El momento más solemne y hermoso corresponde a la Noche Valdiviana, con una multitud de embarcaciones engalanadas con luces y banderas, noche en que hay fuegos artificiales y la elección de la reina de los ríos. También en febrero se realiza el Campeonato Nacional de Remo en los ríos de la ciudad, y la tradicional Fiesta de La Calendaria.
Gozar los bosques
En la comuna de Valdivia existen varias opciones para conocer algunos rasgos del llamado bosque valdiviano. Se trata de una casi impenetrable selva húmeda y fría que es toda una rareza, porque sólo en seis lugares del mundo existen bosques similares. Se caracteriza por sus lluvias, que sobrepasan los 5.000 milímetros anuales, y sus suelos frágiles. Entre sus especies más características se encuentran árboles nobles como Lenga y Coigüe.
Isla Huapi.
Se trata de un parque natural privado construido por un colono alemán que plantó distintas especies de selva valdiviana, por parejas. La isla esta ubicada en la bahía de Corral, en la desembocadura del río Tornagaleones, frente a la Isla del Rey. En sólo ocho hectáreas alberga montaña, mar, río y selva valdiviana. Para llegar bastan 90 minutos de navegación a bordo de la motonave Orión III.
Isla Teja
Tiene un hermoso Jardín Botánico que en 11 hectáreas muestra bosques de olivillo, ulmo, alerce y coigüe. Otra área verde destacada del lugar es el Arboretum, de la facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Austral. En 54 hectáreas del fundo Teja Norte se pueden observar 900 especies botánicas, entre árboles, arbustos, helechos y trepadoras, así como fauna de zorros, liebres y pájaros carpinteros. En la isla también se encuentra el Parque Saval, con laguna de lotos, juegos infantiles, área de picnic, medialuna y jardín de saltos ecuestres.
Siete tentaciones
Hay lugares imprescindibles para todo viajero que pasa por Valdivia:
1. Costanera del río Calle Calle
2. Plaza de la República
3. Puentes Calle Calle y Pedro de Valdivia
4. Parque Saval, con sus coigües espléndidos y su laguna de lotos
5. Muelle Schuster, desde el cual parten todos los paseos por los ríos
6. Feria Fluvial, que diariamente abre las puertas a la Valdivia profunda, con productos y costumbres campesinas, de pescadores y artesanos
7. Pueblo agroturístico Santa Elvira, a 3 kilómetros de Valdivia, salida norte. Vida campesina, venta de tejidos, conservas y mermeladas, paseos con llamas, crianzas de otros animales y aves de corral, hospedaje en casas campesinas.
Si tiene más tiempo
Ranco
Es un recorrido imperdible. El lago Ranco es el segundo más grande de Chile y uno de los puntos más atractivos que ofrece el turismo chileno. Su oferta es variada: naturaleza protegida, volcanes, muy buena pesca, navegación, deportes náuticos, playas, termas, descenso en ríos y hasta islotes donde habitan indígenas huilliches. Además cuenta con una buena infraestructura hotelera y habitacional, incluso hasta con un campo para practicar golf. Ni siquiera le falta artesanía en muebles, la que ha llevado su nombre hasta varios países de Europa.
Un camino de 120 kilómetros rodea el lago, uniendo a sus centros poblados, incluyendo los principales, que son Futrono, LLlifén, Ranco. Se encuentra a 50 kilómetros de la Panamericana y del cruce de caminos La Unión-Río Bueno.
Pucón-Villarrica
Valdivia se encuentra a 124 kilómetros de Villarrica y a 149 de Pucón, conformando los puntos principales de un circuito llamado Lagos y Volcanes Patagonia Chile. A orillas del lago Villarica, Pucón no sólo tiene pistas de esquí, casino de juego, termas, lagos y ríos para deportes extremos, sino una personalidad muy propia, que la han hecho convertirse en virtual capital turística del sur de Chile. Merece una visita. En los alrededores se encuentran los lagos Calafquén, Pirehueico, Riñihue, Pullinque, Pellaifa y Neltume, casi todos apropiados para la práctica de deportes náuticos y pesca. Se pueden practicas deportes de invierno en las faldas del volcán Mocho-Choshuenco.
Hacia Argentina
La ruta principal hacia Argentina desde Valdivia es la que utiliza el paso Hua-Hum. Después de Panguipulli hay que internarse por la cordillera hasta Puerto Fuy, donde la barcaza Mariela lleva al viajero por el lago Pirehueico hasta Puerto Pirehueico, caserío fronterizo que conecta con la argentina San Martín de los Andes. Una alternativa es el paso Cardenal Samoré, en la provincia de Osorno, que conecta con San Carlos de Bariloche, en Argentina.
Termas
En las áreas de Liquiñe y Coñaripe hay más de diez centros termales, como las termas del Rincón, Coñaripe, Vergara, Punulaf, Manquecura, Liquiñe y otros. Se encuentran relativamente cerca de Panguipulli, la ciudad más próxima de Valdivia en la ruta a la cordillera.
Pesca deportiva
Diversos lugares de la provincia de Valdivia resultan excepcionales para la práctica de esta pasión:
Ríos Enco y Llanquihue: Trucha favia y trucha arco iris. Pesca con mosca negra y oliva, en orilla o embarcado. Los dos ríos se encuentran cerca de Panguipulli, a 114 kilómetros de Valdivia.
Ríos Bueno y Pilmaiquén: Trucha arco iris, trucha favia y algo de salmón. Pesca embarcado y de orilla. Ambos ríos se encuentran a 80 kilómetros de Valdivia, tomando la Panamericana. En el río Bueno, las zonas para pesca más codiciadas están en su nacimiento, Puerto Lapi, y en su desembocadura, Trumao. También es un muy buen lugar el área en que el Bueno recibe las aguas del río Pilmaiquén.
Río San Pedro: Truchas, cauques y perca trucha. Con moscas negras o spinning, desde la orilla o embarcado. Acceso por San Javier, a 20 kilómetros de Valdivia, por ruta a la estación de Antilhue.
Río Cruces: Perca, truchas arco iris, cauques y carpas. Pesca de orilla con caña. El mejor sector es a la altura de San José de la Mariquina, a 46 kilómetros de Valdivia.
Playas de Valdivia.
Tanto en Curiñanco, a 25 kilómetros de la ciudad, como también unos 10 kilómetros más al norte, en Pilolcura, es posible practicar la pesca deportiva de orilla de mar. El premio para los más osados serán róbalos, corvinillas, corvinas y lenguados.
Conozca su historia
El genovés Juan Bautista Pastene fue el primer europeo que tomó contacto con la zona llamada Ainilebu (nueve ríos), al llegar en 1544 a lo que hoy se conoce como Corral. El 9 de febrero de 1552, el conquistador Pedro de Valdivia llega por primera vez al lugar donde hoy se levanta la ciudad y la funda con el nombre de Santa María la Blanca de Valdivia. En 1599 fue totalmente destruida por un alzamiento de indígenas mapuches y sólo a mediados del siglo XVII fue reconstruida por orden del virrey del Perú, ante la amenaza de que el territorio fuera ocupado por corsarios holandeses. Por tal razón se construyeron los 17 fuertes con cañones en la desembocadura de los ríos.
Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta principios del siglo XX, Valdivia y toda la provincia recibieron unos 30 mil inmigrantes alemanes y una cantidad muy menor de otras nacionalidades, especialmente franceses. Fue notorio el impulso de desarrollo económico que recibió gracias a los inmigrantes. Sin embargo, en 1909, cuando apenas terminaban de llegar los colonos, un incendio consumió diecisiete manzanas del Centro, perdiendo buena parte de su rostro colonial. Medio siglo más tarde la ciudad sufrió un castigo peor. En 1960 fue el epicentro del terremoto más violento que haya sido registrado por un sismógrafo y sus costas fueron sacudidas por un feroz maremoto. Gran parte de la ciudad fue destruida, mientras que cambió la topografía y el curso de algunos ríos.
Dónde se ubica
Valdivia es el corazón de la región chilena colonizada por alemanes, franceses, suizos y otros europeos en el siglo XIX. Se encuentra a 840 kilómetros al sur de Santiago y a sólo 15 kms. del océano Pacífico, a la misma altura de la Patagonia Norte argentina. En un radio de 100 a 200 kilómetros en torno a la ciudad se encuentran muchos de los más bellos lagos, ríos y volcanes del extremo sur de América.
Existe un muy buen servicio aéreo hasta el aeropuerto Pichoy. Se conecta con Argentina (Bariloche y San Martín de los Andes) por los pasos fronterizos de Hua-Hum y Puyehue.
Su clima
Predomina el clima templado-frío, con influencia mediterránea. Las lluvias se concentran en el invierno, época en que la ciudad y sus ríos pueden resultar fascinantes, pero abundan durante todo el año. Tiene una primavera rica en colorido por su vigorosa vegetación y, gracias a la cercanía del Pacífico, de septiembre a marzo las temperaturas se hacen más cálidas y agradables.
A qué museos ir
Museo Histórico y Antropológico Van de Maele. En isla Teja, ocupa la casa del líder de los colonos alemanes, Carlos Anwandter, muerto en 1889. Existen muestras de las culturas puelche, picunche, huilliche y mapuche, así como de la época colonial española y de la colonización alemana. Hay objetos indígenas, documentos de la Conquista y muebles y objetos decorativos de la colonia alemana.
Museo de Arte Contemporáneo, MAC. Instalado en antiguas instalaciones de la que fuera una de las primeras fábricas de cerveza en Chile, perteneciente al farmacéutico y cervecero Carlos Anwandter. El museo presenta exposiciones temporales de pintura, escultura y fotografía contemporáneas.
Dónde comer rico
Si de comidas se trata hay dos Valdivias. El extranjero llega preguntando por mariscos y peces de mar y de río. Los chilenos, generalmente, buscan la mejor carne a la parrilla, ojalá al estilo argentino. Ambos quedan contentos. Pero si se trata de algo dulce ya no hay dos Valdivias, sino muchas. Estamos en el reino de los mazapanes, de las mermeladas secretas, de los chocolotes de la cafetería Entrelagos y de los kuchen o tarta de nuez horneados en el café Haussmann.
Una recomendación subrayada es la de visitar la Cervecería Kuntsmann. Se prueban sus cervezas, se conoce el proceso de producción y se come en un buen restaurante.
Chilena e internacional
Rest. El Guata Amarilla Av. P. Aguirre Cerda 1610
Comida alemana
Cervecería Kunstmann Camino a Niebla, kilómetro 4
Alemán Vilsbibuirg Av.Balmaceda 3500
Parrrillas
La Parrilla de Thor Camino a Niebla, kilómetro 8
Fogón Palestino Av. España 507
Rest. Lomo de Toro Los Robles 170
Comida cantonesa
Chino Shangai C. Anwandter esquina Anfión Muñoz
Datos de compras
1. Feria Fluvial: En el Muelle Schuster, sobre embarcaciones y en tierra firme, se ofrecen productos de la tierra y del mar, y entre ellos, artesanías y productos elaborados.
2. Mercado Municipal: Artesanías de toda la región en Yungay esquina Chacabuco.
3. Feria Artesanal El Pehuén. Calle Arauco 340.
4. Galería Artesanal. Calle Arturo Prat s/n.
5. Chocolatería Entrelagos. Pérez Rosales 622
Vida nocturna
Ciudad de abundante población universitaria, la noche de Valdivia es sobre todo juvenil. Esto se nota más a la salida de la ciudad, camino a Niebla, por la presencia de algunas discotecas, pubs y restaurantes. También hay movimiento en las calles Esmeralda, España, Alemania y General Lagos-Yungay. Esta vía tiene muchas de sus casonas alemanas convertidas en restaurantes, hoteles y bares. También la noche se anima en el río, especialmente durante el verano, con comidas y bailes a bordo de embarcaciones.
Playas
Poco a poco se va descubriendo y poblando de turistas la costa norte de Valdivia, que pasó siempre inadvertida por la fuerte competencia turística de los ríos y los lagos interiores. Sólo los valdivianos residentes llevan muchos años prefiriendo el rumbo de la costa y no el de la cordillera. Son muchas las playas de mar que tiene la provincia de Valdivia, con tres puntos sobresalientes:
1. Playa Los Molinos.
Principal playa de la zona, a 17 kilómetros de Valdivia, buena para el baño por su oleaje mediano, también ideal para algunos deportes acuáticos. Tiene aguas color azul verdosos y una costanera. Dispone de restaurantes, especializados en productos del mar, transporte a la ciudad cada 15 minutos.
2. Curiñanco.
Apta para baños de sol y para nadar con grandes precauciones, con olas medianas y grandes. Especial para la pesca deportiva. A sólo ocho kilómetros de Los Molinos, es cinco o seis veces más larga que ésta. Está bordeada por una meseta de 30 a 40 metros de alto, donde se asoma el pueblo de Curiñanco. Con arena fina y gris, su entorno presenta una interesante vegetación.
3. Niebla.
Es la más cercana a Valdivia, ligeramente más fría, con poco más de un kilómetro de arena fina y gris. De las tres, es la que cuenta con mejor infraestructura de restaurantes y alojamiento, siendo también un punto esencial de los recorridos fluvuales.
4. Otras playas.
Las playas de Corral son muy bonitas y tienen arenas finas, sólo aptas para baños de sol. San Ignacio es bastante concurrida. Al norte de Los Molinos también existen playas como Loncoyén, La Misión, Rosada y Calfuco.