Punta Arenas, capital continental del fin del mundo



¿Por qué ir a Punta Arenas?

La ventosa Punta Arenas hoy se reinventa como centro de excursiones alternativo a Puerto Natales y las Torres del Paine, gracias a sus alrededores que poco a poco comienzan a volverse codiciados entre los más aventureros y también entre quienes quieren descansar o disfrutar de unas vacaciones de lujo junto a la gran oferta de hoteles en Punta Arenas. La ciudad conserva su bello patrimonio arquitectónico y es excelente para probar las delicias de la Patagonia, como la centolla o el cordero. En definitiva, Punta Arenas sorprende: desde aquí podrás llegar al Cabo de Hornos, las mismas Torres del Paine, a una isla repleta de pingüinos, o el último lugar continental de Sudamérica; ¡atrévete a descubrirla!

¿Qué tienes que ver en Punta Arenas?

Cerro de la Cruz: desde aquí puedes apreciar los coloridos techos rojos, azules y amarillos, como los principales edificios iconos de la ciudad. A lo lejos podrás ver la Tierra del Fuego, el monte Sarmiento y el área sur de la península de Brunswick, donde se halla Punta Arenas.

Palacio Sara Braun: Es el edificio más suntuoso de la ciudad, construido por el francés Numa Meyer por encargo de Sara Braun, una de las mujeres más ricas de la Patagonia a principios del siglo 20. De origen ruso, Sara fue la heredera de la fortuna de su primer marido, el comerciante y fundador de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, José Nogueira. El palacio, alhajado por completo con objetos traídos de Europa, hoy es sede del Club de la Unión de Punta Arenas y uno de los hoteles en Punta Arenas más conocidos, el hotel José Nogueira, que tiene su restaurante ubicado en el invernadero o jardín de invierno (cerrado con vidrieras), decorado con cortinas, lámparas y muebles originales. Desde 1981, el edificio es monumento nacional.

Plaza de Armas Muñoz Gamero: es una de las plazas más bonitas de Chile. Tiene bellos edificios a su alrededor, como la Catedral, el hotel Cabo de Hornos, que es uno de los mejores hoteles en Punta Arenas , el palacio Sara Braun y la residencia de José Braun Menéndez (ambos hermanos y personajes influyentes en los inicios de la ciudad). En el centro está la famosa escultura dedicada a Hernando de Magallanes, con un indio patagón en un costado. Muchos le besan el pie para la buena suerte y volver a la ciudad.

Museo Salesiano Maggiorino Borgatello: explora el pasado de la región de Magallanes y la Patagonia a través de la arqueología, sus etnias, la historia de sus habitantes y de la misión salesiana. Posee también salas dedicadas a la flora y fauna, al explorador y padre Alberto de Agostini y a la recreación de las pinturas de la Cueva de las manos en Argentina. Avenida Bulnes 374.

Museo regional de Magallanes: ocupa el palacio Braun Menéndez, perteneciente al matrimonio de Mauricio Braun y Josefina Menéndez, quienes venían de las familias más ricas de la ciudad de finales del siglo 19. El museo exhibe la historia de la familia y el mobiliario original que tuvo esta residencia durante su época de esplendor. Magallanes 949.

Cementerio: es parte del patrimonio urbano de la ciudad, con las tumbas, capillas y mausoleos de las familias más ricas e influyentes. Sus construcciones muestran la arquitectura de distintas épocas, esculturas de hierro y detalles en mármol y bronce, en medio de un parque de cipreses. Es considerado uno de los más bellos de Sudamérica.

Fuerte Bulnes y Puerto del Hambre: el fuerte fue la primera construcción chilena en el área del Estrecho de Magallanes, levantada en 1843. Hoy hay una reconstrucción del fuerte, una iglesia, cañones y un cuarto de armas. Un poco antes de llegar a él, está Puerto del Hambre, el primer asentamiento de colonos en la zona. El corsario inglés Thomas Cavendish le llamó así a este lugar cuando llegó y vio a sus habitantes muertos a causa del hambre y el clima. 60 kilómetros al sur de Punta Arenas.

¿Qué debes ver con más tiempo?

Museo Naval: aquí se explica el rol de las Fuerzas Armadas en el desarrollo de Magallanes. Pedro Montt 981.

Museo del recuerdo, Instituto de la Patagonia: el más importante centro de estudios de la región posee una biblioteca, un jardín botánico y este museo, con carruajes, maquinarias y herramientas utilizadas en épocas de pioneros. Realiza con frecuencia exhibiciones museográficas especiales. Av. Bulnes 1890, a 4 km de la ciudad.

Esquí en Cerro Mirador: los esquiadores pueden disfrutar de la temporada de nieve entre junio y septiembre, en las pistas del hermoso cerro Mirador en el Club Andino, encima de Punta Arenas. Se hacen deportes con vista al estrecho de Magallanes y a bahía Inútil, entre bosques y es uno de los pocos centros de esquí en el mundo con vista al mar. Tiene andariveles suficientes, y en casos excepcionales es posible llegar esquiando hasta la plaza principal de la ciudad, Muñoz Gamero.

Estancias: Desde la ciudad se pueden visitar estancias ganaderas, donde se hace vivir a los visitantes el día de los ovejeros. En algunas podrás encontrar demostraciones de esquila y baño de lanares, de habilidad sobre el caballo y arreo con perros (a cargo de gauchos). No faltan, naturalmente, el sacrificio de alguna oveja y el asado al palo al estilo pampeano. Algunas de las que se pueden visitar: estancia Fitz Roy, Río verde y Río Penitente.

¿Dónde comer en Punta Arenas?

En Punta Arenas podrás probar verdaderas delicias: centollas, paté de castor, corderos, cremas y salsas de calafate y ruibarbo, mariscos, pescados, ñandú y guanaco.

El polo gastronómico de la región hoy se encuentra en la calle O’Higgins, con algunos de los restaurantes más sofisticados de la ciudad.

La Luna: este restaurante es famoso por su chupe de centolla y su decoración. El lugar está lleno de mapas con banderas, entregadas una vez finalizada la cena para que los mismos clientes la dejen bien puesta en el lugar del cual vienen. O’Higgins 1017.

Sotito’s: la especialidad de este lugar es la centolla, aunque preparan a la perfección otros mariscos, comida tradicional chilena y algunos platos internacionales. Tiene más de 20 años de trayectoria. O’ Higgins 1138.

Dinos Pizza: es un favorito de los locales, que acuden a este restaurante tipo fuente de soda a comer sus ricos y generosos sándwiches acompañados de una cerveza. Bories 557.

Club Croata: los magallánicos recomiendan visitar este lugar los sábados, cuando el plato del día son las deliciosas empanadas de queso y marisco. En el restaurante de la comunidad croata puedes comer bien, con excelente vista de la ciudad y en un ambiente clásico, servido por experimentados mozos de humita. Errázuriz 812.

Remezón: carnes exóticas de la Patagonia, como ganso, castor y ñandú. Además, productos del mar, en un ambiente cálido. Te sorprenderás con platos como el salmón ahumado y té negro, o los canelones de jaiba. Obligado: pedir el pisco sour de calafate. Av. 21 de mayo 1469.

La Marmita: encontrarás cocina de autor en torno a platos con productos del mar y carnes regionales. Además de las delicias, es un lugar acogedor y pequeño. Reserva antes de ir. Plaza Sampaio 678.

Restobar Jekus: poseen carnes y delicias del mar como la centolla. Si pasas por aquí, no dejes de probar el ruibarbo sour, en base a esta planta. O'Higgins 1021.

Chocolatta: sirven uno de los mejores cafés y chocolates calientes de la ciudad. Su chocolate también lo vende en cajas y bolsas. Bories 852.

Brocolino: este restaurante integra ingredientes regionales con platos de la cocina italiana. O’Higgins 1055.

Una curiosidad

Kiosco Roca: su reducido espacio lo utiliza para rendir tributo al equipo de fútbol chileno Universidad de Chile y a servir uno de los bocadillos más famosos de la ciudad: choripanes (pan con una pasta de chorizo), acompañados de leche con plátano. Este tradicional local no abre todos los días, y cuando se le acaban las raciones del día, cierra. Por eso, si quieres conocer esta “institución” magallánica, anda temprano. Calle Roca 875.

¿Cómo es la noche en Punta Arenas?

Por el rigor del clima, durante gran parte del año la actividad social tiende a desarrollarse puertas adentro, en las casas. Sin embargo, podrás encontrar algunos bares o restaurantes donde disfrutar la noche por las calles del centro puntarenense.

Dreams Casino Punta Arenas: inaugurado el 2009, es parte de la nueva camada de casinos a nivel nacional y uno de los buenos hoteles de Punta Arenas. Es uno especial, el más austral del mundo. Entre sus instalaciones cuenta con 20 mesas de juego, más de 300 máquinas tragamonedas, bingo, y una sala especialmente dedicada al Truco, juego tradicional de la Patagonia. No dejes de subir al Sky Bar, en lo alto del hotel Dreams Punta Arenas. Mientras pruebas un trago, disfruta la vista de la ciudad y el Estrecho. O’Higgins 1235.

¿Dónde puedes comprar?

Zona Franca: hay variedad de productos importados, no necesariamente gangas (Avenida Bulnes, kilómetro 4 Norte).

Producción regional: artesanías en cuero, cerámica con motivos indígenas, ropa de lana tejida, objetos en maderas finas.

Norweisser: los chocolates artesanales de Nora Weisser son de los más famosos de la ciudad. Prueba y lleva sus cajas con trozos cuadrados con avellana europea, nueces, almendra, menta, moka o cranberry; o los rellenos de manjar mazapán, trufas o rollo de tiramisú. José Miguel Carrera 663.

¿A qué lugares puedes ir de excursión?

Monumento Natural Los Pingüinos, Isla Magdalena: más de 60 mil parejas de pingüinos magallánicos llegan cada año hasta acá llegan para aparearse, desovar y ver nacer a sus crías. Esta isla es de los mejores sitios para verlos, con senderos demarcados y otras aves. ¡Podrás ver sus nidos en cuevas y cómo los pingüinos se cruzan por tu camino! Las visitas se realizan durante el verano: en abril, las colonias se marchan y vuelven en septiembre/octubre. Las barcazas salen desde el muelle Tres Puentes y el tiempo de viaje depende del viento del día. Aproximadamente son 2 horas y media.

Seno Otway: aquí también podrás ver pingüinos magallánicos, eso sí, en menor cantidad que en la Isla Magdalena. Año a año, llegan hasta acá cerca de seis mil pingüinos. La colonia se encuentra junto a una de las mayores minas de carbón a tajo abierto del mundo, de la empresa Peckett. A 70 kilómetros al norte de Punta Arenas.

Puerto Natales, Torres del Paine y cueva del Milodón: es una visita imperdible si tienes tiempo. El Parque Nacional Torres del Paine es Reserva de la Biosfera desde 1978 y en él te maravillarás con su flora y fauna, junto a las formaciones rocosas como las torres y los cuernos, más el glaciar Grey. Camino al parque podrás pasar por la ciudad de Puerto Natales, marcada por la historia del ganado ovino; y por la cueva del Milodón, donde el colono Eberhard encontró los restos de un prehistórico animal. Punta Arenas está a 246km de Puerto Natales.

Tierra del Fuego: En dos horas y media, un trasbordador cruza el Estrecho de Magallanes en dirección a Porvenir, la pequeña capital de Tierra del Fuego. Allí hay antiguas casonas y el museo Fernando Cordero Rusque, sobre los onas. Su Parque del Recuerdo exhibe maquinarias utilizadas por los pioneros, y en la Costanera podremos observar cisnes de cuello negro y flamencos rosados. El transbordador sale del Muelle Tres Puentes.

Parque Nacional Pali Aike: esta zona fue parte de lo que llamaron el país tehuelche, habitada por los gigantes hombres de esta etnia (medían entre 1.80 y 2 metros) durante unos 11 mil años. Tiene bellos paisajes dados por sus formaciones de lava, conos volcánicos, cráteres, cerros y cuevas naturales, semejando un paisaje lunar. Dentro de su flora y fauna, hay armadillos, guanacos, ñandúes y avestruces patagónicas. Queda a 210 kilómetros.

Tras los pasos de Darwin: para seguir la ruta del naturalista inglés hay que realizar una caminata al cerro Tarn, de 860 metros de altura, frente a las aguas del Estrecho de Magallanes. Aquí podrás ver los árboles más altos de la Patagonia: coigües de Magallanes y cipreses de las Guaitecas. Algunos ejemplares tienen casi 20 metros. Desde la cumbre del Tarn obtendrás una vista del Estrecho de Magallanes, Isla Dawson, Tierra del Fuego, la Cordillera Darwin y la península. La caminata dura ocho horas y sólo se hace de mayo a septiembre. A 73 kilómetros de Punta Arenas.

Cabo de Hornos: su nombre se lo debe a la ciudad holandesa de Hoorn, a 42 kilómetros de Ámsterdam. La isla Cabo de Hornos se halla en el último lugar de Sudamérica, donde se unen los océanos Pacífico y Atlántico. Fue por mucho tiempo la única ruta que unía los puertos atlánticos de Estados Unidos con los del Pacífico, y los del Pacífico con Europa, hasta que se construyó el canal de Panamá. Durante siglos ha sido el desafío máximo para navegantes, ya que cruzarlo es una de las más altas hazañas navieras. El Cabo de Hornos se puede atravesar en una embarcación o en avión, obteniendo una magnífica vista de la cordillera de Darwin y del canal Beagle. Hornos está ubicado a 703,8 kilómetros de Punta Arenas y a 165,6 de Puerto Williams.

Campo de Hielo Sur: El glaciar Pío XI, en el Campo de Hielo Sur es el glaciar más grande de la región, con 64 kilómetros de largo. Los barcos para visitar esta zona, suelen salir desde Puerto Natales, a 246 kilómetros.

Cabo Froward: es el punto más austral de Sudamérica continental, un circuito duro que sólo puede hacerse de enero a marzo. Las recompensas eso sí, son muchas: aquí se siente la soledad del mundo, se ven impresionantes bosques de coihues, las montañas que rodean el estrecho de Magallanes y la famosa Cruz de los Mares, sobre un monte en el extremo sur de América continental. 90 kilómetros al sur de Punta Arenas.

¿Cuándo ir a Punta Arenas?

En Punta Arenas la temporada alta va desde noviembre a marzo, cuando el tiempo, pese al viento, es más cálido. Los primeros meses de otoño son también buena época para visitar la ciudad. En invierno la temperatura alta promedio es de 6º, mientras que en verano alcanza los 15º. Las bajas promedio son de 2º en invierno y 6º en verano. Durante todo el año hay lluvias y en invierno, suele nevar.

El factor viento: debido a que se encuentra desprotegida al noreste y sureste, los vientos del Este han marcado el paisaje y la vida de sus habitantes. Los vientos más intensos se producen durante la primavera y el verano (con un promedio de 30 a 40 kilómetros por hora).

Ojo que en invierno la luz de día es poca, y en verano, al revés: incluso puede anochecer cerca de las 10 de la noche.

¿Dónde llegas?

El aeropuerto de Punta Arenas está a 20 kilómetros de la ciudad. Allí podrás tomar taxis o buses que podrán dejarte en el centro.

¿Cómo moverse en Punta Arenas?

El centro de Punta Arenas puede recorrerse perfectamente caminando. Para distancias más largas, toma los buses públicos, taxis, o bien, colectivos, autos que van recogiendo personas y realizan una ruta determinada que llevan escrita en sus carteles. Ante cualquier duda, pregunta a alguien por cuál te sirve.

¿Qué necesitas llevar?

- Ropa de abrigo impermeable (las lluvias son repentinas e intensas).

- Si es verano, agrega a la maleta algo más fresco.

- Esencial: Cortaviento (llévalo siempre contigo ya que a veces pueden sorprenderte de improviso algunas ráfagas intensas).

- Bloqueador solar.

- Gorro.

- Guantes.

- Protector labial.

- Pantalones largos.

¿Qué documentos necesitas?

Carnet de identidad.

Moneda

Peso chileno.

Ojo con

- La lluvia en verano: aunque creas que el día estará despejado, lleva contigo una capa de agua. Una lluvia intensa puede sorprenderte en cosa de minutos.

- Sal abrigado y preparado para las ráfagas de viento. Por la ubicación geográfica de la ciudad, estas ráfagas son frías e intensas.

Idioma oficial

Español.

Historia

Por millones de años, esta tierra estuvo deshabitada. Los tehuelches llegaron tras largo viaje hasta este fin del mundo, hace tal vez unos 11 mil años, o más. El portugués Fernando de Magallanes (Fernao de Magalhaes) descubrió el Estrecho en octubre de 1520, convirtiéndose en el primer europeo que pisó el actual territorio chileno. La misma expedición daría la vuelta al mundo por primera vez, demostrando que la Tierra es esférica. Magallanes, sin embargo, perdió la vida durante una batalla con los indígenas de Filipinas, y el viaje en redondo fue concluido por Juan Sebastián Elcano, quien echó anclas en Sevilla. Desde ese 1520 hasta 1848, cuando se construye una colonia penal cerca de su actual emplazamiento, pasaron más de tres siglos en que este sector del planeta no interesó a los europeos, ni luego a los propios chilenos, independientes desde 1818. Sólo les interesó inicialmente para crear una colonia penal. Su riqueza fue desarrollada principalmente por inmigrantes judío-letones (los Braun), españoles (los Menéndez), portugueses (José Nogueira) y un gran contingente de inmigrantes croatas, casi todos de la minúscula isla de Brac (Brach), en el Adriático, entonces parte del Imperio Austro-Húngaro. Junto con hacer grandes fortunas, algunos de ellos pusieron a Punta Arenas en el mapa. Los habitantes originales, los tehuelches -que junto con los onas han sido clasificados como patagones-, fueron desapareciendo a lo largo de los siglos XIX y XX. Investigaciones rigurosas señalan que fueron afectados principalmente por las enfermedades de los extranjeros, para las cuales no tenían defensas. El segundo factor fue la cacería impune de la que fueron víctimas, sobre todo por afectar los intereses de los ganaderos, que ocuparon sus tierras. El tercer factor que explica su desaparición de territorio magallánico es que muchos de ellos emigraron a territorio argentino, donde aún existen pequeños grupos, la mayor parte mestizados. En Chubut viven unas 25 familias descendientes de tehuelches y mapuches, en el lugar llamado Vuelta del Río. Ocupan tierras desde fines del siglo XIX. Es uno de muchos lugares en que los tehuelches se niegan a desaparecer. Como no habían alcanzado un nivel de desarrollo importante, en Magallanes sólo quedaron depósitos funerarios, lugares en que trabajaron la piedra, conchales y cuevas. El menor desarrollo comparativo con el mapuche ha sido atribuido a que vivían en un medio hostil, barrido por los vientos, con poca agua e inviernos muy fríos, todo lo cual los mantuvo en la etapa de vida nómada, al contrario de los mapuches, que practicaban la vida sedentaria y, por consiguiente, la agricultura. Los tehuelches eran altos y fornidos, de cabeza angosta y cara alargada. Antonio Pigafetta, un integrante de la expedición de Fernando (Hernando) de Magallanes, describe a uno de ellos de una forma que debemos suponer exagerada por el miedo: Un día, un hombre de figura gigantesca se presentó ante nosotros. Era tan grande que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura. Su cara era ancha y teñida de rojo. Su manto estaba hecho de pieles, muy bien cosidas, de un animal que abunda en este país. Este animal tiene cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y cola de caballo... Llevaba este hombre también una especie de zapatos, hechos con la misma piel...

Punta Arenas en dificultades

Un par de revueltas hicieron difíciles los primeros años de vida de la nueva población, dedicada principalmente a tareas carcelarias. El desarrolló llegó por fin bien avanzado el siglo XIX gracias a una política de colonización, que derivó en el desarrollo inicial de ganadería gracias a letones, chilotes, españoles y croatas. Formaron millonarias empresas ganaderas y navieras y ya a fines del siglo, algunos letones levantaban palacetes afrancesados, que dieron a la ciudad un carácter singular. A partir de 1938, con la llegada al gobierno de Pedro Aguirre Cerda y el Frente Popular, la división de las grandes estancias y fortunas, la intensa explotación pesquera y forestal (lenga, ñirre y otras especies), y el descubrimiento del petróleo, le cambiaron a Punta Arenas su rostro de ciudad de frontera. En los mapas ingleses se dejó de nombrarla Sandy Point (punta arenosa), como ocurriera desde que pasara por la región el inglés John Byron, en el siglo XVIII.

Futuro y pasado del turismo

Los primeros turistas que llegaron a Punta Arenas y el Paine, auténticos pioneros, también fueron ingleses. Y de alcurnia. El mismo joven marino que más tarde tomaría posesión de Isla de Pascua para Chile, Policarpo Toro Hurtado, desembarca en Punta Arenas hacia 1874. Viene comisionado por la Armada para levantar el plano de la ciudad, nivelar los terrenos y distribuir los sitios entre los primeros colonos. Recorre Patagonia y Tierra del Fuego. En 1876 es enviado a Europa. Explota, sin embargo, la guerra ruso-turca y el oficial chileno ingresa a la marina británica, viaja por el mundo, participa en una gran parada naval frente a la reina Victoria y hace guardia en el palacio donde la soberana pasa buena parte de su tiempo, en Osborne, isla de Wight. (La misma isla donde años más tarde ingresaría a una abadía el pintor benedictino fray Pedro Subercaseaux, tras la disolución de su matrimonio). En el palacio real de Wight es probable que el marino Policarpo Toro se tropezara más de alguna vez con la primera mujer turista que llegó a Punta Arenas, hija del marqués de Queensberry, lady Florence Dixie. Su viaje lo hizo en 1879. Lady Florence Dixie integró la primera exploración turística al Paine de la que se tenga memoria. Fue un mes de recia cabalgata en la región. Venía con su marido, sir Beaumont Dixie y dos de sus hermanos o primos, uno de los cuales pudo ser John Sholto Douglas, el famoso octavo Marqués de Queensberry, que diera forma a las normas que rigen el boxeo. Éste fue quien denunciara con escándalo las relaciones sentimentales de su hijo Alfred con Oscar Wilde, lo que llevó al escritor a la cárcel. Al pisar Punta Arenas, los viajeros alojaron en casa del segundo colono croata llegado a la ciudad, el marino Pedro Zambelic, socio de José Menéndez en la caza de lobos marinos. En ese momento, el último centenar de tehuelches vivía por los alrededores del Paine, en un nomadismo restringido a la Patagonia. Los Dixie pudieron verlos.

Al regresar a Europa, con un puma de mascota, Florence publicó el libro Across Patagonia, donde las Torres se ganaron un capítulo especial llamado Agujas de Cleopatra. Las define como uno de los sitios del mundo donde Dios se puede tocar. En otro capítulo explica su viaje pionero: Allí podría penetrar en vastas regiones salvajes, vírgenes aún al paso del hombre. Escenas de infinita belleza y grandiosidad podían yacer escondidas en la silenciosa soledad de las montañas que limitan la estéril planicie de las pampas, en cuyo misterioso retiro nadie se ha aventurado. Yo iba a ser la primera en contemplarlos. Un placer egoísta, es verdad, pero la idea tenía un gran encanto para mí como lo había tenido para otros. (Londres, 1880, Leipzig, 1882).

Florence falleció en 1907. Hoy, un hotel lleva su nombre en la vecina Puerto Natales. Los tehuelches que ella conociera libres, cuando ella murió, el gobierno de Chile ya los había confinado a un espacio de 10 mil hectáreas, aunque eran cazadores nómades. Ahí estuvieron hasta desaparecer, al menos del territorio nacional. Florence Dixie había escrito: Los tehuelches son una raza que se está extinguiendo rápidamente….

Desde 1879 hasta hoy, los viajes turísticos a Magallanes han ido aumentando con una inexplicable lentitud. A fines del siglo XX y principios del XXI, cuando los viajes aéreos se hicieron más seguros y algo menos caros, y se hizo común el uso de vehículos todoterreno, no sólo el P.N. Torres del Paine sino que todos los lugares alejados de los grandes centros urbanos comenzaron a ser valorizados por los chilenos. Y respecto de los extranjeros, empezaron a acercarse a este fin del mundo cuando gran parte de Europa y los lugares de playa del planeta se vieron saturados de turistas.

Llegar más lejos parece la consigna universal, y Punta Arenas tiene todo para transformarse durante el siglo XXI en una de las capitales del nuevo turismo.

¿Dónde queda Punta Arenas?

Se levanta en la península de Brunswick, sobre la orilla norte del Estrecho de Magallanes, en una planicie de 12 metros de altura, rodeada de colinas que pertenecen a la vertiente oriental de la cordillera Patagónica (parte de los Andes). La separan 3.090 kilómetros de Santiago y 2.337 de Puerto Montt. Es la capital regional que ocupa la posición más austral de América, y está unida por vuelos aéreos regulares con Santiago y demás regiones del país. Para los viajes terrestres que se realizan fuera de la Región de Magallanes es necesario cruzar territorio argentino. La ciudad se encuentra a 393 kilómetros del Parque Nacional Torres del Paine, a 246 de Puerto Natales, a 316 de Puerto Porvenir, a 252 de Río Gallegos (Argentina) y a 196 de la Aduana de Monte Aymond, en la línea fronteriza con Argentina. El Cabo de Hornos se encuentra 703 kilómetros al sur de Punta Arenas.

 
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